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miércoles, 18 de febrero de 2015

LA AGROINDUSTRIA


Comemos veneno: “El cáncer, la infertilidad y la diabetes son por la comida


El aumento de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y el cáncer está directamente relacionado con los alimentos que comemos. Las hormonas sintéticas presentes en los fertilizantes y pesticidas que entran en contacto con la comida son muy peligrosas para la salud y no suelen detectarse en los análisis toxicológicos, por lo que se invalida el principio de que la ‘dosis hace el veneno”. Con esta advertencia a modo de carta de presentación, la galardonada documentalista y periodista Marie-Monique Robin nos introduce en el mundo de la agroindustria, su campo de investigación desde hace más de una década, y sobre el que versa su último ensayo: Las cosechas del futuro. Cómo la agroecología puede alimentar al mundo (Península).

Una obra fruto del análisis comparativo de diversos sistemas de producción alimentaria que, en sintonía con otras anteriores como "Nuestro veneno cotidiano" y "El mundo según Monsanto", cuestiona el mito de que el menor precio de los alimentos o de que el fin del hambre en el mundo solo son posibles mediante la producción industrial de alimentos. La principal novedad que aporta la autora gala con este último libro es que existe una alternativa demostrable, “más sobresaliente de lo que creía antes de iniciar la investigación”, y que se llama agroecología.
La transición de la agroindustria a la agroecología todavía es posible, explica Robin, pero aun existiendo la voluntad política necesaria para propiciar los cambios legislativos que la permitan, “llevará muchos años descontaminar las tierras y las aguas subterráneas hasta poder producir alimentos sanos”. Es por ello que urge, en primer lugar, limitar el uso de pesticidas y transgénicos. “América Latina en general es mucho más permisivo que la Unión Europea con el cultivo de Organismos transgénicos y la comercialización de otras sustancias tóxicas, como el bisfenol A que en otros lugares como Francia está prohibido”.
Una permisividad, alerta la autora gala, con unas consecuencias más que visibles: “Las parejas españolas son las que más problemas tienen de infertilidad en toda Europa, al afectar a una de cada cuatro”. Al mismo tiempo, los cánceres de cerebro y la leucemia están creciendo a un ritmo anual del uno al tres por ciento entre los niños, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ponen también de relieve el auge del origen fetal de las enfermedades en la edad adulta (presuntamente por el tipo de alimentación de la gestante). “La propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya se está dando cuenta de estas consecuencias y reconociendo las deficiencias del principio toxicológico de que 'la dosis hace el veneno’ debido a las indetectables hormonas sintéticas, como demuestra la mayoría de literatura científica sobre esta cuestión”, apunta Robin.
El cenit del petróleo lo será también de la comida barata 
Tradicionalmente se ha relacionado el bajo costo de los alimentos con los monocultivos, el uso de pesticidas y fertilizantes para reducir las plagas, así como otras técnicas modernas de producción a gran escala. Sin embargo, Robin afirma que “los precios de los alimentos que compramos en el supermercado son completamente falsos porque no incluyen los costos directos ni los indirectos”.
Los gastos derivados del tratamiento de las aguas contaminadas, del pago de las tasas por los gases de efecto invernadero, de las subvenciones (para el gasóleo, para exportar o directamente de la Política Agraria Común de la UE), así como de los sistemas públicos de salud, por el aumento de enfermos crónicos, son algunos de los costos asociados a la agroindustria que no se incluyen el precio de origen. “Si sumamos todos estos costos a los productos en origen, su precio subiría y serían más caros que los ecológicos”. Además, añade Robin, más de la mitad del precio está inflado por los intermediarios y el retatil.
Una realidad de la que no estamos muy lejos, según la autora gala, para quien antes o después tendrá que dispararse el precio de la comida, ya sea por el fin de las subvenciones, por la creciente especulación bursátil con las materias primas en los mercados de futuro, o por el no menos inminente encarecimiento de los combustibles fósiles como el petróleo y el gas, debido a su cenit.
