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miércoles, 11 de septiembre de 2013

¿QUÉ IGLESIA QUEREMOS?






¿Qué Iglesia queremos: una no-Iglesia?


Desde el Vaticano II (1965/68) venimos leyendo y escuchando que la Iglesia debe “abrirse”, debe “estar a la altura de los tiempos”, debe “modernizarse”, debe “aggiornarse”, debe “hacerse simpática al mundo”, debe, en definitiva “cambiar”.

Esto es, desde hace, por lo menos medio siglo, cincuenta años, que todos los medios masivos de comunicación se proponen “cambios”.

Y ¿cuáles son los cambios propuestos?: aborto, eutanasia, sacerdocio femenino, anulación del celibato sacerdotal, divorcio irrestricto, manipulación genética, matrimonio homosexual, aceptación de valores gay, anulación del papado, conducción colegiada, la anulación de alguno de los dogmas y muchos más.

Es cierto que todos estos cambios no tienen la misma jerarquía, pues unos son dogmáticos (la primacía del Papa), otros cuentan con el apoyo científico (aborto) y otros son opinables (celibato sacerdotal), pero si hacemos efectivos todos, la Iglesia se transformaría en una no-Iglesia.

Pero ¿quiénes son los que solicitan estos cambios?. Son los beneficiados por estos cambios: los grandes laboratorios, los grandes estudios de abogados divorcistas y abortistas, los homosexuales enriquecidos, las iglesias que buscan el debilitamiento de la católica.

En general, estos grandes lobbies son anticatólicos.

Ayer y hoy, dos días después de la majestuosa visita de Francisco al Brasil, el diario porteño de La Nación, vocero desde hace 100 años del liberalismo y la masonería argentina, publica en primera página como el gran logro del Papa en tierra carioca: ¿Quién soy yo para juzgar a los gays? Y Una iglesia más limpia y menos cerrada.

Cuando en realidad el mensaje de Francisco fue: no traigo oro, ni plata, traigo a Jesucristo y Río es el centro de la Iglesia.Subleva la manipulación interesada de un mensaje claro y distinto. Esto se debe a los intereses de los poderes indirectos, que son anticristianos.

El Papa dijo ante la pregunta en el avión de regreso a Roma: ¿Y el lobby gay? Cuando uno se encuentra con una persona que es así, debe distinguir entre el hecho de ser gay y el hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad ¿quién soy yo para juzgarla?. 

 Y el diario La Nación publica en su primera página con titulares tipo catástrofe: Otro gesto del Papa: ¿Quién soy yo para juzgar a los gays?.Y al otro día pide a través de su escriba oficial: una iglesia más limpia y menos cerrada.

Y para convalidar esto llama a un pavote ilustrado, que no es filósofo sino becario eterno del Estado italiano, como Giovanni Reale, que de católico tiene lo que yo de chino, para que afirme: es algo bueno que los católicos conservadores se alejen de la Iglesia. Lutero tenía razón para que se quitara a la verdad evangélica todo lo que la Iglesia de Roma le había agregado.

Primero la Iglesia no tiene conservadores como los partidos políticos; si algo tiene es progresistas y tradicionalistas, pero toda esta es una distinción ilustrada. La Iglesia es el pueblo de Dios, donde hay de todo. Y ese pueblo que participa de la Iglesia ve en ella un mensaje de salvación que no se limita a un mensaje social o a un recetario de modelos políticos.

Y segundo, si Lutero tenía razón, por qué no se hace luterano y listo el pollo.

Estos carajos, porque no son otra cosa, no ven el mensaje de salvación, primordial tarea de la Iglesia, y si lo ven, lo distorsionan. Si miramos bien, observaremos que en el fondo es una gran demanda que desde la Ilustración y la modernidad se le hace a la Iglesia, pero no es una demanda popular.

El gran Franz Brentano, el eslabón perdido de la filosofía contemporánea, enseñaba que el saber de la Iglesia es, esencialmente, un saber de salvación y que los saberes humanos son en ella una añadidura. (1)

Por eso nos enseñaban de niños, y esto lo cuentan también filósofos como Alberto Rougés y teólogos como Leonardo Castellani, el viejo verso:

Aquel que se salva sabe
Y el que no, no sabe nada.
Y la Iglesia cuando sabe es cuando habla de la salvación.

Francisco ha sido claro: queremos una Iglesia pueblo; una Iglesia callejera; una Iglesia que confiese a Jesucristo; una Iglesia que se respalde en María: una Iglesia que salga de las sacristías. “Y todo lo demás se dará por añadidura”.

Y si pudiéramos hablar de un enfrentamiento teológico en Francisco sería entre pueblo e ilustración.

En el fondo Francisco intenta recuperar la sacralidad de la Iglesia
, cosa dificilísima y algo que aquellos que desde hace medio siglo vienen proponiendo cambios, ignoran totalmente. Es que ellos ven en la Iglesia una simple institución social y política mundana, mutilando su impronta y aspecto sobrenatural.

Fuente                                                     Alberto Buela
disenso.info                                        

martes, 10 de septiembre de 2013

EGIPTO CIERRA FILAS CON SU EJÉRCITO



El público occidental espantado ante el general Al-Sissi

El 95% de los egipcios respalda el golpe de Estado militar que derrocó al presidente Morsi pero la prensa occidental denuncia con espanto un regreso a la dictadura invocando para ello los muertos civiles de la represión.

Para Thierry Meyssan, esa actitud tiene su origen en la visión aseptizada del mundo que se impone a los pueblos de Occidente, los cuales –olvidando las lecciones de su propia Historia– parecen creer que todos los conflictos pueden resolverse de forma pacífica.

En Estados Unidos y Europa, la prensa hace causa común contra el golpe de Estado militar en Egipto y lamenta ruidosamente el millar de muertos registrado desde entonces. Le parece evidente que los egipcios que derrocaron la dictadura de Hosni Mubarak son ahora víctimas de una nueva dictadura y que Mohamed Morsi, electo «democráticamente», es el único que puede ejercer el poder de forma legítima.

Pero esa visión de los hechos no tiene en cuenta la unanimidad de la sociedad egipcia en su respaldo al ejército. 

 Cuando Abdelfatah Al-Sissi anunció la destitución del presidente Morsi, lo hizo rodeado de los representantes de todas las sensibilidades del país, entre ellos el rector de la universidad Al-Azhar y el jefe de los salafistas, quienes aprobaron la medida al hacer acto de presencia en el momento del anuncio. El general Al-Sissi puede, por consiguiente, sostener con toda razón que el 95% de sus compatriotas respalda su actuación.

