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lunes, 8 de septiembre de 2014

"NO ES ESTO, NO ES ESTO"



Sobre el marasmo actual de España

Se cumplieron los cincuenta años del fallecimiento de Gregorio Marañón quien, con Ortega y Pérez de Ayala, fundó la Agrupación para la Defensa de la República, de la que tuvo que abjurar como el propio Ortega –“no es esto, no es esto”— pero que resultó ser uno de los grandes intelectuales españoles del siglo pasado. 

Releyendo las dimensiones de la obra de Marañón –qué decir de la de Ortega y Gasset—y listando las obras de otro hombre de letras y pensamiento que acaba de marcharse –Miguel Delibes, el escritor de la castellanía y de la introspección novelada del alma española–, se llega a la triste conclusión de que el hoy de España hay que leerlo en la descripción de estos clásicos porque no ha habido generación intelectual que los sustituya.

 Y en esa tarea, pocos –acaso ninguno— como el bilbaíno Miguel de Unamuno, cuyos ensayos siguen siendo –lo mismo que muchos textos de Marañón y Ortega— auténticas candelas que barren la oscuridad de la vida española presente.
Atraviesa la sociedad española honda crisis; hay en su seno reajustes íntimos, vivaz trasiego de elementos, hervor de descomposiciones y recombinaciones, y por de fuera, un desesperante marasmo”, escribía en 1895 Unamuno en su ensayo El marasmo actual de España

Y añadía como si de nuestro país  hoy se tratase que “los unos adoran lo tozudo y llaman constancia a la petrificación; los otros plañen la penuria de caracteres, entendiendo por tales hombres de una pieza. Nos gobierna, ya la voluntariedad del arranque, ya el abandono fatalista”. No se quedaba ahí e insistía el catedrático de Salamanca que “se dilata por toda nuestra actual sociedad española una enorme monotonía, que se resuelve en atonía, uniformidad mate de una losa de plomo de ingente ramplonería”.

Y remacha: “Es un espectáculo deprimente el del estado mental y moral de nuestra sociedad española (…) es una pobre conciencia colectiva homogénea y rasa. Pesa sobre todos nosotros una atmósfera de bochorno; debajo de una dura costra de gravedad formal se extiende una ramplonería comprimida, una enorme trivialidad y vulgachería”.  Continua Unamuno perfilando, como si de ahora se tratase, las características de la sociedad española diciendo de ella que “no hay corrientes vivas en nuestra vida intelectual y moral; esto es un pantano de agua estancada (…) bajo una atmósfera soporífera se extiende un páramo espiritual de una aridez que espanta”.
Los partidos, la juventud y la Prensa
Unamuno no era condescendiente tampoco con los partidos políticos de su época – ¿podrían aplicarse sus palabras a los que ahora tenemos?— al  afirmar en este ensayo quenada (…) tan estúpido como la disciplina ordenancista de los partidos políticos. Tienen éstos sus ilustres jefes, sus santones, que tienen que oficiar de pontifical en las ocasiones solemnes, sea o no de su gusto el hacerlo, que descomulgan y confirman y expiden encíclicas y bulas; hay en ellos cismas, que resultan ortodoxias y heterodoxias y celebran concilios”.
Lo que el más universal de los bilbaínos escribe de la juventud podría proclamarse perfectamente contemporáneo: “Los jóvenes tardan en dejar el arrimo de las faldas maternas, en separarse de la placenta familiar y cuando lo hacen derrochan sus fuerzas más frescas en buscarse padrino que les lleve por esta sabana de hielo”.
¿Y de la crisis económica? El ensayista la aborda así: “la pobreza económica explica nuestra anemia mental; las fuerzas más frescas y juveniles se agotan en establecerse (…) pocas verdades más hondas que la de la que en la jerarquía de los fenómenos sociales los económicos son los primeros principios, los elementos (…) y no es nuestro mal la pobreza cuanto el empeño en aparentar lo que no hay”.
Arremete Unamuno contra los periódicos como se podría hacer –de hecho sucede— en nuestros días: “Es esta Prensa una verdadera balsa de agua encharcada, vive de sí misma; en cada redacción se tiene presente, no el público, sino las demás redacciones; los periodistas escriben unos para otros, no conocen al público ni creen en él. La literatura al por menor ha invadido la prensa, y aun de los periodistas mismos los mejores no son sino más o menos literatos de cosas leídas. La capacidad indígena de ver directa e inmediatamente y en vivo el hecho vivo, el que pasa por la calle, se revela en la falta de verdaderos periodistas”.
Y termino las citas –podría seguir con ellas— con una escalofriante y sentenciosa: “Es una desolación; en España el pueblo es masa electoral y contribuible. Como no se le ama, no se le estudia y como no se le estudia, no se le conoce para amarle”.
A esta situación denominaba Unamuno el “marasmo actual de España” en junio de 1895. El bilbaíno fue siempre un hombre un tanto taciturno y pesimista, pero de una esplendorosa lucidez. Sus ensayos –La agonía del cristianismoLa tradición eternaLa casta histórica de Castilla y otros—son retratos que han  devenido perennes sobre la idiosincrasia española. En tiempo de crisis –de marasmo—hay que retrotraerse a los hombres de la generación del 1898 y de 1927 y lamentarnos de que hoy, en España, no haya intelectualidad que hayan tomado el testigo de ese enorme patrimonio de ideas y pasiones, de pulsiones y reflexiones, de las que España necesitaría en abundancia para diagnosticar qué nos pasa y por qué nos pasa. Porque, como escribió Ortega, “nos pasa que no sabemos lo que nos pasa”, más allá de observar las mismas cosas que Unamuno vio y trató de conjurar. 

