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viernes, 1 de noviembre de 2013

ERNST JÜNGER Y EUMESWIL




SAMPLES CORAZONESCOS 11

[En cada entrega corazonesca solíamos incluir entre dos y cuatro reseñas de libros y revistas. He elegido, del nº 2/3, esta glosa mía a la obra de Jünger, que considero fundamental para encarar estos tiempos de mierda]
«EUMESWIL» (Ernst Jünger) (Ed. Seix Barral//1980)

«Si amo la libertad sobre todas las cosas todo compromiso es parábola, símbolo (ERNST JÜNGER)

Jünger gusta de estudiar los insectos («la caza sutil», como él la llama). Y estudia a las gentes como si fueran insectos. ¿Esto es culpa de Jünger («glacial, distante, insolidario» -así le califican sus enemigos-) o de las gentes?

Jünger mira el mundo con ojos de águila y su mirada abarca paisajes inmensos, cósmicos. Su amplitud de perspectiva le lleva a ser más historiador que político, más filósofo que activista. Abajo, los insectos reptan en mil mundos diminutos, pendientes exclusivamente de su propia actividad ciega, carentes de toda conciencia universal, absolutizando la parcialidad, regodeándose en el atomismo y obrando armónicamente en tanto que insectos: lo terrible es cuando las gentes se vuelven insectos.

A Jünger le duele ver a sus prójimos como una marabunta más que como una comunidad de personas libres.

Pero es demasiado viejo (luciferinamente viejo -esto es, demasiado sabio-) para utopizar: ha visto el rostro monstruoso de todas las utopías y cómo, al final, la última palabra la acababan teniendo los profetas malditos, incómodos, los antiutopistas (Zamiatin, Huxley, Orwell…). El no puede hablar a las masas (ello es imposible: a las masas solamente se las enardece para luego domarlas) sino a las personas, una por una, a través de páginas íntimas y serenas de diarios, de ensayos breves, de novelas metafísicas. Sin dogmatizar, sin pontificar, poniendo el dedo en la llaga con la suave ironía de un águila milenaria demasiado indómita para figurar en los blasones.

Jünger es el ciudadano alemán soñado por Lassalle para su truncada revolución nacional: aristócrata y campesino, jamás burgués. Dice las verdades para quienes quieran entenderlas: no pretende seducir, le repugna la demagogia. Prefiere el gran drama de la Naturaleza a los melodramas de la civilización (esa jaula dorada que empequeñece a los seres humanos), estudiar y reflexionar sobre el gran libro de la Historia a perder el tiempo con panfletos a la page (los panfletos sólo ganan con la pátina del tiempo y cuanto más rechazados fueron: la chispa del genio se halla precisamente en ese rechazo).

Jünger es un caballero y cree en el honor, en la moral personal, en el amor como conspiración de dos contra el mundo. Su amplísima visión le permite reconocer el profundo, inalienable valor de la Libertad. En su larga experiencia ha aprendido a desconfiar de quienes contaminan honor, moral y amor con falsas generalidades, con banderías.

Un poco de atención a la fisonomía: Jünger posee una belleza inmarchitable, natural, de animal, árbol o roca. Una belleza agreste, opuesta en lo absoluto a la artificiosidad decadente que hoy tanto se estila. Una belleza que se acerca a la consunción con duro hieratismo medieval y no con blanda putrefacción helenística. Una belleza en la que el carácter imprime su sello a la carne y no a la inversa.

Pero atención: Jünger es todo Jünger. Los neoliberales snobs que se sienten cómodos con su arquetipo último del Anarca se enteran tan poco de qué va la vaina como los totalitarios que pretenden reducir a nuestro hombre a sus primeros ensayos («El trabajador», «La movilización total»). Tal vez la posición más justa para un profano que desee iniciarse en este autor sería partir de su ensayo más equilibrado, tanto cronológica como temáticamente, «La emboscadura», y, desde ahí, atendiendo a sus rasgos biográficos, acercarse al Jünger más beligerante de los 20 y primeros 30 y al último Jünger, más escéptico y amigo de soledades. Entre medias, eslabones precisos y preciosos («Sobre los acantilados de mármol», «Abejas de cristal», «Heliópolis»…).

Al final, el Anarca ha de entenderse como la suma de toda una vida, como implicado en el contexto de un continuum, no disociado como una traición al pasado, una conversión o un pendulazo. Jünger es demasiado implacable en su coherencia para conversiones o pendulazos: recordemos que, entre las acotaciones a «El trabajador» y su «Eumeswil» no pasa demasiado margen de tiempo. El Jünger anciano dialoga con su juventud sin acritudes, sin repudios, enriqueciendo el brío inicial con el tesoro acumulado de su experiencia. 

Por ello, todo intento por parte de neoliberales o de totalitarios, de hormigas humanas de toda laya, de reducir a Jünger a su minúscula esfera está condenado de antemano al fracaso.

Porque con Jünger se vuela alto.

«Hoy día sólo puede vivir quien ya no crea en un happy end, quien haya renunciado a él a sabiendas. No existe un siglo feliz, pero sí existe el instante de la dicha y existe la libertad del momento.» (ERNST JÜNGER)
                                                      Fernando Márquez "El zurdo" 
Fuente
pieldelobo                                                           

Otras notas...

