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jueves, 16 de abril de 2015

PROCESOS SECESIONISTAS EN AMÉRICA



Un fragmento de los "aspectos económicos"

Nos complace publicar una pequeña parte de lo que forma un amplio y riguroso trabajo que D. Cesáreo Jarabo Jordán (autor de "El primero de los insurgentes") ha desarrollado sobre los movimientos secesionistas en América. El trabajo completo será editado -Dios mediante- en papel en breve. Su autor nos ha concedido el honor de publicar este fragmento que ofrece una idea de lo que es un estudio histórico exhaustivo. 
 
Conforme señala Tulio Halperin Donghi, lo que Inglaterra busca en Hispanoamérica, “son sobre todo desemboques a la exportación metropolitana, y junto con ellos un dominio de los circuitos mercantiles locales que acentúe la situación favorable para la metrópoli. Hasta 1815, Inglaterra vuelca sobre Latinoamérica (sic) un abigarrado desborde de su producción industrial; ya en ese año los mercados latinoamericanos (sic) están abarrotados, y el comienzo de la concurrencia continental y el agudizarse de la estadounidense invitan a los intereses británicos a un balance -muy pesimista- de esa primera etapa.”
 
Hubo, no obstante, beneficiarios. Los criollos cipayos que vendieron la gran empresa común al objeto de beneficios materiales que, gracias a su colaboración con el invasor obtendrían prerrogativas propias de tiranos. Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto señalan que “los grupos que “forjaron la independencia” recuperaron sus vinculaciones con el mercado mundial y con los demás grupos locales. Se perfila entonces una primera situación de subdesarrollo y dependencia dentro de los límites nacionales.” Y ahí permanecen dos siglos después de la gran traición.
 
Pero así como no podemos hablar de la Hispanidad sin hablar de una unidad, tampoco podemos dejar caer sobre los hombros de las oligarquías americanas la culpabilidad de lo acaecido –y desde luego no sobre la Gran Bretaña, que no hacía sino cumplir con la función que llevaba siglos cumpliendo (a un perro no se le puede reprochar que muerda ni a una cigarra que cante)-. Fueron las oligarquías españolas –peninsulares y americanas- las responsables de lo acaecido.
 
Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto, al respecto, señalan que “Inglaterra buscaba, por el momento, la libre introducción de sus mercaderías manufacturadas en los puertos de Hispanoamérica, tráfico vital para sus productos hechos a máquina por el bloqueo continental de Napoleón no dejaba entrar en el continente europeo. Había conseguido de la Junta de Sevilla, en enero de 1809, los adicionales al tratado Apodaca-Canning (de alianza anglo-española contra Napoleón, donde España, a cambio del ejército de Wellington y la escuadra que protegía a Cádiz, abría América a la introducción de maquinofacturas inglesas). Aunque ese libre comercio significase la muerte de la industria artesanal criolla, que no podría competir contra los hilados, tejidos y zapatos a máquina de Manchester o Birmingham. En una palabra: España entregó en 1809 la dependencia económica de América a cambio de la independencia política de la metrópoli. Para cumplir lo dispuesto llegó en julio de 1809 a Buenos Aires el virrey Cisneros, y abrió el puerto de Buenos Aires a los productos ingleses el 6 de noviembre. Pero Cisneros no quiso dar una franca entrada a los ingleses (como lo había pedido Mariano Moreno, abogado de los comerciantes británicos, en su conocida Representación) y se limitó a entornar simplemente la puerta del monopolio. Hasta se atrevió a expulsar en diciembre a los ingleses entrados sin permiso y que, aprovechando la situación, manejaban bajo cuerda la plaza mercantil: les dio plazo hasta mayo de 1810 para irse con todas sus pertenencias. Pero en mayo de 1810 quien debió irse fue Cisneros, y los ingleses se quedaron para siempre.”
 
Lo que quedó manifiesto, tanto por la actuación de las Cortes de Cádiz como por la oligarquía criolla fue su voluntad de caer en los brazos del colonialismo británico, y además sin contraprestaciones. Para ello, el virrey Cisneros se apresuró a firmar el edicto de libre comercio firmado en beneficio de la Gran Bretaña, que según señala José Mª Rosa, se concretaba en “12 barcos de frutos del país por la carga de un barco inglés de bagatelas importadas. Libre Exportación del oro, de la plata y de todo el metálico rioplatense para pagar en dinero en afectivo las chucherías manufacturadas.”
 