Los productos químicos utilizados en la agroindustria se elaboran a partir de petróleo y gas, por lo que un aumento en el precio de estos recursos, junto a la escasez de agua, pondría a la agroindustria en la encrucijada. “Esta es la gran debilidad de las industrias alimentarias. Se sustentan sobre un modelo que depende de los combustibles fósiles, y está claro que el precio de éstos será cada vez mayor, por lo que el de los alimentos será parejo. No tiene sentido que la alimentación en el mundo dependa de la producción de petróleo en una región tan convulsa como es Oriente Medio”, lamenta Robin.
Alimentos saludables en un mundo sostenible 
Las perniciosas consecuencias para la salud y el medio ambiente de la agricultura industrial, así como la crónica de una muerte anunciada que Robin comenzó a describir antes incluso de que se produjesen las primeras crisis alimentarias en Latinoamérica (relacionadas con los biocarburantes) han llevado a la francesa a recorrerse el mundo en busca de alternativas ecológicas. Después de estudiar diferentes técnicas agroecológicas pudo comprobar que su rendimiento puede ser mayor que con técnicas propias de la agroindustria.
“Muchas veces, cuando hablamos de agroecología pensamos que se trata de volver a las técnicas empleadas por nuestros abuelos. No es así, se trata de prácticas mucho más complejas que dependerán de la zona geográfica donde se desarrollen, del tipo de cultivo o del tipo de tierra”, explica la autora. Sin embargo, Robin sí pudo comprobar que todos ellos coincidían en un principio básico: la complementariedad. “Se trata de un principio común mediante el que se busca complementar la biodiversidad del medio, mediante rotación de cultivos o interfiriendo en los ciclos biológicos de los insectos, para prevenir plagas y aumentar la producción”.
La demanda de productos ecológicos por parte de los consumidores ha aumentado proporcionalmente al deterioro de la cadena alimentaria, “pero la oferta todavía no llega para abastecerlos a todos”, apunta Robin. Para hacerla extensiva a todo el mundo no llega con la concienciación del consumidor, que al fin y al cabo es el que más poder detenta con sus decisiones de compra, sino que se necesitan medidas políticas concretas.
Entre las propuestas más urgentes para facilitar el cambio, la periodista cita “la prohibición de la especulación con alimentos, el fomento de la soberanía alimentaria mediante una férrea protección de los mercados y agricultores locales, y el acortamiento de las cadenas de distribución buscando conexiones directas entre consumidores y productores”. Solo mediante la eliminación de intermediarios y vendedor final, explica la francesa, el precio de los alimentos orgánicos se reduciría hasta en un 90%.
Las bases para posibilitar un cambio de modelo están puestas “desde hace muchos años”, pero de no iniciarse una pronta transición, advierte Robin, “no podremos anticiparnos a las crisis alimentarias que resurgirán en cualquier momento”.
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martes, 17 de febrero de 2015

"LA VENGANZA DE DIOS"



La geopolítica de las religiones
La geopolítica como un método de investigación no se limita a trabajar en las relaciones internacionales y los hechos militares. Entre los factores que se busca identificar y entender, hay que incluir el factor religioso.
Si el siglo XIX y otra vez en la primera mitad del siglo XX la intelectualidad secular de Occidente había profetizado la desaparición progresiva e inevitable de la religión como un resultado final de la modernización económica y social, la segunda mitad del siglo XX fue la encargada de mostrar la falta de fundamento de tal expectativa. De hecho, a pesar de que la modernización ha alcanzado dimensiones mundiales, desde hace varias décadas las diferentes áreas del planeta se ven afectadas por un fenómeno de renacimiento religioso, enfáticamente definido por Gilles Kepel como “la venganza de Dios” (1), que ha llevado a algunos observadores a hablar incluso de “des-secularización del mundo” (2).