Para los egipcios, la legitimidad de Mohamed Morsi no depende de cómo fue designado presidente –con elecciones o sin ellas– sino de los servicios que prestó al país desde ese cargo. Y el hecho es que la Hermandad Musulmana demostró sobre todo que su divisa «¡El Islam es la solución!» no bastaba para disimular su falta de capacidad para gobernar.

Para el egipcio de a pie, el turismo disminuyó enormemente, la economía sufrió una grave regresión y la moneda nacional perdió el 20% de su valor.

Para la clase media egipcia, Morsi nunca fue electo democráticamente. La mayoría de los colegios electorales fueron ocupados a la fuerza por los miembros de la Hermandad Musulmana y el 65% de los electores optó por la abstención. 

Se trató en realidad de una farsa que contó con la complicidad de los observadores internacionales enviados por Estados Unidos y la Unión Europea, que de hecho apoyaron a la cofradía. En noviembre, el presidente Morsi suprimió la separación de poderes al prohibir que los tribunales contradijeran sus decisiones. Luego disolvió la Corte Suprema y revocó al Fiscal general. Más tarde abrogó la Constitución y ordenó la redacción de una nueva ley fundamental, trabajo que puso en manos de una comisión nombrada por él. Y finalmente impuso la adopción del nuevo texto mediante un referéndum boicoteado por el 66% de los electores.

Para el ejército, Morsi anunció su intención de privatizar el canal de Suez, símbolo de la independencia económica y política del país, y de venderlo a sus padrinos qataríes. Inició la venta de los terrenos públicos del Sinaí a personalidades del Hamas para que trasladaran los trabajadores de Gaza hacia Egipto, permitiendo así que Israel liquide su «cuestión palestina». Y sobre todo, llamó a entrar en guerra contra Siria, posición avanzada histórica de Egipto en el Levante.

Con ese llamado, Morsi puso en peligro la seguridad nacional, cuando su obligación era preservarla.

Pero el problema de fondo de los occidentales ante la crisis egipcia sigue siendo la violencia. Visto desde Nueva York o París, un ejército que dispara contra manifestantes con munición de guerra no puede ser otra cosa que tiránico. Y para pintarlo de manera aún más horrible, la prensa subraya que entre las víctimas hay mujeres y niños.

Se trata de una visión aséptizada y falsa de las relaciones humanas, una ilusión según la cual el no portar armas es una prueba de disposición al diálogo. El fanatismo es, sin embargo, un comportamiento que nada tiene que ver con el hecho de estar o no armado. 

Es un problema que los propios occidentales enfrentaron hace 70 años. En aquel entonces, Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill ordenaron arrasar ciudades enteras, como Dresde –en Alemania– y Tokio –en Japón–, que estaban repletas de civiles desarmados [1]. A pesar de ello, se trata de dos líderes a los que nadie cataloga hoy como criminales sino más bien como héroes. Pero se considera evidente e indiscutible que el fanatismo de alemanes y japoneses hacía imposible toda solución pacífica.

¿Son los miembros de la Hermandad Musulmana terroristas y deben ser vencidos? 

Toda respuesta global esa pregunta sería errónea ya que existen numerosas tendencias en el seno de esa cofradía internacional. Dicho esto es justo señalar también que su historial habla por sí solo. La Hermandad Musulmana tiene, en efecto, un impresionante pasado como golpista en numerosos Estados árabes. En 2011 organizó la oposición contra Muammar el-Kadhafi y se benefició cuando este fue derrocado por la OTAN. Hoy sus miembros recurren de nuevo a las armas para apoderarse del poder en Siria.

En el caso de Egipto, el presidente Morsi rehabilitó a los asesinos de su predecesor Annuar el-Sadat y los liberó. También nombró como gobernador de Luxor al segundo jefe del comando que masacró a 62 personas, principalmente turistas, en ese mismo lugar en 1997. Además, durante su reciente llamado a manifestar por el regreso de «su» presidente al poder, los miembros de la Hermandad Musulmana incendiaron 82 iglesias coptas.

Los egipcios no parecen compartir la repulsión de los occidentales por los gobiernos militares.

Prueba de ello es el hecho que el pueblo egipcio es el único del mundo que ha sido gobernado por militares –con excepción del año de Morsi– durante más de 3 000 años.
                                              
Fuente                                                              Thierry Meyssan 
Al-Watan (Siria)

lunes, 9 de septiembre de 2013

CORIOLANUS


Coriolanus

Es una adaptación cinematográfica británica de la tragedia Coriolano de Shakespeare, dirigida y protagonizada por Ralph Fiennes en su debut como director.

Caius Martius «Coriolano» (Ralph Fiennes), un venerado y temido general romano, está en desacuerdo con la ciudad de Roma y sus conciudadanos. Presionado por su controladora y ambiciosa madre Volumnia (Vanessa Redgrave) para que busque la exaltada y poderosa posición de cónsul, él se resiste a congraciarse con las masas cuyos votos necesita para asegurarse el cargo. Cuando el público se niega a apoyarlo, la ira de Coriolano solicita un motín que culmina con su expulsión de Roma. El héroe desterrado luego se alía con su enemigo jurado Tulo Aufidio (Gerard Butler) para vengarse de la ciudad.

Esta película fue nominada al Oso de oro de Berlín en el 61.º Festival Internacional de Cine de Berlín.Ralph Fiennes fue nominado al premio BAFTA al mejor director, guionista o productor británico novel en la 65.ª entrega de los Premios BAFTA 2011.

Fuente                                Ver pelicula enlace aquí
wikipedia.org 

domingo, 8 de septiembre de 2013

LA DIADA DE CATALUÑA 2013



Se aproxima el 11 de septiembre

En Cataluña el curso político se inicia el 11-S, fecha de la caída de Barcelona en manos de las tropas austriacistas. Es ocioso repetir a estas alturas que los catalanes que lucharon y murieron en aquel combate lo hacían para que en las Españas (en rigor, solamente un jacobino habría de una sola España) reinara un Habsburgo. Repetir esto en Cataluña, después de casi 40 años de bombardeo ideológico y falsificación histórica es completamente inútil. La Generalitat ha decretado que ese es el “Día Nacional de Cataluña” y eso es lo que se celebra al margen del verdadero sentido histórico de esa fecha.