Sin embargo, el marasmo –en medio de un pesimismo general que nuestro presidente tiene por antipatriótico— tiene parentesco con el de hace ciento quince años.

Fuente                                 José Antonio Zarzalejos

elconfidencial

domingo, 7 de septiembre de 2014

CONDE DE LO MISMO



Melancolía del desaparecer
Y pensar que, de después que yo me muera,
aún surgirán mañanas luminosas,
que bajo un cielo azul, la primavera
indiferente a mi mansión postrera
encarnará en la seda de las rosas.
Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,
sobre mis huesos danzará la vida,
y que habrá nuevos cielos de escarlata,
bañados por la luz del sol poniente
y noches llenas de esa luz de plata,
que inundaban mi vieja serenata
cuando aún cantaba Dios bajo mi frente.
Y pensar que no puedo en mi egoísmo
llevarme al sol ni al cielo ni en mi mortaja;
que he de marchar, yo solo hacia el abismo,
y que la luna brillará lo mismo
y ya no la veré desde mi caja.
                                     Agustín de Foxá

sábado, 6 de septiembre de 2014

CAPITALISMO Y MODERNIDAD



Capitalismo y modernidad: separando los conceptos
Desde los posicionamientos anti-capitalistas convencionales -autodenominados revolucionarios [1]- advertimos una ampliación del concepto de capitalismo, trascendiendo progresivamente lo referido al orden económico y al sistema de producción para entrar de lleno en lo social, lo comunitario y lo relacional. Siendo esto sin duda necesario y muy de agradecer, pues supone una clara superación del reduccionismo teórico y un alejamiento de las definiciones descriptivas y contextuales del capitalismo a que nos ha acostumbrado durante décadas el marxismo intelectualista, nos parece sin embargo insuficiente pues el capitalismo se ancla en supuestos ideológicos mucho más profundos de lo que habitualmente se supone.
El capitalismo -con todo su magno proyecto de re-ordenación de la sociedad- es solo la cara más visible -y material- del desastre moderno, el cual es fundamentalmente de carácter espiritualConsideramos que el capitalismo se arraiga profundamente en la desviación que supone la modernidad pero no puede ser identificado por completo con la misma en tanto se sitúan en diferentes niveles de realidad. La ‘desviación’ que implica la modernidad posibilita el capitalismo de modo que la modernidad es algo más amplio y profundo -pero también más vago y difuso- que el capitalismo mismo.
Como decimos el punto de vista propio de la modernidad es de carácter anti-espiritual e implica un posicionamiento marcadamente anti-metafísico. El capitalismo, si bien se nutre de este posicionamiento anti-tradicional no lo hace explícito ni lo argumenta, no lo necesita, pues sus objetivos son otros: la conformación de una sociedad invertida en los principios que la rigen.
Y, dado que es perfectamente imaginable un futuro post-capitalista en que sin embargo los sueños, deseos y ansias de la gente por el individualismo, la insolidaridad y el hedonismo más chusco y materialista como única meta en la vida permanezcan inalterados, el fin del capitalismo presente no implica per seel fin del paradigma moderno que lo ha originado, a no ser que se produzca simultáneamente un cambio profundo en las mentalidades.
Por lo tanto dos conclusiones nos parecen necesarias:
  • es un error identificar el capitalismo con el único enemigo -como a veces se hace desde ciertos discursos de la izquierda-, así como tomarlo por el enemigo completo. Es lógico que las ‘izquierdas’ así lo hagan pues son modernas de vocación y convicción. Por otra parte lo mismo puede decirse al respecto del liberalismo, pues es perfectamente posible un capitalismo no-liberal, como de hecho han existido modelos y propuestas en este sentido históricamente. Discutir si el capitalismo liberal ha triunfado debido a razones ontológicas -su esencia ideológica está más cerca del núcleo paradigmático de la modernidad- (como sostiene Dugin) o tan solo a razones circunstanciales inscritas en el contexto histórico sería tema de otro debate.
  • es un error asimismo tomar el capitalismo por un enemigo externo, ajeno y al margen de nosotros. No puede serlo porque el capitalismo es unaconstrucción social no un ente con existencia propia, y como tal construcción existe por convención, es decir, se apoya y sustenta en una subestructura cognitiva de creencias, ideas, emociones y expectativas muy profunda, interior a nosotros mismos, que no es “capitalismo” sino que es el núcleo mismo del paradigma de la modernidad, como a continuación veremos.
Si reflexionamos sobre el modo en que el capitalismo construye las relaciones humanas es fácil reparar en que tales relaciones se sustentan en un modo particular de ver y entender el mundo, modo de ver el mundo que no es sino la extensión del ‘punto de vista profano‘ a todos los ámbitos de la existencia y que identificaremos más concretamente con la ‘desviación moderna’.
Sin la imposición de este ‘punto de vista profano’ sobre todos los órdenes, sin su penetración en el alma humana hasta alterar la mirada del hombre, el capitalismo no existiría siquiera como posibilidad pues carecería de la base ideológica y emocional necesaria en que germinar y desarrollarse.