Las implicaciones geopolíticas de este fenómeno se hacen evidentes cuando se considera que la afiliación religiosa en general contribuye decisivamente a fortalecer el sentido de identidad de una nación o comunidad de naciones, o incluso, en algunos casos, para volver a configurar la identidad. En el mundo musulmán, por ejemplo, a menudo se manifiesta la tendencia “en tiempos de emergencia, a individuar la propia fuente principal fuente de identidad y de lealtad en la comunidad religiosa, es decir, en una identidad no definida por criterios étnicos o geográficos, sino por el Islam” (3). En la India, “una nueva identidad hindú se está estableciendo como una respuesta a las tensiones creadas por la modernización y la alienación” (4). En Rusia, el renacimiento de la religión es el producto de “un ardiente deseo de encontrar una identidad que sólo puede ser proporcionada por la Iglesia Ortodoxa, la única que aún no ha roto relaciones con el pasado antiguo de la nación” (5).
Así que, hace veinte años, los estudiosos de la geopolítica tenían que tomar nota del aumento de peso geopolítico de las religiones, que en cierto modo había sustituido a las ideologías del mundo bipolar. Las religiones, según escribió el general Jean, “juegan un papel en algunos casos de identificación unificadora y colectiva, en el fortalecimiento de lo nacional, como en Polonia, pero en otros de división, como en Bosnia o en Checoslovaquia, y como podría ocurrir en Ucrania y en el propio Occidente entre los protestantes y los países católicos, entre los dos últimos y la ortodoxia, así como entre el cristianismo y el islam, entre el islam y el hinduismo, y así sucesivamente “(6). Por lo que respecta, en particular, a los países católicos como Italia, el general se refirió a la importancia de la doctrina social de la Iglesia en relación con un fenómeno como la política de inmigración y a la misma posición política de Italia en Occidente.
El factor religioso vuelve a confirmar su aspecto de parámetro básico de la geopolítica, cuando nos fijamos en el  “paisaje” confesional que corresponde a las zonas de crisis y conflicto, como Ucrania, Iraq y Palestina.
Ucrania es parte de un área pluriconfesional, habitada principalmente por personas de religión ortodoxa y católica; su territorio es atravesado por las mismas límites que separan el catolicismo de la ortodoxia, de modo que la parte occidental de confesión católico griega (“uniatas”) mira a Europa, mientras que la oriental, ortodoxa, se dirige hacia Rusia. Se trata así de un típico “país dividido”, si queremos restablecer la categoría establecida por el teórico del “choque de civilizaciones”, que hizo hincapié en el “cisma profundo que divide la cultura de la Ucrania oriental ortodoxa y la Ucrania occidental uniata” ( 7) identifica la bipartición cultural de Ucrania con su divergencia confesional. “La línea divisoria entre la civilización occidental y la civilización ortodoxa – escribe Huntington – de hecho, atraviesa el corazón del país (…) Una gran parte de su población se adhiere a la Iglesia uniata, que sigue el rito ortodoxo pero reconoce la autoridad del Papa (. …) La población en el este de Ucrania, por el contrario, siempre ha tenido un fuerte predominio de la religión ortodoxa y habla ruso “(8).
Incluso en Iraq, la situación de inestabilidad política se relaciona con la distribución de la población en diferentes grupos étnico-religiosos. Después de la destrucción del Estado baasista, la división en tres entidades separadas (chiíes, suníes y kurdos) ha sido sancionadoa por una Constitución que establece una forma federal, lo que debilita el gobierno central, reservándole sólo las decisiones relativas a la defensa y la política exterior. En una situación de este tipo, no fue difícil para las bandas terroristas apoyadas por los EE.UU. y sus aliados en el Golfo establecer en los territorios sunitas de Irak un presunto “califato”. Pero incluso este fenómeno grotesco y de caricatura es objeto de la “geopolítica de las religiones”, porque el autoproclamado “califato” del autoproclamado “Estado Islámico en Irak y Siria” (ISIS) está inspirado en una ideología sectaria que tiene su origen en la matriz wahabí-salafista, de la que ya nos hemos ocupado en otro número de “Eurasia” (9).