Por lo demás, no es a una fecha concreta a lo que nos queremos referir, sino a la celebración en sí misma. Recordaremos lo que ha pasado en los dos últimos años en Cataluña, que no ha sido poco. Y lo resumimos punto a punto:

1.- La voracidad presupuestaria de la Generalitat se encontró a un paso de la bancarrota.

2.- Artur Mas actuó como lo había hecho Pujol durante todo un ciclo: con una mano puso el cazo y con la otra atizó el fantasma independentista.

3.- El 11-S del 2012 y la manifestación que reunió a 150-200.000 personas fue el punto álgido de esa campaña y la tarjeta de visita de Mas para su negociación con Rajoy.

4.- La negociación fracasó: simplemente no había dinero en la caja.

5.- Ante al fracaso, Mas siguió atizando el fantasma independentista para que Rajoy diera su brazo a torcer.

6.- Rajoy respondió sacando de los cajones los dossiers sobre corrupción en Cataluña y apuntando directamente al corazón de la familia Pujol.

7.- Mas entendió el mensaje y rebajó las exigencias independentistas enfangándose en una polémica interior con ERC que benefició sobre todo a esta.

8.- CiU (como el PSC) están en franca pérdida de electorado, manteniéndose el PP en sus mismos niveles, subiendo ERC y C’s como la espuma.

Hoy, el problema económico de la Generalitat sigue siendo acuciante. La caída en la calidad de los servicios públicos es tal que nos retrae a los años 60, trenes de cercanías que no llegan a la hora, sanidad pública empantanada, policía autonómica ineficiente, exceso de burocratización, obsesión lingüística, inmigración masiva inintegrable, tasas de paro similares solamente a Andalucía, desertización industrial, Generalitat paralizada en su tarea de gobierno y una corrupción mucho más extendida de lo que los medios que maman de las ubres de la Generalitat reflejan… 

Eso es Cataluña. Y esta es la situación.

Así llegamos al 11-S de 2013. La Generalitat ya sabe que el camino hacia la UE le está vedado si se independiza. Sin embargo, lo que transmite no es eso, sino que Cataluña será “un futuro Estado más de la UE”. 

En cuanto a la población se divide en 1/5 parte ganada por el independentismo, 1/5 españolista, 3/5 partes completamente indiferentes, apáticas, apolíticas y preocupadas solamente por el día a día y por cómo sobrevivir en una situación completamente hostil. Ahora bien, es rigurosamente cierto que ahora hay más independentistas que hace dos años. ¿Motivo? “Madrid gobierna mal”. Es inevitable que se identifique al “gobierno central” con “Madrid” y que si las cosas van mal en Cataluña (¡y de qué manera van mal!) se culpabilice a “Madrid”, ese ente abstracto y perverso que gobierna contra Cataluña…

En realidad, las cosas no son así. Es decir, si son así, pero no en el sentido en el que la Generalitat y el independentismo lo difunden: “Madrid” gobierna mal, entendiendo por “Madrdi2 el sistema de fuerzas políticas, económicas y mediáticas que cristalizó en la constitución de 1978… pero la Generalitat de Cataluña es una derivada de ese sistema, y como él, sufre exactamente la misma crisis a escala regional. 

Una Cataluña independiente no variaría mucho la situación: existiría una frontera más en el Ebro y un pasaporte catalán que muchos catalanes, simplemente, rechazaríamos.

Es evidente que el independentismo es un “tigre de papel” y que le quedan exactamente dos 11-S para alcanzar sus fines o retirarse para siempre: el 11-S de 2013 y el 11-S de 2014, cuando se cumplirá el 400 aniversario de la caída de Barcelona en las manos borbónicas. Todo lo que el independentismo pueda hacer tiene fecha de caducidad: o lo hace antes del 11-S de 2015, o se convertirá en una dolorosa irrisión para Cataluña, un nuevo fracaso histórico para una región que desde la Batalla de Muret vive en un permanente fracaso histórico. Eso implica que los dos próximos 11-S van a ser “de traca” y el independentismo quemará sus últimos cartuchos.

Tiene a favor la corriente de simpatía creciente a la causa independentista, no tanto por convicción (los argumentos que manejan los independentistas son peripatéticos y mero ejercicio de infantilismo político que causan la más irreprimible tristeza y alguna que otra sonrisa de conmiseración) como por lo que se está prolongando la crisis económica, devenida crisis social y desembocada finamente como crisis política del sistema nacido en 1978. Tiene a favor, igualmente, que el independentismo es un mito inédito y de eficacia incomprobable. Lo puede prometer todo, porque nunca ha sido nada, a pesar de que si nos atenemos a la eficacia en la gestión del nacionalismo, su hermano mayor, legítimamente se puede sospechar de sus capacidades para gobernar.

Tiene en contra el que Cataluña actualmente está dividida en tres grupos sociales: el catalanoparlante, el castellanoparlante y la inmigración, en cifras: 2.250.000-2.500.000, 2.250.000-2.500.000, 2.000.000-2.50.000, respectivamente… Hay tres identidades habitando sobre la tierra catalana y no una como difunde la Generalitat. Estas tres identidades sobreviven en un marco general de a-culturización. La propia Generalitat parece incapaz de recordar que Cataluña es algo más que sardanas y castellers: Cataluña no vive un momento particularmente bueno de creación artística, cultural o literaria y las tres identidades que coexisten viven un paralelo proceso de empobrecimiento cultural.

Parece difícil que Cataluña alcance la independencia en 2014, a la vista de que no hay una mayoría social holgada y suficiente como para que el nuevo Estado disponga de un “suelo” sociológico suficiente como para poder imponerse. Lo más probable sería que en caso de decretarse la independencia, un 20% de castellanoparlantes abandonarían la comunidad y se irían a sus lugares de origen. Cataluña sería, por esto mismo, más “inmigrantes” y menos “española” y la Generalitat se engaña respecto a las posibilidades de “integración” de la inmigración por mucho que TV3 entreviste a antxenetes africanos o marroquíes… Dejando aparte que la inmigración puede apoyar la independencia, siempre y cuando reciba garantías de que será el grupo social más protegido.

Este es un problema importante porque la ausencia de fuerzas armadas catalanas y la ineficacia de los Mossos d’Esquadra en la represión de la delincuencia, dejan a una Cataluña independiente prácticamente indefensa ante motines, insurrecciones e intifadas que podrían estallar si la inmigración se ve abocada permanentemente a la pobreza y se le retiran subsidios, subvenciones y ayudas. 