Pero eso sólo sería el principio del gran expolio. Eric Hobsbawm señala que “en 1814 Inglaterra exportaba cuatro yardas de tela de algodón por cada tres consumidas en ella; en 1850, trece por cada ocho.” Pagando precios desorbitados por bagatelas. Julio C. González, señala que “en pocos meses el país se quedó sin dinero y para restituir el dinero que se iba, comenzaron a concertarse empréstitos que serían pagados con nuevos empréstitos. Todo ello sin variantes. Desde el primer empréstito contratado por Rivadavia hasta el último empréstito celebrado en enero de este año por el Ministro Whebe ” , ministro que fue de economía durante el gobierno de Arturo Frondizi, que sería derrocado por el golpe militar de marzo de 1962.
 
Eso era en las Provincias Unidas. Mientras, “en la Gran Colombia de 1822 a 1824 se obtuvieron recursos por más de 24 millones de pesos.” …/… que se utilizaron para pagar intereses de esos préstamos; armas compradas a los mismos acreedores, mordidas, gratificaciones a altos cargos civiles y militares… y promesas, que es lo que quedaba, para el desarrollo, lo que conllevaría vender las minas y todos los arbitrios del gobierno e hipotecar los recursos para el futuro, “hasta el punto que hacia 1839, en el momento de su repartición entre Nueva Granada, Venezuela y Ecuador, la suma adeudada llegaba ya a 103 millones de pesos; el 43% correspondía a intereses acumulados” , señala Luis Corsi Otalora.
 
Fuente                                Cesáreo Jarabo Jordán

miércoles, 15 de abril de 2015

GENEROSO DESEO




La ideología de la unidad

"La unidad de pensamiento, que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político, y de toda especie de empresas, principalmente de aquellas que por la fuerza, la novedad y la oportunidad del pensamiento se acercan más al éxito que cuando iban sin otro rumbo que el de la pasión o el deseo desordenado, que más perturban que serenan los ánimos y alejan más que acercan, en un país harto probado y harto razonador para lanzarse a tentativas oscuras que no satisfagan su juicio."

(...) "El pensamiento se ha de ver en las obras. El hombre ha de escribir con las obras. El hombre sólo cree en las obras. Si inspiramos hoy fe, es porque hacemos todo lo que decimos. Si nuestro poder nuevo y fuerte está en nuestra inesperada unión, nos quitaríamos voluntariamente el poder si le quitásemos a nuestro pensamiento su unidad."


Fuente                                               José Martí
ojs.uo.edu                         Publicado en "Patria" el 30 de abril de 1892

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La ideología de la unidad en el pensamiento martiano