En lo que respecta a Palestina, la verdadera naturaleza del régimen sionista no puede ser resuelta simplemente en los términos de una usurpación territorial inspirada en una ideología nacionalista, ni puede reducirse  a una tentativa criminal para cometer la limpieza étnica de Palestina a través de la destrucción y la expulsión de la población nativa. En realidad, en cuanto el proyecto sionista es el producto de un pensamiento judío laico y secular, sin embargo sus raíces se encuentran en un mesianismo desviado, de manera que es lícito asumir “que el Estado judío no es un estado nacionalista ‘que usa la religión” para lograr sus propios diseños, sino que, por el contrario, se trata de un Estado aparentemente laico utilizado por la contrainiciación para la realización de sus planes: una falsificación de la teocracia judía y una restauración sacrílega de la soberanía espiritual y temporal del pueblo judío “(10).  Una perspectiva tal sugiere que la resistencia palestina no agota su significado en la dimensión de una lucha trágica y heroica por la supervivencia, sino que el pueblo palestino está jugando el papel de un verdadero katechon, siendo colocado en defensa de la Tierra Santa para impedir la destrucción los Santos Lugares que impiden la reconstrucción del Templo diseñado por los “fanáticos del Apocalipsis.”
Fuente                                             Claudio Mutti 
eurasia                        Director de Eurasia. Rivista di Studi Geopolitici
NOTAS.
1. Gilles Kepel, La revanche de Dieu, Seuil, Paris 1991.
2. George Weigel, Religion and Peace: An Argument Complexified, “Washington Quarterly”, 14 (Primavera 1991), p. 27.
3. Bernard Lewis, Islamic Revolution, “New York Review of Books”, 21 gennaio 1988, p. 47.
4. Sudhir Kakar, The Colors of Violence: Cultural Identities, Religion, and Conflict, cit. in: Samuel P. Huntington, Lo scontro delle civiltà e il nuovo ordine
mondiale, Garzanti, Milano 2000, p. 135.
5. Suzanne Massie, Back to the Future, “Boston Globe”, 28 marzo 1993, p. 72.
6. Carlo Jean, Geopolitica, Editori Laterza, Roma-Bari 1995, p. 77.
7. Samuel P. Huntington, Lo scontro delle civiltà e il nuovo ordine mondiale, cit., pp. 38-39.
8. Samuel P. Huntington, Lo scontro delle civiltà e il nuovo ordine mondiale, cit., p. 239.
9. Claudio Mutti, L’islamismo contro l’Islam?, “Eurasia”, 4, 2012, pp. 5-11.
10. Abd ar-Razzâq Yahyâ (Charles-André Gilis), La profanation d’Israël selon le Droit sacré, Le Turban Noir, Paris s. d., p. 58.

lunes, 16 de febrero de 2015

EL TRIUNFO DE SYRIZA



Primera derrota del neoliberalismo europeo
El triunfo de Syriza coloca a la troika ante el dilema de la intransigencia, que puede ser el primer paso hacia la disgregación de la Unión, o el pragmatismo, que implica bajarse del programa de ajuste neoliberal. Para la nueva izquierda se abre un período luminoso pero, a la vez, lleno de obstáculos que pueden socavar su prestigio como alternativa al sistema.
“Grecia deja atrás cinco años de austeridad catastrófica, deja atrás el miedo y el autoritarismo, deja atrás cinco años de humillación y sufrimiento”, dijo Alexis Tsipras en el acto de la victoria en la noche del domingo, en la plaza Syntagma de Atenas, ante miles de votantes de Syriza.
“Grecia tiene que pagar su deuda porque eso forma parte de las reglas del juego en Europa”, declaró Bruno Coeuré, miembro del directorio del Banco Central Europeo (bce) apenas conocer el resultado. “No hay espacio para un juego unilateral en Europa”, agregó, enseñando las uñas en nombre de la mayor institución financiera europea.
Del mismo modo se pronunciaron los diferentes voceros de la troika, como se llama al trío integrado por el bce, el fmi y la Comisión Europea, que desde que comenzó la crisis griega vienen monitoreando las sucesivas reformas que exigieron al país. Sólo el presidente francés, François Hollande,  esgrimió un tono más amable, al comprometerse a mantener estrechos vínculos con el nuevo gobierno griego “para promover el crecimiento y la estabilidad en la zona euro” (Xinhua, 26 de enero de 2015).