Aunque las diferencias de estilo con los grandes movimientos totalitarios que caracterizaron el siglo XX son obvias, no es necesario ser un adivino para entender que Occidente camina directo a una época de ley y orden en la que los logros económicos se van a imponer (por la fuerza si es necesario) sobre los derechos ciudadanos: va a imperar  la inmemorial política del palo y la zanahoria en la que el palo estará forrado de seda y la zanahoria premiará a quienes vivan de acuerdo con lo que quienes mandan consideren políticamente correcto.
 Visto así, y aunque entre otras cosas también sea un tratado de filosofía política y un excurso sobre la entomología y la botánica, Eumeswil parece un tratado de supervivencia para la época que se nos viene encima, y que puede durar un montón de años más. 
Entresaco unas cuantas citas:
 “Soy un anarca no porque desdeñe la autoridad sino porque la necesito”.
“ El anarca no es el antagonista del monarca sino su polo contrario, algo a lo que el poder del monarca no llega…No es el adversario sino su correspondencia”.
“El anarca no está a favor ni en contra de la ley. Aunque no la reconoce, prefiere conocerla”.
“El paso más rudimentario hacia la libertad es liberarse de toda servidumbre [creencia] política”.
“El hombre no debería ser amigo del sol sino el sol mismo, y eso es lo que es. Su error consiste en no reconocer cuál es su lugar y, por ende, sus derechos”.
 En el caso concreto de España, el socialismo que ahora se va no ha sido capaz defender los derechos de las personas como prometía. Y la derecha que viene, tan preocupada como siempre por la salud de la economía, se va a ocupar primordialmente de ésta aplicando los métodos habituales en ella. 
De manera que más vale ir  conociendo la maquinaria, los delirios y el simbolismo del poder a fin de  aprender a sobrevivir a él  desde la premisa de la individualidad y el exilio interior. 
Y en ese sentido Eumeswil debiera ser una especie de libro de cabecera para todos.-
         Javier Fernández de Castro                                                 

jueves, 31 de octubre de 2013

SANTA BÁRBARA BENDITA



"Sólo quiero que al cerrar los ojos vean los ataúdes"

Gritos y lágrimas que se han repetido en el interior del pabellón donde el Obispo de León ofició el sepelio por las seis vidas que, según lamentó, han sido brutalmente rotas causando un dolor indecible a sus familias. Al término, amigos y familiares exigieron justicia y confiaron en tener con el tiempo “una respuesta de lo que allí sucedió, ya sea de Dios o de las autoridades pero necesitamos una respuesta”.

Simple pero desgarradora petición a la que se sumó otra familiar de los mineros fallecidos que pidió a Dios que perdone a los responsables del trágico suceso. “Sólo espero que cuando cierren los ojos no puedan descansar y vean estos ataúdes. Y al director que dijo que los mineros no tenían cojones a meterse por algún sitio que vea ahora lo valientes y los cojones que tenían. No le queremos en la zona, váyase”.

Una intervención que despertó los aplausos y las lágrimas de las decenas de amigos, compañeros y vecinos que siguieron el sepelio fuera de un abarrotado pabellón y que todavía no se podía explicar lo ocurrido en la fatídica mañana de este pasado lunes.

Junto a ellos, numerosos representantes políticos nacionales y autonómicos, entre ellos el presidente de la Junta de Castilla y León, que con completa entereza aguantó los gritos y los reproches de algunos de los mineros que no pudieron ocultar la rabia contenida contra la clase política.