Dicho de otro modo la modernidad es el tronco y el capitalismo es su vástago, de modo que careciendo de éste vástago, la modernidad daría lugar a otro.
Así cuando profundizamos en las raíces ideológicas del capitalismo descubrimos que lo que subyace a este no es una relación de producción ni una relación de trabajo sino que estas vienen ocasionadas por un modo de ver y sentir el mundo, modo de ver que no es más que un posicionamiento metafísico, o mejor dicho en este caso, un posicionamiento anti-metafísico.
***
Para comprender esto debemos explicar brevemente en qué consiste el ‘punto de vista profano’ propio de la modernidad.
Digamos en primer lugar que el paradigma moderno se caracteriza ante todo por su ‘giro anti-metafísico’. Giro que, al modo del ‘giro copernicano’ en las ciencias, supuso un cambio de paradigma entre el modo de ver el mundo anterior y el posterior. Este ‘giro anti-metafísico’ consiste básicamente en lo que hemos denominado ‘punto de vista profano’, es decir la negación de todo carácter sagrado en cualquier aspecto de la realidad. La extensión de semejante ‘punto de vista profano’ a todos los ámbitos de la vida humana supuso un cambio radical en el modo de relacionarse el hombre con su entorno y es esta alteración de la relación hombre-mundo lo que está en el origen del capitalismo.
Impuesta esta desacralización forzosa de la realidad el mundo se convierte en mero objeto carente de identidad y fin propios, así como de derechos, listo para ser reconvertido en mercancía. Lo que hay detrás del capitalismo es en el fondo una cuestión espiritual: la profanación y des-animación el mundo.
Hemos dicho que la modernidad implica en sí un giro ‘anti-metafísico’. Hay que advertir que la pregunta por la metafísica no es, como suele decirse, la última pregunta a que debe enfrentarse el hombre, por el contrario es la primera y más fundamental -en el sentido estricto del término- de todas, pues dependiendo de la respuesta que se de a la misma el hombre se encuentra ante una realidad u otra.
En el caso de la modernidad hay algo más que una evitación de la pregunta, hay una consciente y voluntaria negación de la cuestión metafísica con la intención de construir su realidad en base exclusivamente a la dimensión humana. Con esta negación de cualquier principio superior lo que ha conseguido la filosofía de la modernidad es, aparte de ignorar una buena parte de la realidad, hipostasiar toda una serie de constructos de nueva creación.
Entre todas las hipóstasis y mistificaciones que la modernidad ha generado ninguna como la que concierne a la subjetividad