Con las horas, se fue imponiendo un clima menos agresivo hacia la nueva realidad griega. Es que el triunfo de Syriza fue arrollador. Alcanzó el 36,5 por ciento y 149 diputados (99 más 50 de premio al partido más votado), frente al 27,7 y 77 escaños de la derechista Nueva Democracia, del exprimer ministro Georgios Samaras. El tercer lugar lo ocupa el partió nazi Amanecer Dorado con 6 por ciento y 16 escaños. Deetrás el recién creado To Potami (El Rio) con 16 escaños, los comunistas con 15, los socialistas que conocieron su mayor debacle con 13 y los nacionalistas de derecha, Griegos Independientes, con otros 13 escaños.
A dos escaños de la mayoría absoluta, Syriza acordó con Griegos Independientes para que su líder, Alexis Tsipras, fuera ungido el mismo lunes como nuevo primer ministro. Llama la atención que la ultraderecha conserva sus votos pese a que la mayor parte de sus dirigentes están en la cárcel, así como la debacle socialista, incluyendo el monumental fracaso del ex primer ministro Yorgos Papandreu que con su Movimiento de los Socialistas Demócratas no consiguió el tres por ciento mínimo para ingresar al parlamento.
Cuesta arriba
El problema de los planes de Syriza es que pueden no ser lo suficientemente radicales”, puede leerse en la columna del Nobel de Economía Paul Krugman (The New York Times, 26 de enero de 2015). Semejante frase, escrita por un pensador liberal en el más importante diario estadounidense, debería ser motivo de reflexión para las autoridades europeas. Lo habitual sería que fuera pronunciada por radicales de izquierda que, sin embargo, hoy se muestran más bien pragmáticos y propensos a la negociación.
Según Krugman, para comprender el “terremoto político” griego hay que remontarse al 2010 cuando la troika impuso a Grecia “una combinación de austeridad y reforma”. El vendía al pueblo griego una fantasía económica que se tradujo en recesión, desocupación del 28 por ciento, desempleo juvenil del 60 por ciento, recortes salvajes de los servicios públicos y de los salarios. El país demorará años en volver a los niveles sociales anteriores a la crisis. Con esta política de austeridad, se esperaba reducir el gasto público y ahorrar lo suficiente como para pagar las deudas. No funcionó. “El gobierno griego está recaudando un porcentaje mucho más importante del piben impuestos, pero el pibha caído tanto que la recaudación tributaria se vino abajo”, escribe Krugman.
El resultado es que la deuda griega no dejó crecer, hasta alcanzar un abrumador 175 por ciento del pib, cuando en 2009 era del 100 por ciento. Una historia bien conocida por los latinoamericanos. Sigue el Nobel: “Dos años después de que comenzara el programa griego, el fmi buscó ejemplos históricos donde los programas de tipo griego, habían tenido éxito. No se encontró ninguno”. Concluye que ese programa no podía funcionar nunca y que ahora las soluciones de Syriza pueden quedarse a medio camino.
Una pregunta se impone: ¿porqué la troika impuso un programa que sabía que no iba a funcionar? La respuesta más probable es que nunca buscó la recuperación de Grecia sino su subordinación política al sistema financiero que la misma troika representa. El portal estratégico francés dedefensa.org lo dice sin vueltas: “La sociedad griega ha sido sistemáticamente desestructurada y disuelta en nombre de la austeridad, en beneficio de las fuerzas sistémicas y de los entornos transnacionales, a la vez autores y beneficiarios de la operación” (Dedefensa.org, 27 de enero de 2015). La barbarie financiera que destruye naciones y personas, concluye el portal, está criando movimientos antisistema.
El futuro inmediato es negro para el nuevo gobierno. Entre febrero y julio se concentran vencimientos de deuda por más de 20.000 millones de euros y, hasta el final del año, las amortizaciones avanzan hasta 30.200 millones, lo que coloca a Tsipras contra la pared: o mantiene la austeridad del gasto público para poder pagar a los acreedores (no sólo violando sus promesas electorales sino condenando a los griegos a seguir pasando hambre) o declara la cesación de pagos.