Fuente                                                  GLORIA Y HONOR A NUESTROS MINEROS

miércoles, 30 de octubre de 2013

UN ALGODÓN ENTRE DOS CRISTALES



Reflexiones sobre la Nueva Crisis Argentino Uruguaya
Hemos asistidos preocupados y angustiados en estos últimos días, ante una nueva escalada en la persistente crisis en relación al grado de contaminación, su verdadero impacto en Gualeguaychú, de la finlandesa Botnia. La autorización del Presidente Mujica a aumentar la producción produjo la reacción argentina. Nosotros trataremos de realizar un análisis que no nos encierre en límites no conducentes a la verdadera batalla central, que es la segunda independencia de América Latina.
Sin ser técnicos en la materia, podemos desde el sentido común, decir que la anunciada “catástrofe” contaminante no se produjo, y  ello sin embargo, no implica desligar al Estado uruguayo de exigirle a la empresa cumplimiento estricto de normas. Existen mecanismos, si internalizamos el tiempo histórico que vivimos, repetimos la segunda independencia, desde el Mercosur, Unasur, Celac y hasta incluso el mismísimo Papa Francisco, teniendo el antecedente de Juan Pablo II  con respecto al canal de Beagle.
Nada más erróneo que recurrir en esta hora al Tribunal Internacional de la Haya. Y esto, nos obliga a analizar el conflicto desde una arista geopolítica, y para nosotros, esto nos dirige al continentalismo de Juan Domingo Perón.
El Uruguay es hijo de la derrota de la Confederación de Artigas. El Estado uruguayo nace en 1828 como un invento ingles a través de Lord Ponsonby, embajador inglés en Buenos Aires. Artigas lo vio en su largo destierro en Paraguay y dijo su sentencia inmortal: “Ya no tengo patria”.
El Uruguay como Estado tapón, “un algodón entre dos cristales” lo dijo Ponsonby , tuvo siempre la función, derrotado Artigas, de hacer de punta de lanza del imperio inglés y dividir Argentina y Brasil. El Uruguay existe porque no pudo ganar, la Provincia Oriental, esto debe quedar claro. Más aún, la Guerra de la Triple Alianza, es decir de la Triple Infamia como llamó Alberdi, empezó con la invasión a Montevideo de Venancio Flores -financiado por Mitre y los ingleses desde Buenos Aires- en 1865 y el bombardeo abierto a la heroica Paysandú de Leandro Gómez, en la cual los hermanos José y Rafael Hernández estuvieron defendiéndola como muchísimos hoy argentinos, y que obligó al Mariscal Francisco Solano López a intervenir porque se rompía el equilibrio del Plata. Este fue, el origen del más grande genocidio que ocurrió en nuestras tierras contra el heroico pueblo paraguayo que terminó con la vida del Mariscal el 1 de Mayo de 1870 en Cerro Corá, cuando balbuceó en su camino a la inmortalidad “muero con mi patria”.
El octubre peronista únicamente es entendible, por las luchas de Luis Alberto de Herrera -caudillo del Partido Nacional Blanco- de origen federal, artiguista y de Oribe, y las famosas interpelaciones de Eduardo Víctor Haedo en el Congreso, para evitar la Doctrina Rodríguez Larreta del canciller uruguayo, que consistía, para decirlo en una palabra, convertir a Montevideo en una base militar norteamericana para invadir la Argentina. Gracias a los hijos de Artigas, el peronismo se encarnó en la historia. Y Perón lo sabía tanto que admiraba a Luis Alberto de Herrera y a Eduardo Víctor Haedo, ambos del Partido Nacional Blanco. El pensador argentino oriental Albero Methol Ferré, siempre advertía sobre la importancia geopolítica de Montevideo en épocas del Virreinato, que su puerto dependía directamente del almirantazgo español, por su proyección atlántica, el paso interoceánico y las Malvinas. Montevideo es una ciudad puerto fundada en la segunda mitad del siglo XVIII.
Esta aparente introducción nos lleva en verdad a contextualizar, que estamos ante un grave problema. Pensamos que el canciller Timerman desconoce absolutamente lo planteado. Y tenemos la obligación de ir a Perón.
En el año 1973 cuando teníamos un viejo diferendo limítrofe con el Uruguay, Carlos Fernández Pardo y Leopoldo Frenkel nos dicen en su notable libro Perón. La Unidad Nacional entre el conflicto y la reconstrucción (1971-1974) -Ed. Del Copista. Córdoba. Argentina. 2004-  que el líder justicialista exigió llegar a un acuerdo si o si, y manifestó que “el Tratado lo firmaremos en Buenos Aires, en el medio del Río de la Plata o en el Uruguay, si me invitan” (pág. 240). Y así nace el Tratado del Río de la Plata firmado en noviembre de 1973, y Perón viajó a Montevideo. Más aún, Perón le dijo a Bordaberry en Montevideo que había que borrar las fronteras. (pág. 242)
Un año antes, en el diario “La Opinión” de Buenos Aires, el 21 de diciembre de 1972, Perón había dirigido un mensaje a los argentinos y demás latinoamericanos donde se refería a la falta de presencia argentina en el proceso que se denominaba la “Segunda Independencia de América Latina”. (pág. 244) La advertencia de Perón nos retumba o nos debe retumbar en los oídos. Estamos convencidos que el canciller argentino Timerman ignora por completo lo antedicho.
Con respecto a la cuestión clave de la existencia y gravedad de contaminación o no, debemos tener presente esta clave geopolítica del Perón verdadero. Del que planteó la cuestión ambiental siendo un precursor pero no hizo del ecologismo un fundamentalismo ideológico, porque desvía, fragmenta el todo. 

La discusión debe ser abierta, científica, bajo este paraguas del continentalismo.
Por eso, coincidimos con el prestigioso sociólogo norteamericano James Petras, cuando alerta y saca a la luz la función que cumplen las ONG -muchas vinculadas al fundamentalismo ecológico- en América Latina dentro del papel que les ha asignado el neoliberalismo. De cómo detrás de una aparente solidaridad se esconden sus fines  tendientes a lograr la desestructuración de los pueblos dominados (http://www.servicioskoinomia.org/relat/207.htm). 

En el duro alegato de James Petras contra el accionar de las ONG, sostiene que normalmente los ideólogos de las ONG contraponen el poder estatal al poder local. El poder estatal al ser “arbitrario” desarrolla intereses distintos al de la ciudadanía. La contraposición de los poderes estatal y local ha sido utilizada para justificar el papel de las ONG como intermediarios entre organizaciones locales, donantes liberales extranjeros -BM, Europa y EE.UU- y los gobiernos.
El punto político importante es que las ONG despolitizaron sectores de la población -los sectores medios en especial-. No poseen programas sino consignas “apolíticas”. El efecto final es la fragmentación y la desunión, alerta Petras. Y nosotros agregamos, que las ONG ambientalistas como Greenpeace han tenido un sin fin de conductas sospechosas en numerosos países, con consignas impregnadas de ecologismo y no de de desarrollo sustentable. Por eso, debemos estar muy atentos para no ir a la desunión.
En lo que hace al sistema político uruguayo, el peor error consiste en etiquetarlo entre “progresismo” y “conservadores” o “izquierda” y “derecha” a-históricamente y en forma dogmática.
Alertamos, que el desconocimiento de Timerman, cumple la función de tirarle en bandeja el argumento que desde hace tiempo viene buscando Tabaré Vázquez, que será posiblemente el próximo presidente uruguayo. Éste quiere un TLC con EE.UU e incluso habló con Condoleezza Rice, para invadir la Argentina si era necesario. O sea, aliarse con los halcones norteamericanos. Y esto se explica, porque Tabaré es hijo político del Partido Socialista uruguayo de Emillio Frugoni -el equivalente a Juan B. Justo de la Argentina-, un partido europeo y anti-latinoamericano. Anti Vivian Trías así como en Argentina, anti Manuel Ugarte.
Y es el sector mayoritario del Frente Amplio. Y una base militar o un TLC del Uruguay implica por su ubicación geopolítica un infarto masivo a la segunda independencia. Aconsejamos modestamente a Timerman que estudie aunque sea un poco la política latinoamericana.
Si esto no ocurrió, es gracias a José Mujica. La Argentina y los que pensamos el horizonte continentalista mucho más, le debemos mucho al caudillo uruguayo. Porque Mujica es una excepcionalidad histórica en el Frente Amplio. 