La hipostatización extrema del sujeto causa una separación absoluta entre este y el resto de realidades, esto origina el establecimiento de una nueva relación sujeto-realidad. Creemos que con la modernidad esta separación, este alejamiento entre el yo y el mundo se hace insalvable, extremo y radical. El yo pasa a ser así el único sujeto de derecho ontológico por así decir, mientras el resto de la realidad queda rebajada a ser objeto pasivo, negándosele todo papel como interlocutor. Cuando la única subjetividad es la propia no solo hay una intolerable mistificación del ego propio -el egoísmo- sino una degradación ontológica de todo lo demás, de todos los seres y realidades sin excepción. Al robarle al mundo su subjetividad y cosificarlo, el hombre pierde cualquier posibilidad de interlocución con la realidad, queda escindido de ella, separado irremediablemente. El sujeto moderno ya no está incluido en el mundo sino fuera de él, la realidad ya no es un espejo que refleja su alma sino que es una cosa ajena, lista para ser usada.
Vemos aquí que el carácter profanador y desacralizador de la modernidad es su esencia misma, se trata de robar al mundo su alma 2. Desde la filosofía antigua se diría que constituye un ataque contra el Anima Mundi. Así mientras toda cultura tradicional enseña al hombre a no identificarse con el espejismo del ego, la modernidad nos invita a lo contrario, a que el ego se imponga como único señor sobre toda la realidad.
Es este modo hipostasiado y alienado de tratar con la realidad lo que nos impone la mirada de la modernidad. Y es este modo de mirar lo real la base epistemológica que posibilita el capitalismo.
Como vemos la negación de la metafísica es un posicionamiento consciente que tiene consecuencias en la forma de ver y entender -y por tanto de construir- la realidad. Esta negación metafísica ha tomado a menudo la forma del ‘odio a Dios’.
Curiosamente, una vez destruido todo vínculo profundo con la realidad externa al sujeto surge la percepción de peligro, quizá fruto de que el mundo deja de ser hogar para empezar a ser campo de batalla. Esta percepción de peligro está en la raíz de la visión conservadora de la vida que atraviesa toda la modernidad desde su origen y se encadena de manera lógica tanto con el proyecto de control social que acompaña a la modernidad como con los ideales materialistas y acomodaticios burgueses.
Hay algo aquí verdaderamente sutil y profundo y es que la modernidad -y su corolario el capitalismo- se sostiene sobre la percepción de peligro -una construcción psicológica y subjetiva curiosamente-. Percepción de peligro y riesgo que es el motor real del capitalismo. En el fondo este loco afán hecho de deseos egoístas y de avaricia, no es más que el intento desesperado delego -ese espejismo- por ser, por permanecer, sabiéndose efímero. Esta búsqueda de seguridad sumergiéndose en la materia es a todas luces la declaración de la no-aceptación de su contingencia.
***
Hemos identificado una primera causa del orden capitalista y esta causa es un desequilibrio profundo en el alma del hombre, desequilibrio que favorece una escisión abismal entre el yo y los otros -o lo otro en sentido amplio-. Este desequilibrio es, antes que causado por unas relaciones sociales determinadas, la causa de las mismas.
En efecto sin tal desequilibrio profundamente inscrito en el alma del hombre, el capitalismo no tendría lugar, sería una imposibilidad manifiesta. Si damos la vuelta a este argumento encontramos que el capitalismo se origina en las profundidades del alma humana y se nutre de sus debilidades y enfermedades, debilidades y enfermedades que ensucian la mirada del alma y le impiden ver la realidad de otro modo que como una batalla entre yo y el mundo.
Y por esta razón el fin del capitalismo pasa por la restauración de la salud del alma del hombre, restauración que implica abandonar la perspectiva desviada de la modernidad que impone el ego sobre toda la realidad para reconstruir la relación hombre-mundo. Y esta re-construcción pasa como hemos dicho tantas veces por la recuperación de la noción de alma y la concesión de que lo otro, aquello que no-es-yo es también un interlocutor. La noción de alma volverá a situar al hombre dentro del mundo y no fuera de él como le ha situado la modernidad.
[1] El empleo del término revolucionario es bastante problemático -se habla incluso de revoluciones conservadoras (¿?)- y el uso del término -al que a menudo se acude como si de un fetiche se tratara sin la más mínima intención de acotarlo, definirlo o justificarlo pero que sirve para legitimar cualquier discurso en que se encuentre- por parte de movimientos anti-capitalistas e incluso anti-modernos es una muestra de hasta qué punto la inmensa mayoría de los planteamientos alternativos de hoy día chocan de frente con una seria limitación del lenguaje teniendo que emplear los términos fetiche de la propia modernidad para definirse y construir su imaginario. Recordemos únicamente que lo realmente revolucionario es la modernidad.
[2] No es este el lugar para extenderse sobre ello pero puede relacionarse lo que decimos con el debate delirante que arrastra la modernidad desde sus orígenes acerca de la ‘conciencia’ animal. Análogo es el asunto últimamente de moda de reivindicar ciertos ‘derechos’ para algunas especies animales -¡ni siquiera para todas!-, que son aquellas que más se nos parecen… Estos derechos que se plantean como un avance y un progreso son una extensión de privilegios humanos concedidos por los mismos hombres a otros seres, como una especie de dádiva, como si el hombre tuviera realmente una potestad sobre ellos. Todo ello constituye una visión profundamente aberrante del orden natural.

Fuente                                       Esaúl R. Álvarez

viernes, 5 de septiembre de 2014

LA ANTIDEMOCRACIA



Españaejemplo de totalitarismo invertido

En 2003 Sheldon Wolin, profesor emérito de filosofía política de la Universidad de Princeton, publicó una de sus obras más relevantes, Inverted Totalitarianism

El totalitarismo invertido es el momento político en el que el poder corporativo se despoja finalmente de su identificación como fenómeno puramente económico y se transforma en una coparticipación globalizadora con el Estado. Mientras que las corporaciones se vuelven más políticas, el Estado se orienta cada vez más hacia el mercado. 