viernes, 26 de diciembre de 2014

TODOS SOMOS UNASUR



Latinoamérica decide alejarse de los Estados Unidos

“…Y así entre todos logran/lo que era un imposible/que todo el mundo sepa/que el sur también existe”.
Mario Benedetti
La prensa globalizada al servicio de las transnacionales ignoró por completo la reciente VIII Reunión de los jefes de Estado de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), institución creada en 2008 en Brasil y que entró en plena vigencia cobrando su vida jurídica en 2011. Para estos medios de comunicación sigue vigente la tesis de Henry Kissinger de 1969 que rezaba que “nadie importante puede venir del Sur” pues los pilares del poder están en el Norte. Pero desde entonces han pasado 45 años durante los cuales se han producido muchos cambios políticos y socioeconómicos que alteraron el sistema económico y político mundial.
América Latina después de casi dos siglos de  letargo y subordinación a Washington despertó en la segunda mitad del siglo pasado cuando el integracionista Simón Bolívar abogó por la unión de lo que llamó la América. Para Bolívar, Estados Unidos debía ser excluida de esta nueva América porque consideraba a este país peligroso por su carácter expansivo y además muy ajeno a la identidad hispanoamericana. El tiempo corroboró aquella visión del precursor de la unión latinoamericana.
La Unasur en este aspecto, integrada por 12 países: Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, representa un renacimiento de las ideas de Simón Bolívar en Latinoamérica. A diferencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) que fue creada y financiada por los Estados Unidos para los “intereses del imperio norteamericano”, como lo expresó Evo Morales, la Unasur fue gestada por los propios suramericanos bajo el liderazgo del argentino Néstor Kirchner y del venezolano Hugo Chávez tratando de poner en marcha el desafío de integración más importante del subcontinente.
Este bloque regional cuenta con 450 millones de habitantes que representan el 68 por ciento de la población de América Latina distribuidos a lo largo de 17 millones de kilómetros cuadrados. Su Producto Interior Bruto (PIB) agregado es alrededor de 5 billones de dólares y según la Organización Mundial del Comercio (OMC), los países de la Unasur han suscrito en total 65 Acuerdos del Comercio Preferencial (ACP) siendo 11 de ellos con los países desarrollados y 54 con los países en desarrollo. La riqueza natural de estos países siempre ha sido la ambición de los Estados Unidos y de Europa. Tienen la mayor reserva de petróleo en el mundo, la mayor reserva de agua dulce subterránea con un volumen estimado de 240,000 kilómetros cúbicos. Poseen abundantes yacimientos de oro, plata, hierro, gas, cobre, manganeso, litio, uranio etc. La agroindustria en Argentina y Brasil es una de las más prósperas en el mundo. Brasil exporta anualmente unos 61 millones de toneladas de soja y Argentina 52 millones. También son mayores exportadores de carne en el planeta.
En resumidas cuentas, los países de la Unasur tienen todas las condiciones para convertirse en un poderoso bloque económico. Lo interesante es que nunca en la historia de América Latina un indígena cocalero Evo Morales, considerado “ignorante” y “bobo” por la elite de Bolivia pudo por primera vez en los últimos cien años estabilizar y hacer crecer la economía de su país. En Brasil un obrero metalúrgico Luiz Inácio Lula da Silva y la ex guerrillera Dilma Rousseff sacaron de la pobreza a 40 millones de habitantes y crearon 22 millones de empleos. En Ecuador, Rafael Correa, un profesor universitario está aplicando con éxito un plan de Buen Vivir y en Uruguay José Mujica un ex guerrillero que estuvo 14 años preso supo conducir con éxito su país.
En su intervención durante el primer día de la cumbre, el presidente de Uruguay recalcó que “no puede ser que la sociedad capitalista transforme todo en un mercado, las políticas no pueden ser un mercado. Por eso apelo a los señores presidentes, habrá una América integrada no solo por concordancias que podamos tener o diferencias de ideas. Todo es negociable, pero lo que no puede ser negociable es el alma y el compromiso que tenemos con la gente y los pueblos”.
No cabe duda que la Unasur tomó altura en la recién inaugurada sede oficial de la institución en Quito al decidir activación del tanto esperado Banco del Sur antes del Año Nuevo y la creación del Fondo de Reserva y de Protección Financiera del bloque regional. Esta medida podría a plazo mediano aliviar la dependencia de los países miembros de la Unasur del sistema financiero globalizado que está afectando cada día más la soberanía de Latinoamérica tomando la forma de la tela de araña formando cada vez más sofisticadas estructuras de dominación. La defensa más eficaz contra el avance de las transnacionales financieras, EEUU, la Unión Europea y las empresas multinacionales, estará, en la opinión de Rafael Correa, en la formación “de bloques de países y solo unidos podremos defendernos del neo colonialismo y del injusto e inmoral orden mundial”.
Esta tarea requeriría muchos esfuerzos porque el actual orden económico mundial está basado en la vieja consigna de “divide y reina”, por eso no todo es color de rosa, dentro de la Unasur hay también desacuerdos porque Chile, Colombia y Perú pertenecen a la Alianza del Pacífico creada por la iniciativa de Washington como un proyecto panamericano con miras al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). A la vez tres países de la institución tienen bases militares norteamericanas. Una está ubicada en el Chaco paraguayo, llamada la “base humanitaria”, las siete en Colombia y dos en Perú. También el gobierno de Colombia firmó en 2013 un “Acuerdo de Cooperación” con la OTAN que hace tiempo está buscando la oportunidad de expandirse hacia América Latina y el Caribe para prevenir en concordancia con EEUU el proceso de integración en el continente.
Lo que falta también para la consolidación de la Unasur es un proyecto del desarrollo industrial que le permita ganar la autonomía a largo plazo. Precisamente el aumento de su capacidad productiva haría disminuir su dependencia de Norteamérica y de la Unión Europea. Lastimosamente este tema no fue tocado en la cumbre. Por supuesto que el proyecto de crear un pasaporte común para todos los ciudadanos suramericanos fue una iniciativa importante para la consolidación de una identidad regional común y el fortalecimiento del proceso de integración. Sin embargo, la tarea más urgente sería disminuir la dependencia financiera y crear condiciones para el desarrollo integral de acuerdo a los intereses de todos los países de la Unasur.
Como dijo José Martí, llegó “la hora de recuento y de la marcha unida y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.
Fuente                                          Vicky Peláez

sábado, 6 de diciembre de 2014

¿CATÓLICOS Y REVOLUCIONARIOS?



Sudamérica; la izquierda revolucionaria contra el aborto. ¿Efecto Correa?


Las declaraciones del presidente de Ecuador vuelven a abrir el debate sobre la interrupción de los embarazos y la legislación en América Latina
El aprecio de la Iglesia ecuatoriana no se hizo esperar y, a través del presidente de los obispos Antonio Arregui, llegó al destinataro como elogio público «por la valentía y la nobleza de ánimo con que habló». Un veredicto sobre las declaraciones del presidente de Ecuador, Rafael Correa, sobre la despenalización del aborto si la ley fuera aprobada en el Congreso de su país, con el apoyo de sus compañeros de partido (Alianza País).