El principal portavoz mediático del capital financiero, Financial Times, apunta que Tsipras debe elegir entre ser “Hugo Chávez, el líder populista venezolano y adversario regional de Estados Unidos” o seguir el ejemplo de “Luiz Inácio Lula da Silva, el expresidente brasileño que al llegar al poder gobernó más como reformista que como izquierdista radical” (Financial Times, 26 de enero de 2015). La demonización del gobierno de Syriza está servida.
Ucrania como telón de fondo
En su primera medida de gobierno Tsipras suprimió ocho ministerios. El diputado y economista Yanis Dragasakis, asumió la vicepresidencia económica del gobierno y será el encargado de negociar con la troika. En su libro El Minotauro global sostiene que Estados Unidos es el responsable de la crisis al haber creado un sistema financiero que le permite vivir de los flujos de capital del resto de economías. El economista Yanis Varufakis, que fue asesor del gobierno del socialdemócrata Yorgos Papandreu, asumió la cartera de Finanzas. La de Defensa fue la única que recayó a su aliado nacionalista.
Entre las primeras medidas, todas destinadas a aliviar la situación de los más pobres, figura el aumento del salario mínimo (de 684 a 751 euros), un proyecto de ley para retornar a la negociación colectiva de los salarios y otro “para que los contribuyentes reciban mejores términos para devolver sus deudas”, que no deben superar el 30 por ciento de sus ingresos (El Economista, 27 de enero de 2015). Además se prevé que unos 300.000 hogares que viven por debajo del umbral de la pobreza reciban electricidad gratuita, muchos de los cuales han sido desconectados por impagos. Medidas apenas socialdemócratas que en el clima actual son tildadas como “radicales”.
Pero el tema central es la negociación de la deuda. El gobierno parece dispuesto a pagar y seguir en la zona euro, pero depende de la flexibilidad de los acreedores. El 60 por ciento de la deuda griega, 315.000 millones de euros, es con la Eurozona. Pero más de la mitad de esa cifra es deuda con Alemania, Francia e Italia. Habrá negociación. El punto son los plazos y las posibles quitas. Ni unos ni otros parecen beneficiarse de una cesación de pagos.
Sin embargo, el panorama regional es bien complejo. Días antes de las elecciones Brunello Rosa, director para Europa de Roubini Global Economics, destacó la relación que existe entre la caída del petróleo, su impacto en la economía rusa, el conflicto con Ucrania y la posible compra de bonos soberanos por parte del bce. El director del centro de análisis del economista Nouriel Roubini (ex asesor del fmi y del Tesoro estadounidense) destacó que “las repercusiones geopolíticas de una salida de Grecia del euro, podrá tener consecuencias imposibles de manejar”. Se refería a que si Grecia es expulsada de la zona euro, o la abandona, “Rusia podría salir al rescate de Grecia”, como sucedió con Islandia en 2008, “cuando su colapso financiero se mitigó gracias a la intervención rusa” (El Economista, 20 de enero de 2015).
La advertencia parece dirigida a la troika. Le está diciendo que no se olvide que Grecia tiene alternativas y que la intransigencia puede empujarla hacia Rusia. Pero la advertencia no tendría sentido fuera de un contexto en el que Europa (empujada por la Casa Blanca) ha hecho una frenética opción anti-rusa. Una Europa que ampara un gobierno lleno de neonazis como el de Kiev, surgido de un golpe de Estado pergeñado por Estados Unidos y bendecido por Berlín (véase la crónica “La guerra larvada de Ucrania”).
Sobre el tema, el reputado periodista Robert Parry, quien descubrió el Irangate, sostiene que The New York Times forma parte de la conspiración para confrontar Europa y Rusia al desinformar gravemente a sus lectores. El periódico omite “la extraordinaria intervención de Estados Unidos en los asuntos políticos de Ucrania” de la mano de neconservadores como la Fundación Nacional para la Democracia y la secretaria para Asuntos Europeos, Victoria Nuland, seguido “con el golpe de Estado respaldado por Estados Unidos el 22 de febrero de 2014, que derrocó al presidente electo Viktor Yanukovich y puso uno de los líderes elegidos de Nuland, Arseniy Yatsenyuk, como primer ministro” (Consortiumnews, 24 de enero de 2015).