España, en su actual deriva, es un excelente ejemplo de ello. La antidemocracia, y el dominio de la élite son elementos básicos del totalitarismo invertido.
La antidemocracia no adopta la forma de ataques explícitos a la idea del gobierno por el pueblo. Políticamente, significa alentar la "desmovilización cívica", condicionando al electorado a entusiasmarse por períodos breves, controlando su lapso de atención y promoviendo luego la distracción o la apatía. El ritmo intenso de trabajo y los horarios de trabajo prolongados combinados con la inseguridad laboral son la fórmula para la desmovilización política, para privatizar la ciudadanía.
Según Wolin, en el totalitarismo invertido "los elementos clave son un cuerpo legislativo débil, un sistema legal que sea obediente y represivo, un sistema de partidos en el que un partido, esté en el gobierno o en la oposición, se empeña en reconstituir el sistema existente con el objetivo de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, los intereses corporativos, mientras que dejan a los ciudadanos más pobres con una sensación de impotencia y desesperación política y, al mismo tiempo, mantienen a las clases medias colgando entre el temor al desempleo y las expectativas de una fantástica recompensa una vez que la nueva economía se recupere”.
Pero ahí no para todo, hay mucho más,ese esquema es fomentado por unos medios de comunicación cada vez más concentrados y aduladores, por la integración de las universidades con sus benefactores corporativos; por una máquina de propaganda institucionalizada a través de grupos de reflexión y fundaciones conservadoras generosamente financiadas, por la cooperación cada vez más estrecha entre la policía y los organismos nacionales encargados de hacer cumplir la ley, dirigido a la identificación de disidentes internos, extranjeros sospechosos…”.
Desconfianza y miedo como motor político
La antidemocracia, en definitiva, es una fórmula que funciona de manera indirecta. Se alienta a los ciudadanos a desconfiar de su gobierno y de los políticos; a concentrarse en sus propios intereses; a quejarse de los impuestos; a cambiar el compromiso activo por gratificaciones simbólicas de patriotismo. Sobre todo, se promueve la despolitización envolviendo a la sociedad en una atmósfera de temor colectivo y de impotencia individual: miedo a la pérdida de puestos de trabajo, incertidumbre de los planes de jubilación, gastos en educación y sanidad en ascenso. ¿Nos suena, verdad? En esto se está transformando nuestra querida España.
El totalitarismo invertido explota a los pobres, reduciendo o debilitando los programas de salud y los servicios sociales, reglamentando la educación masiva para una fuerza de trabajo insegura, amenazada por la importación de trabajadores de bajos salarios. El resultado es que la ciudadanía, o lo que queda de ella, se sumerge en medio de un perpetuo estado de preocupación. Entonces, tristemente, Hobbes vence a Rousseau: cuando los ciudadanos se sienten inseguros y al mismo tiempo impulsados por aspiraciones competitivas, anhelan estabilidad política más que compromiso cívico; protección más que participación política.
Crisis actual y totalitarismo invertido
La expansión financiera que despega a partir de 1993 obedece a políticas explícitas y deliberadas. Desde finales de los 80 occidente en general, y muy especialmente Estados Unidos, experimentaba una larga secuencia de crecimientos raquíticos que mostraban las tremendas dificultades para mantener expansiones de la producción, sobre la base de una redistribución de la renta que no conseguía expandir a la clase media, ya entonces muy afectada por una intensa deslocalización que trataba de aprovechar la globalización comercial y financiera. Un proceso simultáneamente acelerado por un continuo cambio tecnológico.
La burbuja financiera no fue sino una vía para sortear artificialmente los limites que la desequilibrada distribución de la riqueza en el mundo. Las emisiones billonarias de activos financieros derivados, han servido para sostener una expansión artificial de la demanda, que sortease la caída de la tasa de ganancia del capital y, sobre todo, facilitase la financiación de un gigantesco proceso de acumulación, y la adquisición de riquezas por todo el globo a favor de unas pocas manos.
La continua aplicación de regulaciones, o re-regulaciones a favor de la movilización del capital, es una constante histórica, que desdice la visión ingenua que alude a los problemas de codicia desatada para explicar la actual crisis. Por ello cualquier ejercicio de prospectiva no debe dejar de tener en cuenta las posibles estrategias de las clases dominantes y las configuraciones históricas que dan forma operativa y real a los intereses de las elites.
A la vista de los acontecimientos, el capital piensa que aún puede darle una vuelta de tuerca al mercado global liberalizado, posicionándose desde hace años para dominar la extracción de rentas especulativas, aprovechando los escenarios de geoescasez energética y alimentaría, y diseñando, a espaldas del poder democrático, las nuevas arquitecturas financieras globales.
España como ejemplo del totalitarismo invertido
Las medidas económicas adoptadas tanto por el ejecutivo Rajoy como por el anterior, además de ser ineficientes desde un punto de vista económico, reavivan una brutal lucha de clases. De un lado,los protegidos, que no son otros que los acreedores que tomaron riesgos excesivos, la élite bancaria insolvente, y la clase empresarial que siempre ha jugado con las cartas marcadas. De otro, los perdedores, la ciudadanía en su conjunto, representada por los trabajadores, las clases medias, y, sobretodo, los más desfavorecidos.
Y ello es especialmente grave, cuando en nuestra querida España han sido fundamentalmente las élites económicas y financieras, representadas por las sociedades no financieras y las instituciones bancarias, quienes se apalancaron sin ningún control del riesgo, o bien alrededor de un colateral cuyo precio acabó colapsando, o sobre un negocio cuyos retornos son y serán muy inferiores a los que se suponían por el precio pagado. 

Fueron las élites quienes vivieron por encima de sus posibilidades y ahora, sin ningún rubor, quieren que les paguemos la fiesta.

Fuente                                           Juan Laborda
vozpopuli

jueves, 4 de septiembre de 2014

REGENERACIÓN POLÍTICA



Regeneración, el último timo


Cercados cada vez más por los sucesivos y  sonados casos de corrupción, temerosos de que alguna chispa pueda prender, los políticos -que como buenos comediantes que son siempre tienen un conejo en la chistera- sacan éste con rictus serio y rimbombante para convencernos de que tienen la solución al problema (que ellos mismos con su conducta crearon ) y que son casos esporádicos y nunca representativos del honesto colectivo que sus honorables personas conforman honorablemente. Y ese conejo -ahora, mañana puede llamarse de otra forma- se llama regeneración. Pero no lo deben tener demasiado claro al blindar sus personas -en eso sí se ponen de acuerdo por aplastante mayoría- ante los tribunales.

Pero a algunos no nos engañan. Hemos visto ya sacar muchísimos conejos; los recientes  los hemos vivido en directo y los pasados los conocemos por los libros de historia. De ahí en parte su interés en acabar con la Historia en particular y las Humanidades en general en sus embrutecedores planes de estudio. No desean personas que desarrollen la capacidad de razonar, no quieren gente con cultura, no les conviene tener ciudadanos críticos que conocen el pasado. Sólo buscan tener a su disposición chusma ignorante a la que engañar, distraer y moldear a su antojo.