Como una piedrecita en el estanque, el “católico” y “revolucionario” presidente ecuatoriano agitó las aguas en Sudamérica, en donde la izquierda, en sus diferentes grados, gobierna desde hace una década. Y con un Papa como Francisco, «avanzado» en cuento a temas sociales, que propone un «nuevo equilibrio en el edificio moral de la Iglesia», también se barajean las cartas de la izquierda latinoamericana.

El ex presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, tomó la misma dirección que Correa en 2008 y su negativa a aceptar la ley le costó el ostracismo de una buena parte del “Frente Amplio”, a cuyo nombre gobernaba, y la misma silla presidencial. A pesar de todo, no cambió su postura ahora que nuevamente corre como candidato y volvió a insistir en que ningún científico medianamente sensato puede negar que un cigoto, fruto de la fusión de dos células, es un individuo diferente del padre y de la madre. Com un lenguaje médico (no hay que olvidar que Tabaré Vázquez es ginecólogo) aclaró que la filiación no se determina por el anidamiento sino por la fecundación, y esta no es una cuestión religiosa sino una certeza biológica. Tabaré Vázquez, según los sondeos, se prepara para volver a ocupar la silla presidencial que perdió en 2010. Las próximas elecciones serán en octubre de 2014. 

En Argentina, mientras la presidenta Cristina Fernández mantiene su postura anti-abortista a nivel personal, a pesar de que la mayor parte del “kirchenismo” esté a favor, otro socialista, además candidato a la presidencia, Hermes Binner (como Tabaré Vázquez), afirmó, «como médico»,  que «defender la vida es estar en contra del aborto», pero sin compartir su penalización. Algo semejante opina el presidente boliviano, Evo Morales, cuando sostiene que el aborto es un delito, aunque parecería estar a favor de la despenalización que se está discutiendo en su país.

Sorprende observar que la izquierda más revolucionaria, la que hace algunas décadas era una guerrilla, es también la más intransigente en contra del aborto. Probablemente porque históricamente está más inclinada hacia el “sentir” popular de las localidades rurales y prevalentemente católicas a las que se proponía levantar en armas. El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, por cuenta del FMNL, se ha opuesto en diferentes ocasiones a la despenalización del aborto y ha afirmado recientemente que no promoverá ninguna reforma a la Constitución que vaya hacia esta dirección. Daniel Ortega, sandinista y ex-guerrillero, incluso rechazó las enmiendas que despenalizaban el aborto terapéutico. La postura antiabortista del plurimandatario nicaragüense la comparte también su esposa, Rosario Murillo, que con bastantes probabilidades lo sucederá en la presidencia en las próximas elecciones, según los sondeos.

La izquierda que quiere el aborto, aunque con diferentes grados en cuanto a la «libre auto-determinación de la mujer», tiene sus paladines en el ex-presidente brasileño, Lula Da Silva (contrario al aborto como ciudadano, pero a favor como jefe de estado) y en la socialista Michelle Bachelet, cuya elección, dada por cierta, volvería a proponer la despenalización en el código chileno. Son notables las posturas favorables de la izquierda mexicana en general y, en particular, del Partido Democrático Revolucionario, que en el Distrito Federal ya aprobó la despenalización del aborto, ofreciendo el servicio público en los hospitales para la interrupción del embarazo. Mientras tanto, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, como su predecesor Hugo Chávez, legalizaría el aborto solo en los casos de violación e incesto; en cambio, el opositor Henrique Capriles, se ha declarado «de acuerdo con al aborto terapéutico y la píldora del día después».

Fuente                                        Alver Metalli

domingo, 23 de noviembre de 2014

RUSIA EN IBEROAMÉRICA



El contrapeso de EE UU en América Latina

Los recientes acontecimientos de Ucrania han puesto de manifiesto como nunca antes la constante diversificación de la política exterior de Rusia, entregada a la búsqueda de nuevos socios en regiones alejadas de Europa. Un caso a destacar es el de América Latina.

A lo largo de la década del 2000, esta región se constituyó como un área de expansión para el Kremlin en términos de política exterior. Dada la creciente presencia de EE UU y la OTAN en Europa del Este, no debe sorprender que Rusia esté buscando maneras similares de ampliar su presencia en áreas cercanas a Norteamérica. 
La situación actual de América Latina es, por lo general, favorable a la ampliación de la presencia de Rusia. Con el cambio de siglo, la región experimentó un giro a la izquierda que desplazó a muchos países latinoamericanos hacia fuera del ‘paraguas’ estadounidense y fomentó la elaboración de unas políticas económicas y de asuntos externos propias e independientes.
Principalmente, son los países del ‘eje bolivariano’ quienes han optado por una asociación estratégica con Rusia, país que se percibe en muchos lugares de América Latina como el sucesor de la otrora poderosa Unión Soviética.
Muchos de los gobiernos más moderados de esta corriente izquierdista, concretamente Brasil y Argentina, también abogan por ampliar la cooperación con Rusia. En gran medida, sus puntos de vista coinciden con el deseo de Moscú de construir un nuevo orden mundial, multipolar y que no favorezca los intereses de una sola superpotencia.
Por otra parte, incluso los países firmemente ligados a la economía norteamericana, como México y Chile, donde los partidarios del liberalismo y de la libertad de mercado como medio para combatir los problemas económicos aún mantienen su influencia, están dando muestras de una buena dosis de independencia en la promoción de sus intereses políticos.
Muchos teóricos apuntan que estas tendencias en América Latina han forzado a Moscú a mirar con nuevos ojos las perspectivas de cooperación en la región, prácticamente descartada por el Kremlin en los años 90. 

