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lunes, 10 de diciembre de 2012

LA CABAÑA DEL TIO SAM

  

Al presidente Obama no le gusta la guerra. No porque le hayan dado el Premio Nobel de la Paz sino porque la acción bélica abierta pone al descubierto las cartas de la estrategia estadounidense y de los intereses que la motivan.

La administración de Barack Obama sorprendió a más de uno al inicio de su mandato cuando tomó la decisión de mantener en su puesto al Ministro de Defensa de George W. Bush, implicado en el desastre de la guerra de Irak. Desde entonces su política extranjera, su dependencia con el lobby del complejo militaro-industrial y de la finanza de Wall Street demuestra —como de costumbre— que todo esto favorece principalmente a los intereses de una poderosa y pequeña oligarquía que al bienestar común de una inmensa mayoría de ciudadanos estadounidenses.


La decisión del presidente Obama de aumentar el gasto militar en 2011 y en el futuro, producirá el dispendio militar-administrativo más grande desde la segunda guerra mundial. Esta determinación se origina a pesar de las continuas evidencias de despilfarro, fraude, abuso e incremento del apoyo financiero corporativo al presupuesto militar. Al mismo tiempo, serán congelados los gastos en programas nacionales «no relacionados con la seguridad», tales como educación, nutrición, energía y transporte, lo que traerá como consecuencia cortes inflacionistas en los servicios esenciales para el pueblo de EE.UU. durante los próximos años.

A pesar de que estos programas nacionales constituyen solo el 17 % del gasto federal total, sufrirán igualmente los recortes presupuestarios. Jo Comerford, director ejecutivo del Proyecto de Prioridades Nacionales, dijo: «La oferta [de Obama] limita los gastos en las áreas no relacionadas con la seguridad a 447,000 millones de dólares para los próximos tres años fiscales. Durante ese tiempo, la inflación afectará el poder adquisitivo de ese total y ocasionará recortes [presupuestarios] en los servicios durante cada año sucesivo». Las consecuencias de recortar el gasto doméstico aumentarán aún más la brecha entre ricos y pobres.

Sin embargo, el presupuesto militar asciende aproximadamente a un 55 % del gasto discrecional del año fiscal actual y aumentará aún más en el siguiente. De acuerdo con las proyecciones de la Oficina de Administración y Presupuesto, el dinero destinado a gastos militares tendrá un aumento adicional de 522,000 millones de dólares durante la próxima década. Tom Engelhardt señaló en TomDispatch.com: «He aquí una realidad para los estadounidenses: el Pentágono es nuestro verdadero Estado de bienestar, los fabricantes de armas son nuestras reales “reinas de bienestar” a los cuales no hemos parado nunca de atiborrar con dinero».
Existe un enorme y generalizado despilfarro, así como fraude y abusos del Pentágono y de los contratistas militares, que dan por resultado mayor bienestar para los ricos. William Astore, un teniente coronel de la aviación retirado, concluyó: «En lo que concierne a las cuestiones militares de nuestra nación, no funciona eso de “ojos que no ven, corazón que no siente”. Ahora, teniendo en cuenta el permanente estado de guerra en el que nos encontramos, llama la atención la gran cantidad de estadounidenses que se alegran de no “saber nada”».

La opinión pública nunca oye hablar en los grandes medios corporativos de los gastos de guerra y de cuánto cuesta todo realmente. Varios ejemplos ilustran el grado de abuso al contribuyente: Se estima que un solo sistema de armamento futuro le cueste al contribuyente estadounidense casi un tercio de lo que se espera que se gaste en el plan de atención de salud propuesto por la administración de Obama durante toda una década. 

LEER+http://www.voltairenet.org/article175996.html

LA CLASE MEDIA Y SU HECATOMBE



UNA CRISIS ARTIFICIAL PARA DESTRUIR A LA CLASE MEDIA


La crisis que vivimos en la actualidad no es económica sino de valores morales. Es una estrategia planificada, una crisis artificial diseñada por la plutocracia para destruir a la clase media. Se trata de que a lo largo de los próximos años la cosa esté bien jodida y que con esa excusa se desmantele el estado del bienestar y los derechos sociales y laborales de los trabajadores. Sólo cuando haya una rendición incondicional de la clase media, se dará oficialmente por concluida esta durísima crisis. Se avecina la dictadura del empresariado, el clímax del satanismo neoliberal.