Pasó con el presidente que nos metió de lleno en la guerra del golfo; teníamos la misión mesiánica de destruir unas armas de destrucción masiva peligrosísimas para toda la humanidad. Pero al final, esas armas no aparecieron y aquí no pasó nada; pero de aquella guerra liberadora siempre podremos recordar con orgullo patrio los miles y miles de muertos iraquíes, el país destruido y los inmensos beneficios obtenidos por petroleras y empresas mercenarias, entre otras. Pero entonces aparece el conejo; se cambia al candidato y se sigue adelante, sin mirar atrás. Y permanecen.

En el otro “gran” partido, más de lo mismo. Defenestrado el candidato perdedor, se pone a otro, éste integrante durante varios años del consejo de Caja Madrid ??!!, economista y según dicen por ahí (no me pronuncio, soy un incorrecto heterosexual de toda la vida), guapo. Las políticas neoliberales de sus antecesores “socialistas” quedaron en el pasado y el nuevo propone girar a la izqiuerda en un acto desesperado de captación de votos para poder frenar al otro guapo, el de Potemos. Vuelve a aparecer el conejo, que esta vez quiere hacerlo aparecer ante sus votantes un poco mas rojo que blanco o gris. Y así permanecen.

Y ya lo saben, el honorable Pujol no lo es, no porque lo diga yo -Dios me libre- sino porque lo dice él mismo al renunciar a ese tratamiento, por lo que he leído en los diarios. Su partido,(estamos consternados, dicen, sombríos) le ha exigido con rotundidad que deje todos sus privilegios… para que los demás puedan seguir con sus trayectorias sin haber tenido nada que ver con el susodicho elemento. Ya saben: no sabíamos lo que hacía, desconocíamos estas prácticas que condenamos, esto no volverá a suceder, bla, bla, bla. Y esto es tremendamente grave; o su inteligencia está a la altura de la de una almeja (o una ostra, que es más cara y acorde con su poder adquisitivo), o no quisieron verlo, o es práctica habitual entre ellos. Cualquiera de las tres es igual de perversa y desastrosa para los intereses de los ciudadanos, catalanes o de donde sea, ya que este caso es extrapolable a cualquier comunidad autónoma, ayuntamiento o institución pública que queramos citar. Pero los demás permanecen.

Y la casa real, también. Visto lo visto, con toda la historia del yerno , el elefante, la amante y demás historias tremebundas, aquí el conejo se llama abdicación. Pero la casa real permanece.

Pero faltan los verdaderos defensores de la clase obrera; éstos también actúan igual que todos los demás, cambiando al malo que lo hizo mal por el bueno (o la buena) que lo hará todo bien. Y que no tenían nada (absolutamente nada) que ver con el otro. Y el resto permanece.

Aunque el problema no es que delante de las narices de todos sus colegas -qué torpes son los pobres y qué poco inteleligentes, da que pensar..- y durante mucho tiempo, “algunos” hayan sido malos; el problema es el sistema que ellos mismos crearon a su imagen y semejanza. Por que si nos fijamos, son todos ellos los que pactaron y se pusieron de acuerdo en el pasado reciente. Y así es y así nos va… a nosotros, a ellos estupendamente. Y encantados de haberse conocido.

Los estropicios, robos, comisiones….,  quedan impunes, aquí no pasa nada. Alguno pisa de refilón la cárcel, cabezas de turco que hacen que los otros puedan cacarear con orgullosa rotundidad que el sistema funciona y que no debemos quejarnos porque el estado de derecho-mas bien, de desecho-, cumple sus funciones.

Y entonces aparece la disidencia prefabricada y muy bien organizada: “Potemos”. Son la auto-regeneración perfecta, todo es nuevo y sin pasado, pero tan comprometidos con el $istema como el que más: en su programa, además de la renta básica para vagos recalcitrantes (otra cosa son las ayudas que el estado puede y debe dar a los que realmente se preocupan de buscar trabajo y no lo encuentran, son cosas diferentes) propone continuar con el timo de la deuda, aceptando que los estados europeos se financien por medio de la compra directa de deuda pública en el mercado primario sin limitaciones ¿eurobonos con otro nombre? Además de aborto, legalización de la inmigración ilegal y otros elementos altamente enriquecedores para la cultura europea, entre otras.

Que nos dejen ya de chisteras, conejos y regeneraciones; lo que exigimos es un estado y un sistema justo.

Nada más. Y nada menos. Y ellos, en el caso de que quisieran, son incapaces de hacerlo, por la sencilla razón de que ni les conviene ni están dispuestos a perder ni sus bien remunerados” trabajos” ni sus abundantes privilegios. Para eso crearon este estado que hoy disfrutamos babeantes de tanto placer que  nos da, a todos y todas.