Y no se ve de qué manera una Cataluña independiente podría remontar la pendiente de la desertización industrial, cuando en realidad, lo que ocurriría sería todo lo contrario: ésta se aceleraría con el tránsito de muchas empresas hasta ahora radicadas en Cataluña, al otro lado de la frontera del Ebro.Sea como fuere, los dirigentes nacionalistas e independentistas tienen todo el derecho a engañarse y a engañar a su parroquia sobre el futuro de una Cataluña independiente.

 Lo que nos interesa ahora es que el problema actual tiene solamente dos soluciones que se perfilarán entre hoy y el 11-S de 2014:

- O Cataluña alcanza la independencia

- O Cataluña sigue vinculada a España tal como lo ha estado hasta ahora.

En el primer caso el problema no terminaría el día en que La Vanguardia multiplicara por 10 sin ningún pudor el número de catalanes que apoyaría la independencia. A decir verdad, los problemas empezarían en ese momento: un 20% de catalanes acelerarían su marcha del “nuevo Estado”, firmas comerciales de relieve harían otro tanto, como siempre ocurre en estos casos, la voz cantante la llevaría en los primeros momentos el independentismo radical y éste no está desde luego preparado para asumir el gobierno ni de una Cataluña independiente ni de una Cataluña autonómica. 

Luego se agudizaría la crisis económica: los productos catalanes serían rechazados por su actual primer comprador, la población situada en el Estado Español. La campaña contra el cava de hace unos años se convertiría en una campaña contra cualquier producto etiquetado en Cataluña. Buscar otros mercados y ser competitivo, costaría lustros y ni siquiera está claro si se tendría éxito. Sin olvidar que el nuevo Estado para sobrevivir necesitaría dinero y aumentar la presión fiscal no sería el mejor estreno de la “hacienda catalana”. 

Así pues, las vías para sobrevivir serían dos: o bien privatizar todos los servicios, es decir, entrar en una dinámica ultraliberal que, aunque fuera pan para hoy y hambre para mañana diera a la Generalitat un respiro económico, o bien entregarse en plancha a la inversión extranjera generando unos incentivos que en la práctica generarían el que una Cataluña políticamente independiente fuera una Cataluña colonizada económicamente, tal como lo puede estar Senegal, Uganda o Madagascar.

En el segundo caso, se engaña quien piense que las cosas quedarían como están ahora. Nos gustaría saber cómo, fracaso el proceso independentista, Cataluña o lo que quede de ella, recuperaría la confianza del Estado. Tres años de tensiones independentistas y treinta y cinco años de chantajes nacionalistas, no se olvidan así como así. Quedarían secuelas y sobre todo resquemores que ya hoy existen: en los años 80, “Madrid” priorizó el eje Lisboa-Madrid-Valencia y en el nuevo milenio cuando se habla de enlazar a “España” con “Europa” se piensa en rutas que discurran por los Pirineos Centrales, no por el Pirineo Catalán. Es comprensible. El Eje Mediterráneo, por ejemplo, hoy no es una prioridad de los gobiernos españoles. Cataluña corre, pues, el riesgo de quedar como una región periférica de España en la que “España” no tiene absolutamente ninguna confianza y sobre cuya lealtad existen serias dudas… Si esto ocurre con el Estado, podemos imaginar cómo se vería a Cataluña a nivel popular desde el resto del Estado Español: “traidores”, “enemigos de España”, “malas gentes que merecen un escarmiento”, etc, lo abriría heridas que tardarían generaciones en restañarse.

Cataluña, a decir verdad, tiene las de perder. A diferencia del Estado Español, no posee una comunidad lingüística, más allá de Andorra, capaz de apoyar un proceso independentista. Parece difícil que incluso dentro de la UE pueda contar con algún apoyo para su causa.

¿Tiene solución la actual coyuntura en Cataluña? Difícilmente. La reforma de la constitución española es complicada y cualquier solución pasa por la reforma constitucional y la promulgación de nuevas reglas del juego, algo así como “resetear” una situación que está estancada y que no tiene salida dentro del actual marco constitucional.

Pero lo más grave es que nada en España es mejorable, y en especial la crisis económica, mientras España no se emancipe de la globalización. Rajoy no lo hará. El PSOE tampoco.

A los independentistas no les importa nada más que no sea la independencia y lo que pase luego pertenece a otro mundo. La globalización es algo que escapa a sus análisis y en lo que no entran. Pero es el problema central del que depende la solución de todos los demás. Lo que el independentismo hace es aplicar una solución del siglo XIX para un problema del siglo XXI. No es raro que mientras se empeñe en la cuestión independentista sufrirá Cataluña y sufrirá España. Estamos ante un problema que no es catalán, ni siquiera español: es un problema europeo: Europa no tiene cabida dentro de la globalización lo que implica que plantear la cuestión de la independencia es plantear una falsa solución regional a un problema muy real pero de alcanza europeo.

Nadie va a salir bien parado de lo que se avecina en los dos próximos años…

Fuente                                    Ernesto Milá
infokrisis

sábado, 7 de septiembre de 2013

NOBLES O TRAIDORES

 

 

Cinco tesis sobre Assange, Manning y Snowden


El asunto de divulgar información reservada no se trata de revelar secretos, sino de la no violencia y la lucha de la desobediencia civil contra los grandes males sociales.

Tesis uno

Revelar información secreta presupone que se puede alertar a alguien, que de hecho quiere ser alertado, y que está en posición de hacer algo al respecto.

Obviamente, quienes pueden hacer algo respecto de la política exterior de Estados Unidos, quienes tienen el poder –el Congreso y en especial el Senado; el Ejecutivo, el Departamento de Estado (Cancillería), el Pentágono y la Casa Blanca; el Poder Judicial, la Corte Suprema; el poder económico, los bancos gigantes; el poder cultural, los grandes medios de comunicación–, saben perfectamente bien qué ocurre.

Son todos esfuerzos por conservar el poder imperial económico, militar, político y cultural.

Pero no quieren cambios. Y quienes que sí los quieren –una gran parte de la población estadunidense, de la población de los países aliados y la mayoría del resto del mundo– fueron alertados, pero en gran medida son impotentes. Al menos eso es lo que creen. Pero sobre este punto vea la tesis cinco.

Tesis dos

La cuestión básica no es el interés político-mediático sobre Julian Assange, Bradley Manning y Edward Snowden, sino sobre la información que divulgaron.

Manning divulgó un video sobre el ataque de un helicóptero contra varias personas, la mayoría no combatientes y desarmadas, en Irak, entre los que había dos periodistas de la agencia de noticias Reuters.