Reforzando los vínculos económicos
De hecho, la cooperación entre Rusia y América Latina ha aumentado últimamente. Entre 2004 y 2012, el comercio entre las dos partes triplicó su valor, pasando de los 5.800 millones a los 16.400 millones de dólares.
Actualmente, los principales socios comerciales de Rusia en la región son Brasil, México, Argentina y Ecuador. Se estima que las inversiones rusas en América Latina alcanzan los 25.000 millones de dólares (en comparación con los 17.000 millones de dólares de principios de la década del 2000), más de un tercio de los cuales van a parar a Brasil.
Este comercio cubre un amplio rango de sectores económicos, como la alta tecnología, la metalurgia no ferrosa, la biotecnología y el procesamiento de materias primas agrícolas. Pero parece que, en términos económicos, el capital ruso está más interesado en el sector energético, en tanto en cuanto las grandes empresas estatales rusas como Gazprom, Lukoil y Rusal continúan ganando impulso con sus socios latinoamericanos.
Solo se puede esperar que este giro comercial entre Rusia y América Latina continúe creciendo. Es más, la mayoría de los países sudamericanos esperan elaborar nuevos contratos con Rusia en el sector energético y mejorar los presentes. 

La cooperación militar
Con toda probabilidad, Moscú y América Latina ampliarán su relación en el ámbito militar (lo que incluye operaciones conjuntas entre las fuerzas aéreas y navales) y en el político.
Esto implica, por encima de todo, el envío continuado de armamento ruso a la región Latina (como aviones, armamento blindado y buques de guerra). A lo largo de los últimos 12 años, las exportaciones de armas rusas a Latinoamérica alcanzaron los 14.000 millones de dólares, siendo Venezuela el destinatario del 80 % de dichas exportaciones.
La faceta militar de la asociación rusa con América Latina emergió también en abril de 2014, cuando la armada rusa y una serie de países de la izquierda latinoamericana llevaron a cabo entrenamientos junto a las costas del continente americano. Estos ejercicios estaban destinados a contrarrestar el narcotráfico a nivel internacional.
En marzo de 2014, el Ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, reconoció que Rusia estaba negociando la ampliación de sus bases militares en el exterior con países como Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Sin embargo, también se espera que avancen las negociaciones políticas entre Rusia, Brasil, Argentina y otros gobiernos latinoamericanos más moderados, puesto que todas las partes están interesadas en la multipolaridad y en la ampliación de las relaciones internacionales.
Por lo tanto, se espera que en los próximos años se firmen acuerdos bilaterales entre estos países con el objetivo de delimitar una serie de posturas comunes sobre cuestiones políticas estratégicas de alcance global. 

Estados Unidos no quiere perder América Latina
Es difícil que Washington no haya advertido el giro explícito que ha dado Moscú hacia América Latina bajo el mandato de Vladímir Putin. El anterior representante permanente de Estados Unidos en la Organización de Estados Americanos (OEA), Roger Noriega, en unas declaraciones sobre el aumento del interés de Moscú por América Latina señala: “Los rusos están entrando en los países que han sido abandonados por Estados Unidos”.
Desde 2009, la administración demócrata de Barack Obama ha tratado de hacer lo posible para recuperar las posiciones perdidas por Washington en América Latina y para evitar que determinados países de la zona entren en la órbita de Rusia o China. Desde el punto de vista de Washington, la posibilidad de que haya bases militares rusas (aunque sean temporales) en Latinoamérica es inaceptable. 

China también le ha echado el ojo a Latinoamérica
Desde el punto de vista económico, el principal rival extrarregional de Estados Unidos es China. En lo que va 2014 el volumen del comercio de China con Brasil, Chile y Perú ha superado al de Norteamérica.
De hecho, en los últimos 15 años el gigante asiático se ha convertido en el socio comercial más importante de Latinoamérica. Más del 50 % de sus  importaciones provienen de la industria del cobre, el hierro y la soja, mientras que Pekín exporta a cambio a Latinoamérica productos electrónicos y de automoción.
La actividad de China en América Latina resulta desconcertante tanto para EE UU como para Rusia. Como se señaló anteriormente, Moscú centra sus esfuerzos en la cooperación con la región a nivel político y técnico-militar. Los chinos, por su parte, apuestan por la esfera económica mientras estrechan lazos amistosos a nivel político.