Su origen político es blanco, herrerista y su pensamiento es minoritario dentro del Frente Amplio. Si hubo oposición a Mujica y boicot a sus políticas internas y de integración, fueron de parte del Frente Amplio o sea del Partido Socialista, o sea por la versión moderna de Frugoni, el prolijo  Dr. Tabaré Vázquez. La excepcionalidad de Mujica consistió, en que siendo su pensamiento marginal dentro del Frente Amplio, su carisma lo llevó a la presidencia. Pero desde el propio Frente se lo jaqueó y especialmente, en su política de vecindad con la Argentina, donde dejó todo su capital político.
En un momento en que EE.UU quiere que seamos el patio trasero como lo textualmente el Secretario de Estado de Obama, John Kerry, la única política es la política internacional. Y esto tiene una clave: Juan Domingo Perón y su alerta máxima “o UNIDOS o DOMINADOS”. Pedimos al canciller lo lea, y a todos los argentinos a que sepamos diferenciar lo principal de lo secundario. No habrá otra posibilidad.
                                   Miguel Angel Barrios
Fuente                        Doctor en Educación y Ciencia Política

martes, 29 de octubre de 2013

PUTIN EN EL CLUB VALDAI


Si éstos callan, hablarán las piedras

No será quizás un nuevo Teodosio, pero las palabras del presidente ruso Vladimir Putin en el foro internacional Club Valdai -el pasado 19 de setiembre, ante politólogos de su nación y extranjeros- dejan el ánimo renovado (el texto completo en inglés,video). 
De sobra nos consta a todos que si la religión, por ventura, aparece hoy en el discurso de algún estadista, es a los fines de estrecharle aún más el cerco, de avanzar un paso más en la separación de la Iglesia y el Estado y en la restricción de toda manifestación pública del culto.
Fue san Gregorio VII quien empleó el símil de los dos ojos para referirse a las dos espadas: el poder secular y el sacro, que deben -como los órganos de la vista- iluminar y conducir al fin último sobrenatural a los hombres que están bajo su jurisdicción. Gobernantes apóstatas y papa "rotario de honor" urgen, por ello mismo, el recurso discrecional al colirio ofrecido por el ángel de Laodicea. 
Bienvenido pues este adarme, si no de religiosidad explícita, al menos de sentido común que nos llega desde el remoto Novgorod, aquella región que el propio Putin llamó el «centro espiritual, ya que no geográfico, de Rusia». 
Bienvenida la sensatez de quien dirige la única nación que puede acaso detener la expansión degenerativa de Occidente, fijándole unas fronteras al «mundo unipolar» y fundando la resistencia sobre premisas veraces. 
Enhorabuena que haya un gobernante que recuerde que no vivimos en un mundo de puros contemporáneos, sino que contamos también con antepasados y descendientes. 

He aquí una traducción parcial del texto en cuestión:
Necesitamos hoy nuevas estrategias para preservar nuestra identidad en un mundo de rápidos cambios, un mundo que devino más abierto, transparente e interdependiente. Para nosotros (y estoy hablando sobre los rusos y Rusia), cuestiones como quiénes somos y qué queremos ser son cada vez más relevantes en nuestra sociedad. Hemos dejado atrás la ideología soviética, y no habrá retorno. Partidarios de un conservadurismo básico que idealizan la Rusia anterior a 1917 parecen estar igualmente lejos de la realidad, del mismo modo que los adeptos a un extremo liberalismo al estilo occidental.
Es evidente que es imposible ir hacia adelante sin una autodeterminación espiritual, cultural y nacional. Sin éstas no seremos capaces de resistir los retos internos y externos, ni podremos sobrellevar las competencias globales. Y hoy vemos un nuevo giro en estas competencias. El mundo se está volviendo más rígido, y a menudo renuncia no sólo al derecho internacional, sino incluso a la elemental decencia.
Entendemos también que la identidad y la idea nacional no pueden ser impuestas desde arriba, no pueden fundarse en un monopolio ideológico. Una construcción tal es muy inestable y vulnerable; conocemos esto por experiencia personal. Esto no tiene futuro en el mundo moderno. Necesitamos creatividad histórica, una síntesis de las mejores ideas y prácticas nacionales, una comprensión de nuestras tradiciones culturales, espirituales y políticas desde diferentes puntos de vista, y comprender que la identidad nacional no es algo rígido que perdurará por siempre, sino más bien un organismo viviente.
Otro serio desafío para la identidad de Rusia está relacionado con los eventos que tienen lugar en el mundo. Acá se encuentran la política extranjera y el aspecto moral. Podemos apreciar cómo muchas de las naciones euro-atlánticas están rechazando sus raíces, incluyendo los valores cristianos que constituyen el fundamento de la civilización occidental. Están negando los principios morales y toda identidad tradicional: nacional, cultural, religiosa e incluso sexual. Están implementando políticas que equiparan las familias numerosas con las parejas del mismo sexo, la fe en Dios con la fe en Satanás.
Los excesos de la corrección política alcanzaron un punto tal que la gente habla en serio acerca de registrar partidos políticos cuya aspiración es promover la pedofilia. La gente en muchas naciones europeas se siente avergonzada o temerosa de hablar de su filiación religiosa. Las fiestas religiosas son abolidas o bien toman un nombre distinto; su significado permanece oculto, tanto como su origen moral. Y se está tratando de exportar agresivamente este modelo a todo el mundo. Estoy convencido de que esto abre un camino directo a la degradación y al primitivismo, acabando en una profunda crisis demográfica y moral.
¿Qué otra cosa mejor que la pérdida de la capacidad de reproducirse puede ofrecer el testimonio de la crisis moral que enfrenta una sociedad humana? Hoy día casi todas las naciones desarrolladas están incapacitadas para perpetuarse, incluso con la ayuda de la inmigración. Sin los valores incorporados del cristianismo y de las otras religiones históricas, sin las normas de moralidad que tomaron forma a lo largo de milenios, los pueblos perderán inevitablemente su dignidad humana.
Al mismo tiempo, notamos intentos por hacer revivir de alguna manera un modelo estandarizado de mundo unipolar y de ofuscar las instituciones de derecho internacional y la soberanía nacional. Un tal mundo unipolar y estandarizado no requiere Estados soberanos: requiere vasallos. En un sentido histórico, esto equivale al reniego de la propia identidad, a la diversidad del mundo donada por Dios.
En la memoria de santa Teresa del Niño Jesús, gústanos recordar aquellas palabras que le atribuyen como pronunciadas en su lecho de muerte, y que bien podríamos hacer nuestra jaculatoria: «¡cuánto quisiera vivir en los días del Anticristo, para poder combatirlo con la verdad!».
Fuente                                      Vladimir Putin