El resultado: el Parlamento iraquí rechazó la propuesta del gobierno de George W Bush (2001-2009) de mantener una base militar en ese país. Estados Unidos se retiró de Irak el 31 de diciembre de 2011. Manning también reveló la magnitud total de la corrupción del dictador de Túnez, Zine el Abidine Ben Ali, lo que avivó la revuelta juvenil.

También reveló que el dictador de Yemen, Ali Abdullah Saleh, aceptó los ataques con aviones no tripulados de Estados Unidos en su país, lo que llevó a su dimisión.

Manning reveló que la secretaria de Estado (canciller) de Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton, ordenó a diplomáticos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que espiaran a sus contrapartes en el foro mundial en busca de información detallada sobre líderes de la ONU, con contraseñas y claves encriptadas. 

Manning reveló que el actual secretario de Estado, John Kerry, presionó a Israel para que se mostrara abierto a devolver los Altos del Golán a Siria, como parte de las negociaciones de paz.

Manning reveló que la corrupción del gobierno afgano era “abrumadora”.

Manning reveló la naturaleza autoritaria y corrupta del régimen de Hosni Mubarak (1981-2011) en Egipto.

Manning reveló que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, estaba en contra de atacar las instalaciones nucleares de Irán porque sería contraproducente.

Manning reveló la política israelí “de mantener la economía de Gaza funcionando en su mínima expresión posible mientras se evitara una crisis humanitaria”.

Manning reveló que el presidente de Siria, Bashar al-Assad, y su esposa compraron joyas y llevaban un estilo de vida lujoso en Europa, mientras su artillería mataba en Homs.

Tomemos el ejemplo de Snowden: sus revelaciones, de que Estados Unidos espiaba tanto a sus aliados como a Afganistán, pusieron en riesgo los planes de Washington de crear dos grandes bloques comerciales, uno trasatlántico y otro transpacífico, para excluir al BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

De ser así, entonces ésta es la historia del mundo, con Estados Unidos ganando tiempo.

Tesis tres

La diplomacia en general, no sólo la de Estados Unidos, quedó al descubierto.

Cuando Assange publicó las primeras informaciones en Wikileaks escribió: “El emperador al desnudo. Pero no sólo el emperador estadounidense, sino también la emperatriz diplomacia [...].

“¿Qué clase de discurso ridículo es éste, tan concentrado en lo negativo, en los actores, por lo general personas de la elite en países de elite? Chismes, caracterizaciones pueriles, el tipo de ‘análisis’ de poder típico de la inmadurez. ¿Dónde está el análisis de la cultura y la estructura, que es años luz más importante que los actores que vienen y van?

¿Dónde están las ideas positivas? ¿Dónde están las ideas sobre cómo convertir los desafíos del cambio climático en cooperación para un beneficio mutuo y equitativo como los proyectos para destilar agua en la frontera de Israel con Líbano y Palestina, alimentados por espejos parabólicos, y la positiva cooperación entre Estados Unidos e Irán sobre energías alternativas?

“La democracia se muere a puertas cerradas y Wikileaks las abre; un enorme servicio a la democracia”, afirmó.

Lo que revelaron Manning y Snowden es la agonía del imperio de Estados Unidos. Lo que revelaron Assange y otros es la agonía del sistema estatal como lo conocemos. Ambos procesos llevarán tiempo, el anterior más que este último. Y sin temor a equivocarse: estas tres personas hicieron historia.

Tres nombres que serán recordados cuando algunos presidentes de Estados Unidos pasen a un merecido olvido. 

¿Quién recuerda a las mayores autoridades inglesas en India, como los virreyes y sus delitos, reyes de los vicios? Mahatma Gandhi mantiene vigencia. ¿Quién conoce los nombres de los ingleses que trataron de mantener las colonias sobre el litoral del Océano Atlántico? George Washington, Thomas Jefferson y Benjamín Franklin los eclipsan a todos.

Quizá incluso contribuyan a la disminución de los ejércitos y –si Estados Unidos cambia– al entendimiento entre las naciones. Un Premio Nóbel de la Paz compartido entre los tres. No muy probable, pues Noruega es cliente de Estados Unidos.

Tesis cuatro

Los aliados de Estados Unidos obedecen por miedo, no porque estén de acuerdo. 

En concreto: obedecen para evitar que un día la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrice en las muchas bases que están a su disposición, “pues el gobierno es incapaz de proteger a su propia población”.

Vienen los estadounidenses, no los rusos ni los musulmanes. Cuanto más factible se vuelve, más se desliza Estados Unidos hacia su predisposición al totalitarismo bien aceitado. El próximo paso, probablemente sean campamentos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por su sigla en inglés) para sospechosos –por categorías, metadatos–, como los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Tesis cinco

Todo el mundo, y en especial los medios de comunicación, pueden acelerar el proceso. 

Las manzanas podridas deben caer del árbol; un sacudón ayudaría.Los medios clave, como The Guardian y The Washington Post a la cabeza, merecen nuestra felicitación.

Luego, dejemos que millones de personas rodeen los ministerios de Relaciones Exteriores y las embajadas reclamando el fin del espionaje, que alejen sus servidores de los grandes traidores en Estados Unidos, suspendan la cooperación futura, enturbien las relaciones diplomáticas hasta que ocurra un desespionaje, semejante al desarme.

Fuente                                                         Johan Galtung
ipsnoticias

viernes, 6 de septiembre de 2013

REMEMBER THE ÁLAMO



Los olvidados de San Antonio de Béjar 

El Presidio de San Antonio de Béjar fue un fuerte español construido cerca del río San Antonio, y situado actualmente en el condado de Béxar de la ciudad de San Antonio, Texas en los Estados Unidos de América. Se fundó de la mano de Fray Antonio de Olivares y los indios Papayas, y junto con la Misión de San Antonio de Valero, más conocida como El Álamo, y la Acequia Madre de Valero es el origen de la actual ciudad de San Antonio en Texas. 

Sirvan estas sencillas líneas para recordar no sólo a los soldados de San Antonio sino también a todos aquellos soldados presidiales que a lo largo de la secular presencia española, en la extensa frontera norte de Nueva España, entregaron sus vidas y sacrificaron sus familias en defensa de la frontera del norte.
                                        
                                  José Antonio Crespo-Francés
                                                    Coronel del ET en situación de reserva.

          Leer+ Los olvidados de San Antonio de Béjar

jueves, 5 de septiembre de 2013

LA TÉCNICA VS EL HOMBRE


 

La Técnica, devoradora de hombres. – Ernst Niekisch

I

La eclosión del individualismo y el perfeccionamiento de la técnica conforman dos fenómenos paralelos. 