Para el Times todo comienza con la “anexión” de Crimea, pasando por alto el referéndum abrumador por la unión con Rusia y obviando que “las tropas rusas estaban ya en Crimea como parte de un acuerdo con Ucrania para el mantenimiento de la base naval rusa en Sebastopol”. Se pregunta si Rusia podía permanecer pasiva ante la posibilidad de que armas nucleares en manos de ultraderechistas se instalen a kilómetros de su frontera. El problema, para Estados Unidos y para el mundo, es que si el Times piensa como el ultraconservador senador John McCain, queda poco margen para otra política que no sea la confrontación abierta.
¿Hacia la desintegración europea?
Es posible que Roubini tuviera algo de esto en mente cuando alertó sobre la posible alianza de Grecia con Rusia. Recordemos que su fama se debe Roubini a sus acertadas previsiones sobre la crisis económica de 2008, desencadenada por la crisis de las hipotecas subprime. Es un ferviente anti-ruso y anti Putin, pero su temor es que la brecha entre la Unión Europea y su país “se está volviendo aún más polarizada” (Time, 13 de junio de 2015).
Un think tank del sistema como el que dirige Roubini, muestra cierta preocupación por la tendencia de la superpotencia a actuar en solitario mediante una amplia gama de mecanismos, que van “desde aviones no tripulados hasta un estilo de gobierno económico que incluye la amenaza de congelación de los activos de las naciones problemáticas (como Rusia o Irán), una estrategia que apoda la militarización de las finanzas”.
A nadie escapa que la Unión Europea, y el euro, están atravesando su peor momento  al punto que pueden estallar. Aquí no valen las declaraciones, siempre engañosas, sino los hechos duros y puros. Alemania está repatriando sus reservas de oro. En 2014 fueron 120 toneladas, de ellas 35 fueron retiradas del Banco de Francia en París y 85 toneladas de la Reserva Federal de Nueva York. Para 2020, Alemania tiene la intención de tener la mitad de sus reservas de oro en sus bóvedas, frente a sólo un tercio en la actualidad.
No es el único país europeo que está repatriando masivamente sus reservas. Según varios economistas, ese comportamiento obedece a desconfianza: “El almacenamiento de oro dentro del país puede ser cierto tipo de seguro en caso del retorno a las monedas nacionales en Europa. El hecho de que numerosos países quieran tener un seguro de este tipo significa que estos Estados consideran que hay una posibilidad real del colapso de la eurozona” (Russia Today, 20 de enero de 2015).
Desde que Estados Unidos desató la crisis en Ucrania, la eurozona va de mal en peor. En su resistencia a dar paso a un mundo multipolar, “Occidente en vez de salvarse, parece haber decidido salvar los mecanismos y los actores de su crisis omni-dimensional: los mercados financieros, los bancos, el dólar, la Otan, el unilateralismo, el democratismo ultraliberal”, sostiene el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Geab 91, 15 de enero de 2015).  El tránsito hacia un mundo más equilibrado está bloqueado por la parálisis europea, agudizada con la crisis de Ucrania.
Sin embargo, el tránsito hacia ese mundo es inevitable, toda vez que Asia ya es el centro económico del mundo. Lo que está en juego es cómo quedará parada Europa, si consolidará su alianza con Rusia, y con China a través de la Ruta de la Seda o si, apuesta a seguir los dictados del sistema financiero centrado en la City de Londres y en Wall Street, en lo que el Geab considera “un suicidio colectivo que los europeos bien saben lo que significa”.
En una Europa empantanada, el triunfo de Syriza puede ser decisivo. Es la primera derrota del capital financiero. Abre una ventana de oportunidades para forzar un cambio de rumbo, una bifurcación capaz de convertir a Europa en una región más autónoma;  capaz de elegir, sin chantajes, sus alianzas necesariamente diversas, sin someterse a ninguna potencia. Un camino que inevitablemente pasa por la democratización de las decisiones, algo que horroriza al capital financiero, devenido en principal obstáculo para la soberanía de los pueblos europeos.

Fuente                                    Raúl Zibechi 
 Periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada.  Integrante del Consejo de ALAI.