¿Qué viene ahora?
Aunque es poco probable que América Latina se convierta en el campo de batalla de una nueva Guerra Fría, es evidente que, bajo la influencia de la crisis de Ucrania, Rusia debe estar considerando al menos la posibilidad de estrechar lazos con la región.
La postura revelada por la mayoría de los países latinoamericanos con respecto a Ucrania demuestra que estos no están dispuestos a seguir la senda de Washington.
Incluso las naciones que mantienen vínculos políticos y económicos con los Estados Unidos, como México, Perú y la República Dominicana, no están dispuestas a sacrificar una cooperación mutuamente beneficiosa con Rusia con base en los acontecimientos de Ucrania.
Es precisamente en Latinoamérica donde se pueden encontrar países abiertos a la cooperación militar  y política con Moscú. Y también aquí es donde las relaciones iniciadas por Rusia a principios de siglo con la mayoría de los países de la región han llegado a buen puerto. Está por ver si los crecientes vínculos militares y técnicos de Rusia en la región desembocan en unas relaciones económicas más amplias y profundas que representen una verdadera amenaza para Washington.

Fuente                                          Ruslán Kostiuk

viernes, 14 de noviembre de 2014

SEÑOR DE LA VANGUARDIA




Aún persiste el misterio de la muerte de Camilo Cienfuegos
El comandante Huber Matos estaba preso en el Castillo del Morro de La Habana cuando escuchó la noticia: Camilo Cienfuegos, uno de los comandantes más carismáticos de la revolución de Fidel Castro, había desaparecido.

"Yo inmediatamente pensé que Fidel lo mató. Lo mataron por mi caso'', dijo Matos, quien pasó 20 años en la cárcel por alegar que los comunistas estaban infiltrándose en el gobierno de Castro.

La desaparición de Cienfuegos el 28 de octubre de 1959 es uno de los misterios más persistentes de la historia de Cuba, así como una oportunidad para que Castro exalte a un "mártir de la revolución" y para que sus críticos lo acusen de asesinato.

Nunca ha habido una certidumbre absoluta sobre cómo murió -- oficialmente perdido en el mar al caerse una avioneta --, aunque durante décadas ha habido muchos reportes no confirmados de supuestos testigos y supuestas conspiraciones.

Cada 28 de octubre, los niños de las escuelas cubanas arrojan flores al mar o a los ríos en memoria de Cienfuegos. El año pasado, en el 50mo. aniversario de su desaparición, una silueta de su rostro hecha en acero fue colocada en la fachada de un edificio en la Plaza de la Revolución, cerca de la de Ernesto "Che" Guevara, el revolucionario argentino muerto en Bolivia en 1967.

El billete de 20 pesos de Cuba tiene impresa su imagen, una universidad de la provincia de Matanzas lleva su nombre y hay un museo dedicado a él en Yaguajay, el escenario de su más famosa batalla durante la revolución.

Pero, cada octubre, Matos recuerda la muerte de Cienfuegos de un modo radicalmente distinto: como la víctima de Castro, quien estaba celoso de su popularidad y lo consideraba un mujeriego irresponsable.

Hijo de anarquistas españoles que habían llegado a Cuba huyendo de la Guerra Civil, Cienfuegos se unió al movimiento de Castro en México, desembarcó en la isla junto con los expedicionarios del yate Granma en 1956 y alcanzó el grado de comandante, el mayor rango entre los guerrilleros que pelearon contra el dictador Fulgencio Batista.

A la cabeza de una columna de 700 hombres, su toma del cuartel del ejército en Yaguajay el 30 de diciembre de 1958 abrió a los rebeldes el paso a La Habana y obligó a Batista a huir del país la víspera de Año Nuevo.

Cienfuegos fue nombrado jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y con su apostura juvenil, su característico sombrero de cowboy, su simpatía y su sonrisa fácil llegó a ser uno de los héroes más queridos de la revolución.

Fue visto una vez en la playa de Siboney, en las afueras de Santiago de Cuba, en Oriente, dormido a la sombra de una palma, con la camisa de uniforme abierta al sol y sin guardias, aunque con su subametralladora Thompson en las piernas.

Pero hubo fricción entre Cienfuegos y Castro desde muy temprano, rememoró Matos, quien ahora vive en Miami y dirige el movimiento Cuba Independendiente y Democrática. Cienfuegos se quejó a menudo a Matos de la creciente infiltración comunista en las filas de la revolución, dijo Matos a El Nuevo Herald, y lo urgió varias veces a hablar en privado con Castro sobre el asunto.