En un principio, de una forma apenas perceptible, tímida, el hombre corre —ingenuamente— el velo que cubría los secretos sin que ello le cueste la vida. Y descubre cosas impensables. Aquello que era misterioso pasa a ser de orden natural y explicable. No tuvo respeto por lo desconocido y esa falta de respeto dio frutos. Los éxitos obtenidos le espolearon a seguir. Su escrutadora mirada se dirigía al fondo de las cosas. Completa experimentos e investigaciones. Pero todo nuevo conocimiento constituye una nueva servidumbre impuesta a la naturaleza.

El perfeccionamiento acrecienta el rendimiento general. El aumento de bienes de consumo y el atractivo de las ilimitadas posibilidades que ello conlleva exigen un cambio de organización económica. A un determinado estadio del desarrollo técnico corresponde siempre una forma particular de estructura económica. El individuo quema etapas. La sensación de superioridad y la seguridad en sus propias fuerzas se consolidan. Pone en discusión las relaciones tradicionales y llega a la conclusión de que, dado lo avanzado de sus conocimientos, aquéllas carecen de justificación. Se revuelve, vence finalmente la partida y transforma los vínculos sociales.

La tendencia al rechazo de todo límite señala, en suma, esta evolución. La técnica está ya a la altura de todas las manifestaciones humanas. La producción industrial excita un desmesurado crecimiento. El individuo se siente libre. Por principio, ya no reconoce barrera alguna. Reglas, orden y armonía no surgen de las cosas. En la medida en que aún se respetan las fronteras, ello se acepta desde un mero punto de vista externo; esto es, desde el punto de vista de la pura conveniencia. La técnica vuelve su mirada hacia otro objetivo cuando su actividad resulta baldía. 

Tiene necesidad de capitales puestos a su disposición con la esperanza de obtener los correspondientes intereses. La producción de bienes está regulada desde la perspectiva del provecho. Cuando existen oportunidades de beneficio, los capitales afluyen. Cuanto más trabaja el capital, más se expande el reino de los hombres sobre lo que les rodea. En general, el individuo utiliza su libertad en la medida en que obtiene frutos. Tanto más “libre” en cuanto que es poseedor de un capital, que es “rico”.

A fin de cuentas, la intensidad del proceso de desarrollo económico y técnico se nos muestra como una simple función del beneficio del capital previamente destinado a inversión. Además, la importancia social del individuo no será otra que el indicador de beneficios que sea capaz de conseguir; esto es, su renta. Como consecuencia de ello, el dinero pasará a convertirse en la medida de todo. 

El moderno reino del dinero es la forma constitucional de la política de poder que corresponde a la edad de la técnica. El sistema de provisión de bienes de consumo gracias a la sociedad del individuo, se basa en la economía capitalista. El individualismo es la expresión de su desarrollo moral y mental.

La técnica, al remover por doquier las barreras impuestas a la capacidad humana que reprimen las fuentes de su energía natural, abre las puertas a transformaciones de gran calado. Acorta distancias, nos acerca a lo lejano y hace accesible la tierra. En esta atmósfera florecen metrópolis, imperios, producciones en serie, monopolios económicos y organizaciones multinacionales. El individuo, que comienza a sentirse como en su propia casa, entre sus obras y construcciones, entre sus máquinas, sus instrumentos y sus ondas invisibles, acaba por pensar con mentalidad continental, y a la larga, en términos de universo.

II

Cuando ya no quedan enigmas por desvelar, por explicar, ya no ha lugar ni siquiera al respeto. La veneración por los santos cristaliza, convirtiéndose en una simple convención. Aunque el individuo se persigne como hábito, creer en lo sagrado se ha convertido en una forma de engañarse a sí mismo. El sentido del rango y de la distancia social se extinguen. El individuo se convierte en un ser democrático que se sitúa a un mismo nivel con quienes le rodean. Se tienden la mano a fuerzas capaces de hacer saltar el universo. Y se las bordea todos los días. Los niños juegan con los astros. Se conoce y se sabe todo. Nada inspira ya reverencia. Todo es situado ante los focos de los proyectores más perfeccionados.

No sentir respeto, ser atrevido, significa no conocer límites. Pero quien no conoce límites ignora qué es responsabilidad. Gira el mundo y el hombre abandona a la propia suerte aquello que le era propio, la galaxia de sus orígenes, los lugares de la infancia: suceda lo que suceda. Va más allá de lo consentido y todo paso se convierte en un acto de profanación y destrucción. Mudando las fronteras, hiere todo aquello que se ha desarrollado de forma orgánica, por la sencilla razón de que lo orgánico es limitado. Los límites son la cárcel de la vida. Demoliéndolos, pretende recuperar sustancia viva. 

Pero la técnica viola la naturaleza, aunque ello carezca en principio de importancia. El progreso técnico desgarra la naturaleza, que tiene sus propias leyes, un palmo de tierra tras otro. Lo que para la técnica es un triunfo, para la naturaleza es saqueo y violencia. La t&ea cute;cnica, al remover poco a poco los límites fijados por la naturaleza, acaba por destruir la vida. La máquina suplanta al organismo, que sí posee un sentido. La función de la máquina consiste en dar un rendimiento calculable. El sentido de lo orgánico requiere, por contra, la realización en una existencia.

La técnica abusa siempre del respeto por la vida. Devora a los hombres y todo aquello que es humano. Aquélla se calienta con los cuerpos y la sangre es su líquido refrigerador. En consecuencia, en la era de la técnica, la guerra asume la forma de una mortífera carnicería. El individuo, conquistado para el espíritu de la técnica, preso y ávido de récords, posee las más perfeccionadas armas de aniquilación. Lanza sin pestañear bombas de gas tóxico y no le produce escrúpulo asfixiar a miles de mujeres y niños en la retaguardia enemiga. La concepción de la guerra moderna se nos muestra de una manera tan formidable como terrible en el genio mortífero de la técnica. En su apogeo, su capacidad de destrucción es tal que, en un determinado momento, podrá exterminar rápida y radicalmente cualquier ser viviente allá donde se encuentre.

III

Naturalmente, esta terrible revelación se muestra sólo al final. El espíritu de la técnica revela su propia naturaleza con una violencia tal cuando ya ha penetrado toda existencia y sometido toda resistencia. Antes de poder extender los pliegues tóxicos de su furor homicida sobre todo lo vivo, es menester que supere varias etapas en su propagación.