lunes, 28 de octubre de 2013

ALAIN DE BENOIST EN ESPAÑOL


Más allá de la derecha y de la izquierda
Alain de Benoist es un pensador que a nadie deja indiferente. 

Como señala Tommaso Visone, pocos autores, a partir de la segunda mitad del siglo XX, han sido tan debatidos, incomprendidos, odiados, apreciados, por sus críticos y seguidores, como Alain de Benoist, intelectual atípico, escritor políticamente incorrecto, versátil e incansable ensayista.
O, por utilizar la afortunada fórmula de Diego L. Sanromán, “un intelectual ubicuo e hiperactivo”. Su prolífica actividad —que transcurre desde finales de la década de los 60 del pasado siglo hasta hoy día—, su inclasificable ideología —más allá de la derecha y de la izquierda— y su pensamiento pluridimensional —filosofía, historia, política, sociología, ecología, economía—, así como el hecho de constituir un inacabable foco de sentimientos encontrados, odios viscerales y pasiones incondicionales, siempre me recuerda a otros escritores malditos, como Ernst Jünger y Carl Schmitt.
Miembro fundador de la agrupación francesa GRECE en 1968 (Groupement de recherche et d'etude pour la civilisation européenne), núcleo central de la —denominada por sus enemigos— Nouvelle Droite (Nueva Derecha), pronto se constituye en torno al autor una auténtica escuela de pensamiento dirigida a la renovación ideológica de una derecha radical europea que había quedado deslegitimada por la derrota de los fascismos. En el interior de esa profunda crisis institucional y doctrinal, emerge la figura de Alain de Benoist, auténtico animador y teórico del movimiento néodroitier, como el exponente más claro de dicha regeneración en un intento por la superación de la dicotomía izquierda/derecha y la crítica de la modernidad en clave revolucionario-conservadora, apoyándose su argumentación en las obras fundamentales de Heidegger y Schmitt (y otros autores de la Konservative Revolutionalemana, desde los nacional-revolucionarios hasta los nacional-bolcheviques) y en las de autores franceses como Louis Dumont, Henri Coston, Dominique Venner y Louis Rougier, entre otros.
Si bien el GRECE no es el primer intento de renovación profunda del pensamiento de la derecha radical europea, sí que constituye, sin duda alguna, el movimiento más original y prolífico de los producidos después de la segunda parte de la guerra civil europea, especialmente, por su objetivo de arrebatar a la izquierda sus espacios políticos y doctrinales que la hacían dominar la hegemonía cultural según la teoría gramsciana. 
Parecía tratarse de una resurrección posmoderna, metapolítica y transversal del Juni Klub de Moeller van den Bruck. Un movimiento “neoderechista”, abierto al debate con la nueva izquierda más inquieta, y muy crítico con el pensamiento de la derecha tradicional, fuera católica o liberal. Se aspiraba, desde luego, a constituir un movimiento ideológico al servicio del renacimiento de la identidad europea, en plena decadencia por la presión del americanismo (liberal-capitalista) y el extinto sovietismo (igualitario-comunista): entonces, el enemigo era precisamente el sistema occidental, fruto de estas ideologías igualitarias y universalistas generadas por el monoteísmo judeo-cristiano, del que Europa, unida al Tercer Mundo, debía descolonizarse por imperativo histórico.
Lo cierto es que Alain de Benoist y su escuela de pensamiento néodroitier, a pesar de los furibundos ataques mediáticos, de las traiciones internas y de las traumáticas escisiones (Guillaume Faye, Robert Steuckers, Pierre Vial), continúa al frente de la vanguardia ideológica en Europa. Se mantienen las líneas de elaboración doctrinal en las revistas Éléments Nouvelle Ecole y se refuerza el rico debate con la izquierda intelectual en la revista Krisis (ecologistas, excomunistas, anti-utilitaristas del Mauss, comunitaristas anti-liberales, no-conformistas, etc.), un fructífero diálogo al estilo nacional-bolchevique que hubiera hecho las delicias de Niekisch o Paetel, pero que implica su alejamiento del GRECE y el ataque de las paleo-derechas europeas. 
Pero Alain de Benoist sigue ahí, impertérrito, dando que hablar, septuagenario con una sorprendente vitalidad intelectual, siempre indagando sobre el misterio de lo político y siempre huyendo de la política, por más que ciertos sectores supra-derechistas hayan intentado ganarlo para su causa perdida: sintiéndose incapaces para lograrlo, intentaron también —sin conseguirlo—  apropiarse indebidamente de su pensamiento. Lo mismo sucedió con Nietzsche.
El carácter originaria y abiertamente polémico de la Nouvelle Droite ha provocado la pérdida irreversible de ciertos apoyos sin los cuales ninguna iniciativa metapolítica puede prosperar, pero, a cambio, le ha dotado de una novedad y una receptividad asombrosas en el mundo intelectual, lo que explica las profundas transformaciones y modificaciones que, de la mano sabia —aunque estratégicamente divagante— de Alain de Benoist, ha desarrollado su pensamiento en algunos de sus aspectos fundamentales. 
La ND etno-nacionalista, bio-culturalista, indo-europeísta y anti-democrática se ha convertido, en palabras de Charles Champetier, en comunitarista, radical-democrática, europeísta y neopagana, un posmodernismo neoderechista que resume su posición en el tercermundismo diferencialista que apuesta por una Europafáustica, plural y diversa. ¿Se trata sólo —se pregunta Taguieff— de una evolución doctrinal orgánica o de una estrategia de adaptación al nuevo contexto político-cultural? ¿No se trata, más bien, de buscar nuevos horizontes micro-ideológicospara dar respuesta esférica a los nuevos retos de la globalización del imperio mesiánico americanomorfo?
En todo caso, Alain de Benoist es un escritor prolífico, autor de una obra ensayística y periodística que parece no tener límites y que, por su originalidad y profundidad, merece ser conocida por el público lector español (remitimos al sitiowww.alaindebenoist.com). Para iniciar una lectura progresiva de la ingente obra del autor, recomendamos Vu de droite (1977) —obra por la que recibió el Premio de ensayo de la Academie Française, y Les idées á l'endroit (1979), publicada en español por Planeta en 1982 bajo el título La nueva derecha—. No obstante, la obra benoistiana comprende más de 50 libros y 3.000 artículos —prácticamente inéditos en lengua española, si no fuera por las traducciones del escritor mexicano José Antonio Hernández García y los libros que más adelante se indican— a lo largo de los cuales puede examinarse su evolución ideológica y sus innovaciones filosóficas. Alain de Benoist es, por sí solo, una auténtica escuela de pensamiento. Sin olvidar a Jean-Claude Valla, Robert Steuckers, Guillaume Faye, Luc Pauwels, Michel Marmin y Charles Champetier, nuestro autor ocupa, sin ninguna duda, el beneficio de la centralidad doctrinal en la nueva revolución conservadora europea.
Con las lógicas reservas que impone el transcurso del tiempo, la evolución ideológica y la madurez intelectual de un pensador como Alain de Benoist, recuerdo cómo la lectura de la edición española de Les idées à l'endroit supuso todo un descubrimiento. Para aquellos que nos encontrábamos en plena efervescencia juvenil, inmersos en la dinámica de las nuevas generaciones de un proyecto político y dedicados a iniciativas editoriales de carácter periódico, guiados por prometedores políticos —luego defenestrados— y brillantes periodistas —hoy denostados—, aquel feliz descubrimiento supuso un hito en nuestras vidas: ya no volveríamos a ser como antes. No podíamos adivinar, ni siquiera intuir, que aquellas ideas con las que pretendíamos alcanzar la hegemonía cultural y el poder político acabarían –una vez destruido el fascismo y desterrado el comunismo— sepultadas por el maldito neoliberalismo contra el que nos habíamos conjurado combatir.
Pero incluso hoy en día, Alain de Benoist colabora habitualmente en una amplia red de publicaciones en Europa y América. En España, sin embargo, la recepción de su obra ha sido mínima. Además de los libros que se enumeran ad infra, podemos rastrear artículos del autor en las desaparecidas revistas Punto y Coma y Hespérides, en este mismo periódico digital, El Manifiesto, en las revistas en papel Nihil Obstat Empresas Políticas y en la revista electrónica Elementos. En el ámbito editorial, el interés actual parece reservado a Ediciones Áltera y Nueva RepúblicaLas revistas y libros descatalogados pueden adquirirse todavía en sitios como Librópolis[iberlibro.com/libropolis-madrid].
 Visto el panorama, y con el solo objetivo de difundir los textos en español de y sobre Alain de Benoist, el director de la revista electrónicaElementos de Metapolítica para una Civilización Europea, Sebastian J. Lorenz,ha creado el sitio Benoistiana-Alain de Benoist en español