Matos añadió que Castro mientras tanto ya había empezado a criticar a Cienfuegos a mediados de enero de 1959, llamándolo ``descuidado, borracho, bohemio. Las mujeres lo vuelven loco.'' Matos contó que Castro le dijo: "El pueblo lo ama, pero es un desastre''.

Matos dijo que le había parecido que Castro estaba muy celoso de la popularidad de Cienfuegos. ``Fidel es muy celoso. Cualquier aplauso a otro, a Fidel le duele'', dijo.

Cuando Matos envió a Castro una carta renunciando a la jefatura de la provincia de Camagüey debido a la creciente influencia comunista en la revolución, Castro envió a Cienfuegos a arrestarlo.

Cienfuegos arrestó a Matos en Camagüey el 21 de octubre, y dijo en aquel entonces a periodistas que Matos estaba conspirando en contra de Castro. También negó que los comunistas estuvieran ejerciendo demasiada influencia sobre la revolución.

El 30 de octubre, el gobierno anunció que había desaparecido desde el 28, cuando su avioneta bimotor Cessna 310 despegó de Camagüey rumbo a La Habana. Nunca se encontró su cadáver ni resto alguno de la nave.

Matos estaba para entonces en una celda del Morro, la fortificación colonial que guarda la entrada de la bahía de La Habana, en espera del juicio que lo sentenciaría a dos décadas de cárcel.

Pocos días después de su arresto, dijo Matos, Castro celebró una manifestación para denunciarlo como traidor. Cienfuegos fue el penúltimo en hablar, antes de Castro, pero no mencionó a Matos en ningún momento.

El 26 de octubre, añadió Matos, recibió dos notas secretas de Cienfuegos diciendo que estaba preparado para ayudarlo a escapar. Matos dijo que rehusó la oferta porque quería un juicio durante el cual explicar en público sus críticas a Castro.

"De lo que estoy seguro es que Fidel tenía sobradas razones para matar a Camilo'', aseveró Matos en una entrevista el martes con El Nuevo Herald.

"Para mí eso siempre ha estado claro''.Yo también estoy convencido de que aprovecharon el primer momento para desaparecer a Camilo'', agregó. "No sé como, pero sí esto yconvencido de que lo mataron''.

Pero Matos agregó que discrepa con algunas de las muchas versiones sobre la muerte de Cienfuegos, y reconoció que nunca ha habido informaciones totalmente confirmadas sobre la manera exacta en que murió
Existe una persona en Cuba, agregó Matos, que posiblemente tenga información de primera mano sobre la muerte. Y si el gobierno comunista se termina algún día, dijo, él buscará a esa persona, que se negó a identificar, para preguntarle: 

¿Que pasó realmente con Cienfuegos?

Fuente                                   Juan O. Tamayo

"Camilo fue el compañero de cien batallas, el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa ... Camilo era Camilo, señor de la vanguardia, guerrillero completo que se imponía por esa guerra con colorido que sabía hacer'." El comandante Ernesto Guevara

Saber+
Ernesto Che Guevara recuerda a Camilo

lunes, 10 de noviembre de 2014

DISCURSO Y ACCIÓN



La distancia entre el discurso y acción

En 1905 Lenín escribió: "No interesa lo que un partido piense, desee o proclame sino cómo pueden pasar las cosas por efecto de la actuación de ese partido"[1] planteando así en forma clara y distinta la distancia entre el discurso político y la acción política.


La política, que es toda ella un arte de ejecución, entre las tantas definiciones que va a dar Perón, obliga a sus actores, si pretenden cierta eficacia, a manejarse a partir de los efectos que producen las decisiones políticas. Juzgar a un político o a un partido político por lo que dice o proclama y no por aquello que realiza es el grave error del pensamiento ilustrado en política. Por el contrario el realismo político que asume con escepticismo los proyectos teóricos sospechosos de idealismo como los de la paz perpetua, el gobierno mundial y la democracia universal, tiene su punto de partida en los hechos producidos y en los sucesos acaecidos por la acción de tal o cual partido político o gobierno.

La propaganda política se encarga, como toda propaganda de poner el ser a la venta, en este caso las virtudes de los gobiernos o de la oposición. Está construida a partir del discurso interesado, pues son intereses los que intenta defender. Y es consumida a diario por los miles de millones de hombres que como público consumidor aceptan como su opinión, la opinión publicada.