Fuente                                  Juan José Carrión 

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miércoles, 3 de septiembre de 2014

"MOLT HONORABLE"


El "molt honorable",el gran defraudador,el gran impostor

Treinta y cuatro años y tres amnistías fiscales después, Jordi Pujol i Soley, presidente de laGeneralitat durante dos décadas, hareconocido a través de una misiva que "no encontró el momento oportuno" para declarar que su familia tenía cuentas sin declarar en el exterior.
La confesión efectuada por el 'capo' del clan de los Pujol y todopoderoso urdidor de una Cataluña inventada, saca a la luz, 'con mucho dolor', algo que se sabía desde hace meses y se sospechaba desde hace años. Un informe de la UDEF (Unidad de Delicuencia Económica y Fiscal de la Policía Judicial) había revelado la localización de cuentas de la familia Pujol en Suiza. 
Cuando el diario 'El Mundo' publicó la noticia, Pujol corrió raudo a Antena 3 para espetarle a Susana Griso aquella frase que ya ha pasado a los anales: "¿Y qué coño es la UDEF?". Acto seguido se querelló contra el diario que había publicado la noticia. Y tachó la novedad de "una campaña de desprestigio" contra él y contra su familia. Pero la gran mentira tenía las patas muy cortas.
Silencio sobre la cantidad defraudada
Ahora, el Molt Honorable, ha aprovechado el atardecer de un viernes estival para efectuar un pliego de descargo en el que no facilita información alguna sobre el detalle de los fondos y la cantidad escamoteada al fisco, que puede ser de dimensiones colosales. Habla de una herencia de su padre dejada hace 34 años en favor de su esposa y de sus hijos, y añade que no ha tenido tiempo de ponerse en paz con Hacienda a lo largo de tanto tiempo. Estaba construyendo, claro, la nación catalana que no se siente querida por España. Luego, pide 'perdón' en el más puro estilo Borbón, que parece que hace escuela.
La tardía revelación de Pujol desenmascara lo que ha sido la Cataluña soberanista a lo largo de todos estos años. Mientras los dirigentes nacionalistas se llenaban la boca con el "España nos roba", su líder político y casi espiritual máximo estaba incurriendo en un presunto delito (a la espera de que conozcamos a cuánto asciende el pellizo) continuado a lo largo de años y años, sin que se le moviera un músculo (los tics son otro asunto) y sin que nadie a su alrededor osara señalarle con el dedo. El único que lo hizo fue Pasqual Maragall, cuando en plena sesión del Parlamento catalán le espetó a Artur Mas aquello del 'tres por ciento'. Y acto seguido, tras ser amenzado por su interlocutor con que no saldría adelante su proyecto de Estatut, calló la boca para siempre. En la Cataluña pujolista, la clase política se tapa las vergüenzas sin vergüenza.
Vísperas de la visita de Mas
Esta revelación de Jordi Pujol, que ha sacudido a Cataluña y ha hecho temblar a su clase política, coincide curiosamente en el tiempo con la elección de Josep Rull como hombre fuerte de Convergencia en sustitución de Oriol Pujol, el hijo del expresidente, implicado en un asunto de corrupción con las ITV. También se produce a escasos cinco días de queArtur Mas viaje a Madrid para reclamarle a Mariano Rajoy seguramente más financiación y algún gesto conciliador hacia la Cataluña soberanista.
Tras esta confesión de 'Ubú President', el personaje con el que Boadella retrató jocosa y certeramentemente al expresidente de la Generalitat, es evidente que el proceso de independencia puesto en marcha hace dos años, queda tocado del ala. O prácticamente muerto. No es muy razonable tener a un defraudador como inspirador máximo de una idea con la que ha hipnotizado a todo un pueblo durante tantos años. De no ser así, la por tantas cosas ejemplar Cataluña demostraría estar más enferma de lo que se piensa.
El clan de los Pujol está señalado y perseguido por el escándalo y la corrupción. Desde el 'caso Banca Catalana' hasta nuestros días. Pero el nacionalismo tiene la prodigiosa cualidad de que todo vale si uno se envuelve en la bandera, en la senyera en este caso. Entonces, cualquier delito se convierte en una agresión al pueblo de Cataluña, en una campaña de hostigamiento, en una muestra de hostilidad. El gran tamposo se convierte en un mártir de la causa.
Los hijos de la "patria catalana"
Hubo quien pretendió adivinar espúreos intereses políticos en el informe de la policía sobre los fondos ocultos de los Pujol. La verdad, al menos en este caso, ha salido a la luz. Es un golpe muy duro y quizás definitivo contra los impulsores de la idea de una Cataluña oprimida y saqueada por Madrid. Porque los jaleadores de la 'patria catalana' son los hijos políticos e ideológicos del gran defraudador, de alguien que reconoce haber estado incurriendo en un hecho delictivo a lo largo de más de treinta años. ¿Con qué cara van a seguir en sus reclamaciones intempestivas, vehementes y agresivas estos herederos del gran falsario?
La carta de Pujol ha de entrañar, indefectiblemente, un vuelco definitivo en el desarrollo de los acontecimientos del mayor problema que actualmente tiene planteado nuestro país. Por más que el nacionalismo se abrace al sentimiento e ignore la razón, resultará ya imposible hacer abstracción de este apestoso asunto como si nada hubiera pasado. ¿O es que en la próxima Diada van a salir dos millones de catalanes a la Diagonal de Barcelona a hacer la 'V' no de 'Victoria' sino de 'Víctima' en defensa de su gran conductor? Ese truco ya no cuela. La patraña del victimismo está tan desgastada como la honorabilidad de su expresident.
Pujol ha demostrado ser un consumado hipócrita. Las excusas de su misiva son tan torpes que mueven más que al escándalo, al rubor ajeno. Su labor, su tarea, su herencia, queda tocada del ala. Rajoy, evidentemente, respira. A Mas se le ha quedado cara de tonto y Junqueras no se sabe por dónde saldrá. "España nos roba", han escupido hasta la fatiga. Pues resulta que no. Resulta que quien se quedaba la pasta era otro. Y, casualmente, estaba en el Palacio de la Generalitat. 