Leer+ [http://benoistiana-alaindebenoist.blogspot.com.es/]. 
Una buena noticia para los que nos vimos privados de aprender la lingua franca adoptada por Cioran, sustituida por la imperium lingua de los corsarios angloamericanos.
Fuente
elmanifiesto
BIBLIOGRAFÍA EN ESPAÑOL
De Alain de Benoist:
-          La nueva derecha. Alain de Benoist. Planeta, Madrid, 1982.
-          Las ideas de la Nueva Derecha. Una respuesta al colonialismo cultural. Alain de Benoist y Guillaume Faye. Introducción de Carlos Pinedo. Nuevo Arte Thor, colección El Laberinto, Barcelona, 1986.
-          Ernst Jünger y el Trabajador. Una trayectoria vital e intelectual entre los dioses y los titanes. Alain de Benoist. Prólogo de José Luis Ontiveros. Ediciones Barbarroja, Colección DisidenciaS, 1995.
-          Manifiesto: la Nueva Derecha del año 2000. Alain de Benoist y Charles Champetier. 2000.
-          ¿Cómo se puede ser pagano? Alain de Benoist. Ediciones Nueva República, Barcelona, 2004.
-          Comunismo y nazismo. 25 reflexiones sobre el totalitarismo en el siglo XX. Alain de Benoist. Ed. Áltera, Madrid, 2005.
-          La idea de Imperio y otros estudios. Alain de Benoist, Luc Pauwels, Xavier Marchand. Traducción y notas de Néstor L. Montezanti. Universidad Nacional del Sur (Ediuns) Bahía Blanca, 2006.
-          El derecho actual, mínima moralia, y el problema del positivismo jurídico. Julien Freund. Alain de Benoist y Norberto Bobbio. Universidad Nacional del Sur (Ediuns) Bahía Blanca, 2008.
-          ¡Mañana, el decrecimiento! Pensar la ecología hasta sus últimas consecuencias. Alain de Benoist. Ed. Identidad, 2009.
-          Más allá de la derecha y de la izquierda. Alain de Benoist. Antalogía general. Presentación de Javier Ruiz Portella y Alejandro Salvatierrra. Ed. Áltera, Madrid, 2010.
-          ¿Es un problema la democracia? Alain de Benoist. Ed. Nueva República, Barcelona, 2013.
Sobre Alain de Benoist:
-          Los fundamentos filosóficos de la Nueva Derecha francesa. Michael Torigian, Último Reducto, 1999.
-          La Nueva derecha.Cuarenta años de agitación metapolítica. Diego L.Sanromán. CIS, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid, 2008.
-          Disidencia perfecta. La Nueva derecha y la batalla de las ideas. Rodrigo Agulló, Ed. Áltera, Madrid, 2011.