En el ámbito más íntimo, en la más pequeña célula, en cada individuo, el espíritu de la técnica inicia su propia labor, secreta y subterránea, de destrucción de la substancia viva. La pérdida de dicha substancia conduce a la proletarización, cuya consecuencia final no es otra que el obrero especializado. En pocas horas, éste aprende el manejo rudimentario de las máquinas y, gracias a ello, puede ser utilizado y cambiado de puesto, sin apenas preparación, en cualesquiera ramas de la producción. El proletariado no tiene una esfera de trabajo bien definida, no precisa de una particular actitud que lo diferencie y dé un sentido a su vida. No es nada en sí y para sí. Es un ser anónimo, móvil e intercambiable. Es una función de la máquina, una pequeña cantidad de energía en el seno del vasto proceso de la producción. Entre él y el bien producido hay exclusivamente una relación de causa-efecto. Entre él y las cosas no se crea en absoluto una trabazón psicológica, cuya profundidad y abundancia constituye la riqueza del alma humana. Él tan sólo vende su potencial laboral. 

Cercano está el tiempo en que no habrá más que su fuerza-trabajo. Esta carencia de relaciones psicológicas conlleva una falta de responsabilidad. El proletario se siente poco responsable del sentido de su trabajo en la medida en que el patrón no se hace cargo de la suerte de sus empleados.

La producción artesanal fue la primera en caer bajo el dominio de la técnica. El declive del artesanado ha sido la consecuencia inevitable. El artesano ha acabado por convertirse en un trabajador. Los maestros artesanos combatieron desesperada y vanamente contra esta decadencia.

Asimismo, somos cautivos de todo un proceso de mecanización de la agricultura. El drama vivido por el artesanado se repite en el mundo agrario. Es verdad que la intervención de la maquinaria agrícola que se apresta a segar la independencia del campesino europeo aparece ya en 1833. Pero hasta ahora no había sido utilizada contra el agricultor. Los animales de tiro no le daban opción. En relativamente pocos años el instrumento de tracción que le era necesario, el “tractor”, ha sido construido. De ahora en adelante, ha dado comienzo la transformación total de la agricultura. En América del norte y del sur, en Australia, ya se usa la maquinaria agrícola. El costo de producción del grano ha bajado a más de la mitad. El farmer ha suplantado al campesino, tal y como sucedió con el trabajador respecto al artesano. El farmer es un campesino proletarizado. Las estructuras de la agricultura cambian. El campesino retrocede. Las bases de su existencia libre han sufrido una gran sacudida. Se somete. La técnica lo ha cazado en su propio terreno. El campo pasa a ser un sueño romántico como el templo para el artesano. 

Ninguna política aduanera puede frenar este proceso. El Crédito Financiero Internacional, fundado el 3 de marzo [de 1931] en Basilea, hará tarde o temprano su labor contra los campesinos, como un ángel exterminador. No será sino la punta de lanza del espíritu de la técnica en el ámbito de nuestra agricultura alemana. El campesino autónomo está a punto de desaparecer.

Con la disgregación de los oficios, todas las formas tradicionales de vida están transformándose. En la medida en que el hombre cesa de ser o representar algo por sí mismo, se convierte en un ser público, que encontrará su comodidad en todas partes y en ningún sitio. Al final, esta metamorfosis consolidará los fundamentos del Estado. Pierde éste su carácter orgánico, siguiendo sus propias leyes. Se convierte en parte integrante de un espacio económico más amplio, cuyas ramas de producción son racionalizadas según las normas impuestas por las últimas conquistas de la propia técnica.

El hombre ha partido a la conquista de la naturaleza. No percibe que pisoteando la naturaleza se destruye en la medida en que forma parte de la misma. En el clima frío de la técnica, las últimas reservas biológicas se fosilizan. La energía natural de reproducción y de crecimiento se agota. Y así es como la naturaleza se venga: castiga el estupro que la técnica ha cometido induciéndola al suicidio. La técnica festejará su victoria sobre montañas de cadáveres hasta el día en que sucumba bajo su peso.

IV

Las doctrinas y teorías, los programas y dogmas, de los que se sirve el movimiento histórico para darse a conocer en el planeta, no son ni importantes ni decisivos en sí. Aunque no se conozca el contenido, ello no significa que no captemos su esencia, su sentido y su verdadera misión histórica. Solo quien es capaz de observar, más allá de la letra de la teoría, los movimientos subterráneos que aspiran a transformaciones substanciales, es capaz de aprehender los cambios radicales del mundo.

El marxismo es algo más que una bandera roja, un movimiento que permite arrastrar a las masas, incultas y poco exigentes, haciéndolas entrar en una suerte de ciega agitación. El marxismo es el presentimiento de las cosas que suceden. Ciertamente, no lo es en el sentido de poder mostrar lo que será a la luz de su realidad futura. Pero, en cierto sentido, sí conforma una suerte de idealización del futuro. Marx ha sido un profeta que ha transformado un destino cruel y una necesidad opresora en una religión salvadora. Sin duda alguna, alberga en sí el espíritu de la técnica. Fue el pionero y anunció la mecanización de la vida. Aceleró dicho proceso dando esperanza a los destinados a ser víctimas. Convirtió en fe una maldición. Así, se esperaba con impaciencia el paraíso que estaba destinado, en realidad, a convertirse en su infierno. 

Esta locura autodestructiva fue provocada con la ayuda del pensamiento del filósofo alemán Hegel. El dinamismo dialéctico fue la fórmula mágica del gran brujo. Bajo su luz sobrenatural se produjo la transvaloración de la vía sin piedad del progreso técnico en un camino de gracia hacia la salvación. Era necesario acelerar al máximo la mecanización, la racionalización, la concentración y la proletarización. Era el único modo para llegar a la “expropiación de los expropiadores”. En el seno de la sociedad capitalista se barrunta la maduración del fruto de la bienaventuranza socialista. 

La fuerza persuasiva de la dinámica dialéctica se debía al hecho de que la idea parecía ser cualquier cosa además de un divertido juego que se hacía reconocible como la imagen fiel de una realidad futura. Los muros y los engranajes del matadero brillaban a lo lejos, empero, entre brumas sanguinolentas, como una aurora. Su perfil se parece al de un castillo encantado. Irresistiblemente atrae a sus víctimas, que además tienen prisa por llegar a su objetivo.