La realidad es que no se toman medidas para acabar con la crisis, sino para alargarla. Todas las recetas para arreglar el desaguisado que nos ofrecen los supuestos entendidos lo único que hacen es agravar el problema: privatizar la sanidad y la educación, trabajar más y ganar menos, reducir sueldos y al mismo tiempo incrementar precios, abaratar el despido, recortar derechos sociales y laborales, ofrecer incentivos fiscales a las grandes empresas y masacrar a impuestos a los autónomos y trabajadores, etc. Todo para perjudicar a la clase media.

Queríamos reformar los mercados y los mercados nos acabaron reformando a nosotros. Queríamos acabar con los paraísos fiscales y acabamos abaratando el despido. Queríamos acabar con los desmanes del neoliberalismo y acabamos a los pies del Fondo Monetario Internacional (FMI). La austeridad impuesta a Grecia sólo servirá para agravar su quiebra y después vender el país a precio de saldo. La reciente reforma constitucional en España será la excusa que enarbolen los privatizadores de la sanidad y educación. Nuestra cabeza servida en bandeja de plata.

Aquí hay una lucha de oligarquías. Los ricos occidentales no quieren que los ricos asiáticos les desbanquen de la cúspide de la opulencia. China o India son potencias emergentes basadas en una mano de obra esclava.

¿Cómo competir contra ellos? Los tiburones del neoliberalismo lo tienen claro: no se trata de dotar de derechos a los trabajadores de Asia, sino de eliminar tales derechos a los empleados occidentales. Pero claro, esto no se puede hacer de la noche a la mañana porque sería traumático y provocaría una enorme revolución en las calles.
Hay que hacerlo lentamente, para que poco a poco los trabajadores se acostumbren a la pérdida de derechos laborales y sociales y al final lo vean como inevitable o incluso positivo, con la inestimable ayuda de los lavados de cerebro de la prensa. Se trata de sabotear el sistema desde dentro, provocar el hundimiento de la sanidad, la educación y los salarios hasta que la gente se canse y de repente aparezca una solución mágica: privatizar todo y que se lo queden cuatro. Para entonces la opinión pública estará tan desmoralizada que no opondrá resistencia alguna.

La clase media ha durado en Occidente lo que duró la Unión Soviética. Antes, la oligarquía occidental temía que los trabajadores acabaran apoyando el comunismo y despojaran a las elites de sus propiedades. Por eso los mimaban. Pero una vez finiquitada la alternativa comunista, el capitalismo salvaje tiene las manos libres para destruir el estado del bienestar. La extrema derecha económica está desatada. Este cuento tiene dos posibles desenlaces: o la revolución o retorno a la esclavitud y derecho de pernada. De nosotros depende que haya un final feliz.      J.Ferrer
 

domingo, 9 de diciembre de 2012

COMBATES DE ESTE TIEMPO


Entrevista. Julio Anguita crea el Frente Cívico y también apuesta por un proceso constituyente.

"Yo no quiero gente de izquierdas solo, quiero demócratas que entiendan que la democracia significa utilidad social. La democracia que solo significa votar no me interesa".