domingo, 27 de octubre de 2013

LA VIA CATALANA



12-O 2013: enseñanza y balance

Después de que el pasado 11-S la “vía independentista” formara una cadena humana desde la frontera francesa hasta Vinaroz, existía expectación por ver cómo sería la respuesta “estatalista”. Lo ocurrido ayer 12-O en Barcelona es lo que esperábamos y confirma nuestro análisis.
El pasado 11-S demostró demasiado claramente que los independentistas carecían de “fuerza social” suficiente como para arrastrar una escisión de Cataluña del resto de España. 

Cuando decimos “fuerza social” queremos decir, seguimiento y apoyo por parte de la población. El nacionalismo, por su naturaleza, solamente puede progresar en sectores de la población catalanoparlantes; un 35% de la población catalana utiliza habitualmente esta lengua como vehículo de expresión, así pues, digan lo que digan las encuestas más o menos maquilladas por la Generalitat o pagadas con cargo a sus presupuestos, la “fuerza social” del independentismo catalán deben ser, como mínimo, inferior al 30% (si tenemos en cuenta que hay un cierto número de catalanes que se expresan en esta lengua que, por unos u otros motivos, están desvinculados del independentismo). 

Con un tercio de la población no se puede alcanzar una meta que solamente sería realizable mediante un amplio consenso. Y, aún en ese 30% habría que aludir a fanáticos independentistas, independentistas moderados, nacionalistas, catalanistas y federalistas…
La manifestación del 11-S se realizó en forma de “cadena” por dos rezones: por el elemento emotivo que implica el darse la mano y que sirvió para galvanizar a los que creen que el independentismo es la solución para Cataluña y porque el año anterior, imprudentemente, los medios de comunicación pagados por la Generalitat dieron como cifra de asistentes a la manifestación en la misma fecha ¡hasta 1.500.000 de personas! Era evidente que si este año se daba una cifra menor, parecería un fracaso y una cifra mayor aumentaría la sensación de bluf.
En nuestra opinión, el independentismo catalán está “echando los restos”. 

Tocó techo y ahora sólo le queda remitir. El momento histórico de ese “techo” fue el 11-S de 2012. Desde entonces, el panorama, lejos de aclararse, se va oscureciendo para el indepentismo. En 2012 se podía hablar de “Cataluña, nuevo Estado europeo”, hoy ya no. En 2012 se podía pensar en la integridad y honorabilidad de las propuestas nacionalistas, luego vinieron los procesamientos e imputaciones en el entorno de la familia Pujol, los casos de corrupción y la sensación, que incluso alberga ERC, de que sus parteners independentistas de CiU son carne de presidio y corruptos vocacionales. Las organizaciones independentistas subsidiadas pisaron el acelerador y exigieron a sus bases militantes una tarea mucho mayor de la que están en condiciones de realizar y que, sin duda, no habría logrado movilizaciones apreciables, de no ser por los “almogávares mediáticos” al servicio de la Generalitat y por la constante inyección de fondos.
Artur Mas se encuentra indeciso entre pasar a la historia como el “segundo Companys” (con tránsito por un penal, incluido) o bien seguir su vocación de ser un “Pujol con cara de póker” especializado en extorsionar al gobierno central, llevándose, por supuesto, su comisión correspondiente. Todo induce a pensar que el realismo impuesto en la Plaza de San Jaime lleva a la segunda opción. El gasto de 5 millones de euros en plena crisis para comprar urnas electorales y diseñar un sistema de recuento electrónico parece el último “farol” de un jugador angustiado por la calidad de sus cartas. 

Porque lo que Artur Mas desea y ha deseado siempre, no es la independencia, sino una situación en la que la Generalitat tenga las llaves de la caja y todas las ventajas de un Estado económicamente independiente (que nadie fiscalice sus gastos, que nadie le exija solidaridad inter-territorial y que pague solamente un “alquiler” por las infraestructuras creadas por el Estado en Cataluña) y ninguno de los inconvenientes que implica la independencia (negociar con la UE, negociación imposible mientras España mantuviera el veto, mantenimiento de fuerzas armadas, presencia en organismos internacionales con el pago de cuotas subsiguiente, etc.).
Por otra parte, la imposibilidad de fijar una fecha para el referendo hace que las tensiones entre CiU y ERC aumenten e incluso en el interior de CiU la crispación entre las dos siglas que componen esta coalición es cada vez más notable. UDC está más con la “tercera vía” del PSC (organización que está acelerando su auto extinción) que con las tesis de CDC y, por otra parte, el “federalismo” del PSC no convence a los nacionalistas que abominan de un “Estado Federal” en el que todas las partes tendrían los mismos derechos. Sin olvidar, que el tránsito del PSC a las tesis independentistas, implicaría el corte de vínculos con el PSOE. Así pues, el panorama del nacionalismo, del independentismo y de la “tercera vía”, no puede ser más complejo.
Entre las fuerzas estatalistas las cosas tampoco van mucho mejor. 