Ya saben, 'un hombre de Estado' que condicionó con sus diputados en Madrid la política española a lo largo de varias legislaturas. Cayó el velo de la gran mentira. Los catalanes honestos, honrados y sensatos, sabrán estar a la altura. Y esperamos que la Justicia, también.
Fuente                                       José Alejandro Vara

martes, 2 de septiembre de 2014

LA MANIPULACIÓN SOCIAL



Las técnicas infalibles de manipulación social
Las técnicas de influencia verbal son una de las armas más poderosas de uso diario, aunque a veces ni siquiera las percibamos. Conocerlas resulta útil no solo para lograr sus objetivos en la comunicación, sino también para saber cómo protegerse cuando quieren manipularnos. 

'Social proof' (Prueba social)

La frase "En cualquier situación confusa, actúa como los demás" podría ser el lema de esta técnica basada en el espíritu gregario, es decir, en la idea de que decisión de la mayoría es la mejor prueba de que uno ha tomado la decisión correcta. Se trata de una función preventiva de nuestro cerebro, que evita así tener que procesar mucha información. En nuestros tiempos está técnica se usa mucho en los negocios, cuando basta con mostrar al potencial cliente la cantidad de gente que compra un producto para demostrar que el producto es bueno. Otro ejemplo muy popular es la risa detrás de la cámara que se usa en los seriales o shows de humor. 

Método de confortación del grupo

A diferencia de la técnica anterior, este método, conocido en psicología como adoctrinamiento, tiene más que ver con la opinión de la gente. Se basa en el principio de que una tesis repetida muchas veces dentro de un grupo se acaba convirtiendo con el tiemp en una verdad para sus miembros. El académico estadounidense Robert Lynn Carroll decía que la declaración que se repita no necesariamente tiene qué ser verdad. Se considera que la gente cree en todos los valores del grupo si se identifica con el grupo y no quieren ser marginados. 

Pedir ayuda o el método de Benjamín Franklin

Una vez Benjamín Franklin tuvo que firmar un contrato con un hombre a quien le caía mal. Entonces Franklin le pidió de una forma muy correcta que le  prestara un libro que era difícil de encontrar y le dio muchas gracias por la ayuda. Despues de aquello, los dos se hicieron buenos amigos. Este método se basa en el principio de que a le gente le gusta que le pidan ayuda. En primer lugar, porque cuentan con que pueden recibir ayuda en respuesta. Y, en segundo lugar, porque ayudando a otros uno se siente útil.  

Regla de una cadena lógica

Los psicólogos han llegado a la conclusión de que el deseo de ser o de, al menos, parecer lógico en nuestros actos es una característica innata del ser humano, lo que a menudo le obliga a ir en contra de sus propios intereses y deseos. Para hacer que una persona actúe de cierta forma, es necesario iniciar un mecanismo de secuencia en su pensamiento. El punto de partida en este mecanismo los psicólogos sociales lo llaman la obligación. Una persona que ha asumido la obligación (incluso inconscientemente) hará todo para cumplirla. Según los psicólogos, ello se debe a que en las sociedades modernas el comportamiento lógico se considera una virtud y se asocia con la honestidad, la inteligencia, la fuerza y la estabilidad. 

Alabanza

La alabanza, es decir, las reacciones positivas que generan nuestros actos, pueden incitar a una persona a repetir la acción en el futuro. Según el psicólogo estadounidense Frederic Skinner la alabanza hace al hombre más eficaz en su trabajo que el castigo, que resulta más bien contraproducente.  

Motivar con el temor

El temor es una de las emociones humanas más poderosas para manipular a la gente. Ante la perspectiva de perder algo, la persona acepta órdenes y condiciones. Según las investigaciones de los psicólogos, la gente acepta cosas con el doble de frecuencia cuando teme perder algo.  

Espiral de silencio 

En la teoría de la comunicación masiva existe la noción de la espiral de silencio, propuesta por la politóloga Elisabeth Noelle-Neumann, según la cual la gente puede compartir algún punto de vista pero tiene miedo a confesarlo, ya que piensan que están en minoría.  

Órdenes verbales incorporadas

Incorporar en su discurso órdenes verbales ayuda al iniciador de la conversación a crear cierto ánimo en el destinatario, a provocar una emoción deseada y, de esa manera, dirigir sus pensamientos hacia una dirección concreta. Un mensaje incorporado es un fragmento de una frase que se destaca por medio de gestos o por la entonación. El impacto se produce a nivel subconsciente, por lo que la persona no presta atención. Introduciendo en su discursos palabras con una connotación positiva (palabras como "agradable", "bueno", "felicidad", "suerte", "confianza", etc) el oyente se siente más feliz y confiado. No importa de qué se trate y en qué contexto se pronuncien las palabras: lo más importante es subrayar las palabras con gestos y entonación.  

Método de aikido

Este método se basa en la filosofía del arte marcial aikido, que propone usar la fuerza de tu rival contra él y ganar cediendo. Es decir, para convencer a uno hay que ponerse de su parte, reflejando su manera de hablar y de comportarse. Y solo después, tranquilamente, proponer su variante. 

Fuente
rt.com