domingo, 15 de febrero de 2015

"ROSAS DE PLOMO"


Dos amigos llamados Federico y José Antonio
La amistad entre el poeta Federico García Lorca y el fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, existió, por más que la historiografía haya pasado de puntillas sobre ella, según el escritor y profesor Jesús Cotta, que la pone de relieve en el ensayo biográfico "Rosas de plomo".
"Amistad y muerte de Federico y Jose Antonio" es el subtítulo del ensayo de cuatrocientas páginas en el que Cotta ha trabajado durante cinco años y que ha merecido el Premio de Biografía Histórica Stella Maris, editorial barcelonesa que lo ha publicado y lo dota de 6.000 euros.
Cotta sostiene que fueron "dos seres libres, clarividentes, atípicos e inclasificables, dos revolucionarios patriotas y cristianos, tan amigos de la tradición como del progreso, tan antimarxistas como defensores de los pobres, dos personalidades afines y, al final de sus vidas, amigas".
Y añade: "Los azules mataron a un cristiano patriota como ellos, y los rojos mataron a un revolucionario antimarxista como ellos. Los bandos enemigos mataron a dos amigos en nombre de ideologías que hoy siguen negando la posibilidad de esa amistad. Los testimonios que de ella dan fe son escasos y sorprendentes, pero arrojan sobre ambos una nueva luz que los limpia de etiquetas y suciedades políticas".
Cotta ha dicho a Efe que de esa amistad han pervivido dos testimonios: el de Gabriel Celaya, en las notas de su diario incluidas en "Poesía y verdad", donde dice que el propio Lorca le contó ser amigo de José Antonio, y el de Luis Rosales, que se lo confesó a Ian Gibson en una entrevista privada que el historiador tuvo la prudencia de grabar.
No obstante, Gibson no le dio crédito a ese testimonio porque -dice Cotta en su libro- "nos quiere vender a toda costa el mito del poeta frentepopulista y, desde luego, si algo le estropea el plan, es esa amistad".
"El mito de Lorca creció, creció y creció hasta aplastar a Luis Rosales, sobre quien pesó la culpa de no haber hecho lo suficiente por salvar la vida de su amigo", y Rosales debió ocultar aquella amistad para no dañar la figura del poeta ni hacerse más dañó a sí mismo y a su familia, según Cotta.
"Sentar en una mesa a Federico y a José Antonio sigue siendo una provocación hoy", ha lamentado el autor de "Rosas de Plomo".
Otros que no dejaron pruebas documentales pero sí hablaron de aquella amistad fueron Salvador Dalí y Pepín Bello, ha señalado Cotta, quien ha lamentado que los posibles testigos de los encuentros entre Federico y José Antonio "han muerto, y en vida callaron por el daño que pudieran hacer", sobre todo al mito de Lorca.
En el verano de 1934 ambos coincidieron en un café, José Antonio le envió una nota escrita y Federico, antes de poder contestarla, comprobó que José Antonio se había ido, ha señalado Cotta, quien también reseña la petición de Primo de Rivera a su amigo Felipe Ximénez de Sandoval, que acabaría siendo su biógrafo, para que le presentara a Lorca, y la petición que, en sentido inverso, le hizo Lorca a Agustín de Foxá.
Francisco, hermano del poeta, cuenta en "Federico y su mundo" que la subvención para La Barraca -concedida por el socialista Fernando de los Ríos y que el Gobierno de la CEDA trató de anular- fue salvada por la mediación de José Antonio, y fue otro falangista,Alfonso Ponce de León, quien pintaba los decorados de la compañía de teatro.
Esa ausencia de sectarismo, ese ser "dos personajes ideológicamente impuros" es lo que le costó la vida a ambos, según Cotta, quien tras revisar una extensa bibliografía que adjunta como colofón a su trabajo, puede pasarse media hora estableciendo coincidencias entre ambos.
La más cruel de esas coincidencias, el presentimiento de ambos de que serían asesinados: "Verás cómo me matan antes que a José Antonio", le dijo Lorca a Ximénez de Sandoval.
Fuente                                         Alfredo Valenzuela
             Leer+"ROSAS DE PLOMO"