La última carta de Alicia Sánchez-Camacho para evidenciar que “trabaja por Cataluña”, pidiendo más dotación fiscal, ha sido rechazada bruscamente por Génova 5. Su partido no avanza y da la sensación de estancamiento e incluso de confusión interior. Ciutadans, por su parte, crece y atrae simpatías, especialmente porque carece de vínculos con el gobierno de Madrid (a diferencia del PPC) y de responsabilidad en la mala gestión de la crisis económica. Por otra parte, C’s está evidentemente royendo la base electoral del PSC y, de seguir así este partido, en las próximas convocatorias electoral ya no se podrá hablar de que siga “royendo”, sino de asestar “zarpazos” al desmantelado PSC, especialmente en el cinturón industrial de Barcelona.
Con todo, la manifestación de Plaza de Cataluña evidenció que, sin haber grandes masas, la asistencia, fue superior a la del año anterior, lo que evidencia que el pueblo castellanoparlante de Cataluña, quienes se quieren “catalanes y españoles”, van perdiendo el miedo a salir a la calle y cada vez se muestra más hostil y militante ante las salidas de tono independentistas. 

Las mismas cifras de asistentes a la manifestación son significativas: oscilan entre 30.000 y 160.000. Lo sorprendente es que las fuentes de la Guardia Urbana que el año anterior indicaron 6.000 asistentes, este año aluden a 30.000. Por lo demás, las cifras de asistentes a este tipo de eventos, no son decisivas, indican solamente tendencias y “correlaciones de fuerzas” sociales y las dadas entre el 11-S y el 12-O indican:
1) que el independentismo remite por advertir cada vez sectores más amplios de la sociedad catalana que la independencia vale solamente como salida utópica, pero que no hay en ella ni pizca de realismo.
2) que el “españolismo” crece a pesar de que dista mucho de haber conseguido movilizar al grueso de sus efectivos, sin duda por la excesiva presencia de partidos en la convocatoria.
3) que el grueso de la sociedad catalana permanece al margen de las luchas nacionalismo-estatalismo y que aspira solamente –como, por lo demás, el resto de la sociedad española- a salir adelante.
Ahora, con este análisis, quizás se comprenda mejor lo que decíamos al principio de que el independentismo carece de “fuerza social” para poner España en la centrifugadora.
El hecho mismo de que en los días previos al 12-O la Generalitat intentara a través de sus medios de comunicación (y especialmente de Cadena Z) confundir a la opinión pública lanzando datos equívocos sobre la “concentración ultra” el 12-O y la manifestación de las entidades cívicas en Plaza de Cataluña, indica el miedo que genera en Plaza de San Jaime una reacción “españolista”. En cuanto a la marcha ultra, tal como se podía prever, registró cifras de asistencia parecidas a otros años, ligeramente engordadas por la afluencia de no más de 150 activistas llegados de otras provincias. Nada, en definitiva, que pueda influir en la situación, salvo para que la Generalitat siga “vendiendo” la identificación de ultras = estatalistas. Los empujones de la librería Blanquerna en Madrid, la soledad marcha ultra de ayer y algún artículo de prensa el próximo 20-N, es todo lo que tendrá esta nueva experiencia de unos grupos ultras cada vez más pequeños, más aislados y más replegados en sí mismos.
¿Alguna conclusión? Cataluña va mal. 

Ni el independentismo puede triunfar, ni el “estatalismo” podrá borrar de un 20% de la población el anhelo independentista, al menos mientras subsista la actual crisis económica. La actual tensión independentista no podrá durar mucho más allá de 2015, pero aunque ya está remitiendo, dejará secuelas.
Hay que realizar un aparte. La inmigración en Cataluña sigue sin disminuir. Si bien disminuye el número de inmigrantes, no es tanto porque se estén yendo, como por el hecho de que están adquiriendo la nacionalidad española y siguen residiendo en Cataluña. Y están subvencionados en función de los habituales sistemas de “discriminación positiva”. Es curioso saber que si una familia valenciana o andaluza se traslada a Cataluña dejará de cobrar la ayuda familiar en caso de tener a algún miembro minusválido o anciano a su cargo. Pero esa misma norma no se cumple si se trata de una familia inmigrante. Esto, sin olvidar, que olvidando que en toda Europa, las bolsas de inmigración permanecen completamente al margen de la política local y se inhiben en convocatorias electorales evidenciando así su desinterés y su falta de sintonía con el país de acogida, la Generalitat pretende que los inmigrantes voten en el referéndum “por el derecho a decidir”, como una forma de ganar “fuerza social” y a la vista de que las bolsas castellanoparlantes se han hecho absolutamente impermeables a su propaganda.
Detrás de esta actitud hay algo más que oportunismo: es la sensación de miedo que tiene la Generalitat cuando percibe que en Cataluña ya hay zonas con mayoría inmigrante en las que los Mossos d’Esquadra difícilmente se atreven a entrar y no lo hacen sino es como “operación militar”. ¿Qué ocurrirá el día en que disminuyan las ayudas a la inmigración y estas bolsas estallen? No van a ser los Mossos d’Esquadra, ciertamente, quienes podrán detener las revueltas.
En 1909, la “revuelta de quintas” protagonizada por la clase obrera catalana, demostró a la alta burguesía local, que sus intereses solamente podrían ser salvaguardados por el ejército español. Fue así como cambiaron su actitud y archivaron su independentismo. Cien años después, nada ha cambiado solamente que la “nueva clase obrera”, la inmigración, se encargará de recordar a la Generalitat que las realidades son tozudas.
Nada en Cataluña va bien y el hecho de que el proyecto independentista sea irrealizable no quita dramatismo a la situación.
Fuente                                         Ernesto Milá
elespiadigital                                  Analista y escritor