Acaba de cumplir 71 años y desarrolla una actividad frenética. Julio Anguita (Fuengirola, Málaga, 1941) me recibe mientras despide a los compañeros de una televisión que han acudido a su casa a grabarle una entrevista para un reportaje sobre su amigo Vázquez de Sola. Vive en una calle que, ironías del destino, lleva el nombre de un Borbón, apodado El Pacificador, al que la tuberculosis llevó, joven, a la tumba. Su piso es uno en los que se ha dividido un rehabilitado caserón blasonado donde él jugaba de niño –me cuenta– cuando era un taller de orfebrería. De inmediato me invita a café, pero fuera, en el bar de enfrente. Me dice que está preparando otros dos libros cuando aún no ha terminado la promoción del último, Combates de este tiempo (El Páramo, 2011), y que redacta materiales casi sin parar para su Frente Cívico, el proyecto que le está haciendo vivir una tercera juventud.
A la salida del bar, la realidad nos golpea de frente. Un hombre de mediana edad, que lleva colgado un cartelón en el que se lee “No tengo para comer”, le llama por su nombre. Anguita se acerca, charla con él durante unos minutos y disimuladamente le pone en la mano unas monedas antes de despedirse. Y de esa realidad comenzamos hablar en el pequeño despacho, repleto de libros, que tiene en su domicilio.
Usted considera que vivimos en una especie de estado de excepción, una afirmación que quizá pueda parecer exagerada a una parte de esa mayoría social que pretende aglutinar en el Frente Cívico.
– Yo la calificó de excepción porque estamos al borde del precipicio. Hay un dato que lo prueba: cuando el 57% de la gente joven no tiene trabajo, ese país ya no existe, no existe… Dentro de 10, 15 o 20 años, los que todavía seguimos ayudando a nuestros hijos, como es mi caso, habremos desaparecido ¿Y qué queda?, ¿qué va a ser de ellos…?
Y dice que los principales responsables de esta situación son los gobierno, el anterior y el actual, a los que acusa, nada menos, que de “delito de alta traición”.
– Mis palabras son duras, pero los hechos lo son más. Vamos a ver: cambian la Constitución para que el pago de la deuda sea preferente, una deuda que en gran parte es ilegítima u odiosa, y ponen a su pueblo al pie de los caballos por intereses de la banca. Pues eso se llama delito de lesa patria, que en otros momentos conllevaba juicio sumarísimo. Ellos hablan de la patria, ellos hablan de España. Pues cuando se habla de España y de la patria, eso significa un modelo de un Estado soberano, y si usted vende ese Estado soberano, usted es un traidor a sus habitantes.
– Por tanto, y siguiendo su propia teoría, no cabe otra alternativa que abrir camino a un nuevo proceso constituyente.
– Ahora hablan muchos de proceso constituyente, pero la primera vez que se utiliza esa expresión fue en el año 2001. Lo hizo un servidor en unos materiales sobre la República. Para mí, el proceso constituyente es la autoformación de la conciencia de poder, el proceso por el que el poder que está disperso toma conciencia de sí y se constituye para ejercerlo. La idea, con diferentes matices según los colectivos que la defienden, está en la calle. Y en el fondo eso es el cuestionamiento de la Transición. Aunque algunos no quieren decirlo, yo sí me atrevo a decirlo: la Transición no ha servido. Estamos como estábamos. La Transición era la esperanza de que esto cambiara sin sangre, pero apenas ha cambiado. Es verdad que hay partidos políticos, pero muy amaestrados desde el día 24 de febrero de 1981, no el 23, el 24, en la Zarzuela.
Ahora bien, el Frente Cívico todavía no es ni más ni menos que un deseo, no tiene una formulación teórica ni política; son cosas mías.
En su opinión, entonces, los partidos políticos, incluido el suyo, no pueden hacer frente a esta situación excepcional.
– Para mí el momento de excepcionalidad no puede ser resuelto por una fuerza política; entre otras razones porque las fuerzas políticas, todas, sin excepción, unas más y otra menos, son máquinas electorales. Y digo sin excepción.

viernes, 7 de diciembre de 2012

LA NOBLEZA DE UN PUEBLO






      UNA POESÍA CON CATEGORÍA DE HIMNO.LA NOBLEZA DE UN PUEBLO, SU RAZA METAFÍSICA Y LAS REVOLUCIONES PENDIENTES.
       


      VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

      Vientos del pueblo me llevan,
      vientos del pueblo me arrastran,
      me esparcen el corazón
      y me aventan la garganta.

      Los bueyes doblan la frente,
      impotentemente mansa,
      delante de los castigos:
      los leones la levantan
      y al mismo tiempo castigan
      con su clamorosa zarpa.

      No soy de un pueblo de bueyes,
      que soy de un pueblo que embargan
      yacimientos de leones,
      desfiladeros de águilas
      y cordilleras de toros
      con el orgullo en el asta.
      Nunca medraron los bueyes
      en los páramos de España.
      ¿Quién habló de echar un yugo
      sobre el cuello de esta raza?
      ¿Quién ha puesto al huracán
      jamás ni yugos ni trabas,
      ni quién al rayo detuvo
      prisionero en una jaula?

      Asturianos de braveza,
      vascos de piedra blindada,
      valencianos de alegría
      y castellanos de alma,
      labrados como la tierra
      y airosos como las alas;
      andaluces de relámpagos,
      nacidos entre guitarras
      y forjados en los yunques
      torrenciales de las lágrimas;
      extremeños de centeno,
      gallegos de lluvia y calma,
      catalanes de firmeza,
      aragoneses de casta,
      murcianos de dinamita
      frutalmente propagada,
      leoneses, navarros, dueños
      del hambre, el sudor y el hacha,
      reyes de la minería,
      señores de la labranza,
      hombres que entre las raíces,
      como raíces gallardas,
      vais de la vida a la muerte,
      vais de la nada a la nada:
      yugos os quieren poner
      gentes de la hierba mala,
      yugos que habéis de dejar
      rotos sobre sus espaldas.
      Crepúsculo de los bueyes
      está despuntando el alba.

      Los bueyes mueren vestidos
      de humildad y olor de cuadra:
      las águilas, los leones
      y los toros de arrogancia,
      y detrás de ellos, el cielo
      ni se enturbia ni se acaba.
      La agonía de los bueyes
      tiene pequeña la cara,
      la del animal varón
      toda la creación agranda.