El antimarxismo no es, en absoluto, una fuerza que frene, que ofrezca soluciones. Se trata, antes al contrario, de una protesta de quienes, aprovechando la mecanización del mundo, temen por sus privilegios cuando alguna voz contestataria se alza. Dicho de otro modo: el antimarxismo no es el miedo a las consecuencias, sino el miedo a ser explicadas con claridad. El marxismo forja ilusiones y provoca entusiasmos en lugar de crear recelos. El antimarxismo, por el contrario, es hipócrita. Lanza acusaciones mientras se aprovecha claramente de la situación y la favorece entre bastidores. Pero por la fuerza de su desarrollo, la humanidad se deja llevar por la corriente. El viento de la historia lleva en sí vórtices lejanos. La sombra de los despojos amenazantes se dibuja en el horizonte. 

El marxismo los saluda desde su posición afortunada, mientras el antimarxismo trata de anclarse y ponerse a resguardo; trata de asegurarse la exclusiva. En consecuencia, e mplea todos los medios para que la humanidad, arrastrada por la corriente, trate de resguardarse. El marxismo aprovecha el sentido de la historia y acelera con furia. La doctrina marxista, sin embargo, es ingenua. Glorifica el progreso que saciará a sus adeptos. Y el antimarxismo es pura hipocresía: loa los viejos templos mientras los saquea y aprovecha los tiempos modernos en su exclusivo provecho.

V

La fundamentación individualista está en la base del desarrollo técnico que se expresa obviamente en el hecho de que la dirección de todos los organismos, racionalmente estructurados, interdependientes los unos de los otros, se encuentra en manos de un reducido grupo de personas. Esta minoría, que no conoce otros intereses fuera de sí, ignora todo tipo de responsabilidades de orden metafísico y piensa exclusivamente en términos de conveniencia. Sus componentes conforman la función técnica del sistema económico, mientras que las masas conforman la función técnica de las máquinas que manipulan. 

En Des Tieres Fall (Georg Müller), la genial visión técnica del futuro de Reck-Malleczewen, el personaje Grant es un formidable símbolo de estos “señores del mundo” que la técnica ha llevado al poder. Sojuzgado por el ritmo y la fuerza de la máquina que ha inventado, obsesionado por la técnica al tiempo que rechaza la vida, se ha convertido en un gran constructor y en un miserable. Hecatombe de cuerpos humanos. Cantidades ingentes de sustancia biológica derrochada. Comunidad orgánica que se volatiliza. La fraternidad humana se lleva a cabo bajo la forma de un inmenso rebaño de proletarios a cuya cabeza se encuentran unos jefes con un corazón de hielo.

¿Será este el porvenir del mundo americano-europeo, del mundo occidental?  

El hombre occidental, armado de técnicas para someter el orden natural, deberá expiar su crimen sometiéndose a las leyes de la técnica, capaces de triturar todo atisbo de vida.

No es posible parar la ruta victoriosa de la técnica. Los pueblos “atrasados” se sitúan en una posición de dependencia, de tal modo que caen en el juego de las naciones “industrialmente más avanzadas”. En estos últimos años, alguno de estos pueblos, hasta hoy “subdesarrollados”, se han posicionado frente a tal estado de cosas. Los primeros en darse cuenta del peligro han sido los rusos, a los que han seguido turcos y chinos.

Dado el carácter particular de tales pueblos, la situación ha cambiado completamente, produciéndose formas de desarrollo autónomas. Estos pueblos —Rusia a la cabeza— no se limitan a imitar a Occidente. No han asimilado ni su mentalidad ni su manera de ser, haciendo abstracción de sí mismos.

Rusia, como China y Turquía, naciones relativamente jóvenes, ha entrado en contacto con la técnica. Pero el resultado ha sido sorprendente. El pueblo ruso puede aún oponer al constreñimiento de la mecanización su propio peso y una gran fuerza plástica y orgánica. No ha usado su propia sustancia viva sacrificándola al perfeccionamiento del aparato técnico. Se subordinó la técnica en lugar de hacer lo contrario. El poder de la materia orgánica reina sobre el proceso de mecanización, mostrando el camino y la meta, avanzando al mismo tiempo que se seguían las propias normas. Era un poder impregnado de la instintiva sabiduría de la sustancia biológica del pueblo ruso. Esta potencia orgánica ha sido valorada por el Estado ruso y por la autoridad que ejercita. Con mucha energía, mano firme y sin titubeos, se han hecho sólo las concesiones inevitables al espíritu de la técnica. Ello ha traído consecuencias concretas, de forma corajuda e imperturbable, sabiendo rechazar otros aspectos negativos.

El colectivismo se ha llevado a la agricultura, antes que nada, como el sacrificio que era necesario asumir, considerando los efectos revolucionarios que se derivaban de la mecanización. Este acto arbitrario, que eliminaba todo razonamiento ilusorio, permite hoy una autoridad sobre cualesquiera decisiones futuras.

Situando un poder organizativo vivo sobre toda tendencia mecánica de la técnica, la mecanización de Rusia puede llevarse a término bajo las reglas del colectivismo. El empuje individualista del espíritu técnico ha sido frenado y hecho añicos. Nada queda al arbitrio de una minoría anónima. El Estado navega viento en popa. El principio individualista de la técnica está, pues, en absoluta contradicción con la forma colectivista de la vida en Rusia. El arriesgado trabajo de los ingenieros es un buen testimonio de esta oposición. El colectivismo es la forma social que la voluntad orgánica debe adoptar si quiere afirmarse frente a la influencia mortífera de la técnica y limitarla a su mínima expresión

Rusia conservará esta forma de vida colectivista hasta que tenga suficientes reservas de fuerzas vitales capaces de poner freno a las peligrosas tendencias de la técnica. El odio que América y Europa dispensan a Rusia es la protesta del espíritu técnico-individualista que choca contra las barreras de autodefensa orgánicas que impiden completar su labor de destrucción biológica.  

El mundo occidental, en su irresponsabilidad individualista, se siente afrentado y provocado por la existencia de un pueblo que se ha impuesto a través de la severa disciplina de la responsabilidad. 

El demonio de la técnica se siente defraudado: le hubiera gustado que la humanidad entera se inmolara a los pies de su altar. Se retuerce de rabia porque los pueblos del Este no se han puesto a su servicio, obedeciendo a su genio particular. Los sacerdotes católicos, los pastores protestantes y los apóstoles de la civilización hacen de coro a los horribles gruñidos de este demonio.

Fuente
disenso.info                                           [Hespérides, primavera 1995, pp. 83-93]