Hoy los gobiernos, observa acertadamente Massimo Cacciari, no resuelven los conflictos sino, en el mejor de los casos, los administran y eso se hace no con acciones sino con palabras. Con discursos, muchos de los cuales farragosos, que buscan lograr el consentimiento sobre aquello que no se hace pero que por una especie interna de "fuerza de las cosas" se espera, que finalmente se resuelva. Cuando en realidad, resolver un conflicto, para bien o para mal, es decidir por una, entre varias alternativas de acción.


Bien se dice que nosotros hemos pasado de la época de las certezas a la de la incertidumbre y ello se manifiesta también en el plano político donde los principios ideológicos han sido dejados de lado por los agentes políticos en función de sus intereses personales y los pactos circunstanciales de los partidos. Así los ministros, secretarios y funcionarios del Estado buscan permanecer en el cargo todo lo que puedan y a pesar de todo y los frentes partidarios duran lo que la luz de una elección circunstancial y momentánea.

Si bien en nuestro tiempo la imagen televisiva reemplazó al concepto expresado en palabras que nos brindaban la radio y los diarios, el discurso político sigue siendo, antes que nada, un discurso verbal-gestual y no simplemente figurativo.

Y es este carácter específico (verbal-gestual) el que impide que un agente político o social pueda dirigirse en plenitud, mostrando toda su potencia y capacidad, en un acto público de masas en una nación distinta de la suya. Casi no existen ejemplos en que un dirigente político haya pasado la prueba de hablar en otro país a una multitud y lograr concitar su atención. Menos aún si no es en su lengua maternal. Ni Charles de Gaulle con toda su oratoria y experiencia política pudo superar estacapitis diminucio propia del discurso político.

Hoy intentan los costosos publicistas hacer hablar a los agentes políticos a través de las imágenes pero ello no es más que un remedo, una mala copia, de aquello que tendrían que hacer los genuinos políticos: explicar, proponer, proyectar y finalmente realizar. Y así poder afirmar que la política es el arte de hacer posible lo necesario para la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación.

La distinción que hemos señalado entre discurso y acción siempre útil al análisis político nos lleva a preguntarnos, en un segundo momento, por la vinculación o no entre ambos. Es éste el momento del juicio político, cuando valoramos la acción del agente político si encontramos una identidad entre discurso y acción, o bien, desvaloramos si ocurre lo contrario.

Si bien la distinción política fundamental es entre amigo-enemigo y no la de bueno y malo como ocurre en la ética, el hombre no puede desdoblarse y cuando emite un juicio político lleva siempre una carga moral.
Y si bien hoy no se le pide bondad al agente político, se le pide honestidad o al menos un mínimo de coherencia.

El progresismo se ha caracterizado, como un nuevo nominalismo, por verbalizar la realidad política que como consecuencia lo lleva a asumir la vanguardia como método. El discursear en forma reiterada, permanente y compulsiva lo obliga a pararse como todo vanguardista siempre en el futuro, lo que le hace perder de vista la realidad del presente. Existe un viejo dicho: El hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios, que nos recuerda la obligación de una mínima coherencia entre lo que decimos y realizamos.

Pongamos un ejemplo: Hoy el progresismo nos habla del imperialismo desterritorializado, de un imperialismo que no podemos ubicar en ningún lugar, de los grupos económicos concentrados pero sin localizarlos. Mientras tanto el imperialismo real y efectivo, aquel que es producto de la expansión económica de los países centrales que busca multiplicar sus ganancias aprovechando las ventajas y debilidades que ofrecen los países periféricos como los nuestros de Suramérica, hace los mejores negocios de toda su historia en finanzas, energía, petróleo, minería, pesca, ganadería y agricultura. El Estado como gerente del bien común, como gustaba decir Arturo Sampay, desaparece con el progresismo en esos campos o dominios de la actividad económica porque renuncia a su capacidad de poner coto, freno a las actividades imperialistas.

La generación del 40, aquellos pensadores nacionales que denunciaron con pelos y señales los entuertos de la década infame lo vio claro. José Luís Torres, nos habló siempre de combatir no al imperialismo de los marxistas leninistas como etapa superior del capitalismo en función de la revolución internacional proletaria, sino de combatir al imperialismo situado en el país, aquel, en su época, de los Bemberg, los Bunge y Born, los Dreyfus, y que hoy fueron reemplazados por los Mindlin, los Elsztain, los Rocca, los Eskenazi, los Grobocopatel, los Werthein y tantos otros.

Así mientras que el progresismo nos habla y denuncia a los grupos concentrados de la economía, mientras estos grupos en la práctica actúan con total impunidad y desparpajo sobre la economía argentina, el realismo político, el peronismo lo es, por aquello de con bosta se hacen paredes, tiene como exigencia denunciar, desmenuzar y combatir a estos grupos concentrados, punta de lanza del imperialismo en Nuestra América.

Fuente                                   Alberto Buela
[1] Lenín: Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, Obras Esc. Ed. Prob, Madrid, T2, p.51