      Si me muero, que me muera
      con la cabeza muy alta.
      Muerto y veinte veces muerto,
      la boca contra la grama,
      tendré apretados los dientes
      y decidida la barba.

      Cantando espero a la muerte,
      que hay ruiseñores que cantan
      encima de los fusiles
      y en medio de las batallas.
                                                            Miguel Hernández
    LEER+
    http://mhernandez.narod.ru/viento.htm

    jueves, 6 de diciembre de 2012

    EL MIEDO COMO RECLAMO





    Los tiranos tiranizan más cuanto más miedo sienten de sus súbditos. Cuando el tirano Creonte exilia a Medea del reino de Corinto, le espeta: libera cives metu (“libera a los ciudadanos del miedo”; Séneca, Medea 270).
    Siendo así, no cabe duda que la mayor virtud ética y cívica es la valentía. Pero qué pocos la tienen.



     "¿Teme usted un nuevo atentado de Al Qaeda en España?", pregunta Antena 3 a sus televidentes, a media mañana, mediante un rótulo situado en la parte inferior de la pantalla. Por poco más de un euro —1,80 si es desde un teléfono móvil—, usted puede decir si teme o si no teme, fíjese que interesante. Una siniestra invitación a sentir y compartir el miedo.

    Justo lo que quieren los terroristas, responsables de una consigna cada vez más fiel a la política informativa de algunas cadenas: "Vosotros amáis la vida; nosotros amamos la muerte. Por eso venceremos".
    "La respuesta es mayoritariamente afirmativa. Hay temor en el ambiente", dice Sussana Griso. Un 92% teme un nuevo atentado, un 8% no. Tras escupir la estadística pasa, como si nada, a otro atemorizante tema: la desaparición del pequeño Yeremi. Otra semilla del miedo, por si la del terrorismo no ha germinado en la aletargada conciencia de los telespectadores.
    Muchos son los programas atemorizantes, pero el de Ana Rosa, reina del cinismo y la miseria matinal, es especialmente pavoroso. La pasada semana recogió hábilmente el temeroso testigo que le tendió la competencia e invitó a llorar en directo, en su infecto programa, a la hermana de una mujer asesinada.
    Y por si no caían suficientes lágrimas, le comunicó en vivo, mediante una efectista y nauseabunda conexión en directo, que la asesina había confesado. ¡Qué gran periodista! ¡Qué enorme atemorizadora!
    Ayer, horas después de entrevistar a la hermana de una muerta, se escandalizó ante la noticia de una página web en la que se venden objetos que pertenecieron a asesinos.
    "Es repugnante", dice Ana Rosa forzando el botox. "Se está comerciando con la muerte, es un puro negocio", continúa espantada, para sentenciar: "Se pueden perder la moral, la ética... cosas que hay que recuperar".
    No se dejen atemorizar por esas miserables televisiones que, incapaces de conseguir la atención del televidente con el bien, utilizan el mal como reclamo.
    Son la versión televisiva de los "hombres del terror", esos extremistas psicópatas de los que habla Hans Magnus Enzensberger en ’El perdedor radical’, un pequeño, desasosegador e imprescindible ensayo editado por Anagrama: individuos sin escrúpulos capaces de cualquier cosa por alcanzar sus fines. Unos, que reine el miedo. Otros, alcanzar la máxima audiencia.

    LEER+  http://www.voltairenet.org/article147309.html

    miércoles, 5 de diciembre de 2012

    EL CAPITAL DE COSTA-GAVRAS



    "El combate cultural y el combate político son dos ramas de un mismo árbol. El combate cultural, desconectado de la política, devendrá un discurso sin aplicación; y el combate político, privado de proyecto cultural y de fundamento   ideológico, no pasa de ser mero electoralismo"   Guillaume Faye


    El conocido cineasta griego Constantin Costa-Gavras acaba de estrenar su última producción, la película El Capital, basada en la novela de igual título de Stéphane Osmont, un gran conocedor de las intrigas y desmanes del mundo financiero, vuya lectura impactó tanto al cineasta griegoa que decidió llevarla al cine.Fue presentada en el último Festival de Cine de San Sebastián.

    En declaraciones efectuadas al periódico El País, Costa-Gravas (autor de películas tan célebres como Z, Estado de sitio o Desaparecido) efectúa un rotundo ataque contra las marrullerías del actual sistema financiero, principal culpable, a su entender, de la crisis que sufrimos y que, en países como el suyo o el nuestro, adquiere tintes particularmente dramáticos.


    “Estamos ante una crisis política, que empezó por la construcción de la Unión Europea. Europa no se construyó en el plano político ni social, sino teniendo en cuenta únicamente la economía. Europa es solo un gran supermercado, en el que todo el mundo entra a comprar y vender. Y así ha llegado la explosión, como se puede ver en mi país de origen, Grecia, o aquí en España.”
    “Los políticos están sometidos completamente a los mercados y a la economía. Son los economistas y el mundo financiero quienes dirigen hoy los países y, en concreto, la Unión Europea. Los políticos ya no tienen el poder, se han dejado dirigir por los economistas.”

    “La economía se escapa a todo, lo domina todo. Ya no hay lugar para la política. De lo único que se habla en Europa es sobre la subida o bajada de los mercados, de su inquietud. Pero, ¿quién sabe qué es el mercado? El mercado es una abstracción. Además, la economía está muy dirigida en todo el mundo por los bancos estadounidenses que van por libre, sin ningún tipo de ataduras o regulación. Hacen lo que quieren con la economía europea.
    “Europa es un continente que ha pasado por todo, lo mejor y lo peor. Frente a la filosofía, las artes, la democracia están los campos de concentración. Lo único que puede salvar a Europa es la cultura y la educación por encima de la economía. Europa es el continente que puede ofrecer al mundo eso, frente a una América que solo está pendiente del éxito y el dinero. No se puede perder el camino de la cultura y la educación. Lo contrario sería triste y trágico.”
     
     
     

    martes, 4 de diciembre de 2012

    EL POP HA MUERTO



    1. Aunque parezca mentira, el proceso de descomposición de la, hasta hace unos días, omnipresente cultura Pop se está acelerando de manera vertiginosa. Si miramos a la historia del arte y la cultura del siglo pasado, comprobamos cómo el Pop ha vivido durante más de medio siglo con leves modificaciones sustanciales en sus jerarquías de producción, mientras ha desarrollado una extraordinaria capacidad para comodificar y comercializar cada faceta de la vida cotidiana. Ha modelado desde la política, la filosofía, la economía o los hábitos sexuales hasta las identidades colectivas. De hecho, el Pop ha estructurado nuestras percepciones y articulado nuestro lenguaje con el guión de vida de la búsqueda de la fama y la consecución de grandes éxitos, como conceptos universales de valor.
    Pero ahora nos encontramos ante el agotamiento de las fórmulas expresivas y de las convenciones artísticas y registros lingüísticos que nos han constituido durante este larguísimo periodo. La ironía y el cinismo narcisista, los códigos de comunicación publicitarios y las industrias culturales, el marketing y el branding, están siendo desafiados hasta perder el control de la imagen del mundo. Vivimos un cambio radical de paradigma comunicativo; sabemos de dónde venimos pero es incierto hacia dónde nos dirigimos.
    2. Esto no quiere decir que la cultura Pop deje de ser extraordinaria, quiere decir que su capacidad para producir realidades está agotada. Seguimos disfrutando de su creatividad e investigando las zonas más ricas, arriesgadas y esquivas; a las que ahora, gracias a internet, podemos tener acceso y compartirlas. De hecho, el desarrollo de estas redes de conocimiento han permitido que desafiemos a fondo sus cánones e institucionalizaciones, al tiempo que los procesos de intercambio, apropiación y remezcla se han configurado como un elemento esencial de la producción cultural y política.
    Pero el Pop ha muerto en un sentido más profundo. Ha dejado de ser el mecanismo de poder por el que se impide que capacidades revolucionarias de insurgencia o desbordamiento se conviertan en una situación, en un evento. Se ha acelerado la crisis final de la imposición de los modos de producción de realidades a través del marketing. La comodificación, tanto de las formas de protesta como de los intentos de articular narraciones fuera de los códigos de comunicación capitalista de consumo, resulta cada vez más evidente e ineficaz como instrumento de supuesta normalización. El sistema simbólico del Pop, que ha definido nuestras vidas, se ha resquebrajado.
     3. La expansión de las revueltas políticas, la grave crisis del capitalismo, la desaparición de las barreras entre registros como arte o activismo, la degradación del sistema democrático o la proliferación de tecnologías no jerárquicas, nos colocan ante el desafío de crear nuevos imaginarios que nos permitan romper el tejido de esta realidad. La muerte del Pop alimenta la necesidad de generar nuevos espacios no regidos por la leyes de representación capitalistas. La muerte del Pop no es un cambio de sintonías generacionales ni la confección de una nueva lista de éxitos que reemplaza a la anterior, supone la desaparición de las fórmulas que hemos tenido durante las últimas décadas, para la producción y representación de realidades, desde el arte al periodismo o la representación política. La muerte del Pop es el comienzo del fin del capitalismo.